El síntoma de que algo no va bien

scihub1La semana pasada llegó a la prensa de medio mundo la noticia de la resolución judicial de la demanda de 15 millones de dólares interpuesta por Elsevier contra la joven kazaja Alexandra Elbakyan , quien “harta” de los abusivos costes de los artículos científicos desarrolló Sci-Hub en 2011, plataforma que cuenta en la actualidad con más de 60 millones de documentos a texto completo.

Esta noticia ha provocado un interesante comentario en Bib-Med por parte de su coordinador, Carlos González Guitián, quien concluye: “A los profesionales nos debería obligar a realizar una reflexión. ¿Por qué el usuario final  prefiere esta plataforma?, ¿no será que además de las cada vez más empobrecidas colecciones, les resulte más sencillo su manejo que los  repositorios o descubridores que les estamos ofreciendo?… Mientras tanto seguiremos esperando que los responsables de las políticas científicas aborden el problema…, pero ¿alguien está pensando en ello?, personalmente creo que no.”

Seguro que no, como presupone el autor de esas líneas, pero además de meditar sobre las interesantes cuetiones que plantyea, no estaría de más meditar también sobre lo que realmente supone la aparición de un recursos como Sci-Hub, que no es sino el síntoma de que algo no funciona bien en el engranaje científico, lo que nos lleva a un callejón sin salida (y costosísimo) o al menos a una situación monopolizaza y no deseada, que ha pervertido los fundamentos de la difusión de la ciencia. La finalidad de la investigación científica ha sido descubrir y difundir el conocimiento generado por el trabajo y la mente de investigadores y grupos de investigación. Este conocimiento, hoy en día, parece “secuestrado” por los intermediarios, que aportan una cuidada edición de los trabajos y una asegurada divulgación impresa y electrónica, mayor en función de la calidad de la publicación. Unos agentes con unos poderosos intereses económicos, uno de cuyos objetivos es obtener unos lógicos beneficios de unas inversiones millonarias. Pero, ¿cuál debería ser el límite moral de dichos beneficios? ¿Por qué el actual precio disparatado y desorbitado de muchas revistas? ¿Por qué muchos usuarios han desistido de suscribir de forma individual revistas científicas, como han hecho durante años? ¿Será por la aparición de las bibliotecas virtuales? ¿O más bien por los altos costes de unas suscripciones personales insostenibles en un mundo en crisis? ¿Por qué no se ofrecen todas las revistas en acceso abierto pasados dos, tres o cinco años de su publicación, cuando ya se han cobrado y bien cobrado los precios de las suscripciones? ¿Por qué el mundo editorial científico no aprende del mundo de la música y del audiovisual, que ha reducido drásticamente sus precios de descargas online de canciones y películas, y sigue “ofertando” a sus usuarios descargas de artículos por unos módicos precios de 20 o 30 euros?

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Comentaba Carlos Guitián la facilidad de manejo de SciHub y por eso el entusiasmo de los usuarios frente a nuestros repositorios y recursos en las bibliotecas. Sci-Hub tiene un defecto, no permite buscar como lo permite PubMed. Para buscar información tenemos en nuestras bibliotecas variados recursos que nuestros usuarios usan a diario, y cuando han localizado una veintena de artículos nos los solicitan por los servicios de obtención de documentos. Está claro que el empobrecimiento paulatino y sin fin de nuestras colecciones va en detrimento de la obtención rápida de artículos por parte de nuestros usuarios. De ahí la migración de los hábitos de los usuarios de nuestros servicios bibliotecarios a sistemas tan rápidos como Scihub, donde con un DOI y un PMID pueden acceder en cuestión de segundos  a un artículo a texto completo.

Artículo completo que en ocasiones resulta frustrante pues el texto no responde a las expectativas generadas en su título o en su resumen. Más frustrante aún si han pagado por él 30 euros. Y acceden  a esta plataforma ilegal sin sonrojarse, pues al margen de la cultura generalizada de que todo lo que está en Internet ha de ser gratuito, en sus descargas (y en su descargo) subyace la sensación del científico estafado: ese científico que “paga” por desarrollar su proyecto de investigación, que “paga” por la edición y publicación de los artículos derivados de dicha investigación, y que “paga” finalmente (su institución) por leer lo que él mismo ha escrito. Y si lo quiere publicar en algunas revistas de acceso abierto, “paga también”.

No voy a  caer en la fácil asociación de la joven kazaja con Robin Hood, pues en una sociedad capitalista la oferta y la demanda mandan, y mandan sobre todo los monopolios. Pero la solución no es demandar por cifras astronómicas, condenar y cerrar. Se podrá cerrar Sci-Hub y vendrán otras diez scihubs nuevas en otros tantos paraísos fiscales, porque lo que no se está atajando con las demandas y los cierres es un mal endémico.

El acceso fraudulento a la información científica irá en caminos de solucionarse cuando la carrera profesional no se valore al peso, cuando haya menos embargos en los títulos de las revistas, cuando sea generalizado el acceso abierto, cuando las editoriales abandonen su actitud de capitalismo desaforado aceptando obtener menores beneficios e incluso utópicamente cuando una pequeña parte de éstos redunde en “beneficio” económico de quienes los generan – sus autores y sus instituciones-, pues no hace falta recordar (aunque muchos interesados lo olvidan) que sin investigadores no habría sino vacío, y mucha más ignorancia científica.

¡Ay!, si los creadores del Journal des Savants levantaran la cabeza….

(José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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Pasito a pasito

(Este texto fue publicado previamente en el Blog de BiblioMadSalud el pasado 21 de junio)

Crónica de la Reunión de Trabajo #BMS2017 de #BiblioMadSalud

bms2-1Pese a la deconstrucción de la vida moderna hay cosas tan indisociables como el día y la noche, el mayordomo y las novelas de misterio, los indios y las películas del oeste, los ordenadores y sus virus, los médicos y sus fonendos, las bibliotecarias y sus gafas, y las jornadas de bibliotecas (con bibliotecarias con gafas o sin ellas y con bibliotecarios con mucho y con poco pelo) y el Colegio de Médicos de Madrid. Primero fueron las XV Jornadas Nacionales de Bibliotecas de salud en 2014, un año después el Encuentro Nacional del 2015 como recordatorio de aquella, en 2016 la Primera Jornada de Bibliotecas de Salud de Madrid como pistoletazo de salida BiblioMadSalud y ahora, en 2017, la Reunión de Trabajo para empezar a construir el andamiaje del grupo, un grupo heterogéneo, de una gran profesionalidad y encantado de encontrarse para aprender, discutir, enseñar y dialogar.

El 7 de junio de 2017 se celebró, en sesión matutina, dicha Reunión de Trabajo de las Bibliotecas de Ciencias de la Salud de Madrid (BiblioMadSalud) en el pequeño anfiteabms2-2tro del Colegio de Médicos madrileño con la asistencia de más de 40 compañeros/as de diferentes centros tipológicamente hablando, pero con la común característica de no distar más de 70 kilómetros de la calle Santa Isabel. Como viene siendo costumbre en estos eventos, María José Rebollo – bibliotecaria del Colegio-, tras unos intensos días de cartelería, tarjetería, mudanzas de mobiliario y busca y captura de catering cafetero, nos dio la bienvenida a la vez que resumía el sentido de la reunión y los contenidos del programa.

El primer bloque de presentaciones estuvo dedicado a la presentación del estado actual de los proyectos que surgieron de la I Jornada celebrada en noviembre de 2016. Abrió el fuego José Manuel Estrada, del Hospital Universitario 12 de Octubre, quien con “Callejeando 2 (por la región de Madrid)” nos explicó hasta dónde había llegado el grupo de trabajo (extendido desde Madrid a los municipios de Leganés, Fuenlabrada, Majadahonda y Collado-Villalba) en cuanto a búsqueda de información, localización en el mapa y redacción (creación de biografías), extrayendo unas primeras conclusiones a modo de esbozo: valoración de lo local, escasa presencia de mujeres, predominio del mundo médico (principalmente del siglo XIX) y presencia minoritaria de profesionales extranjeros. Concha Campos, del Hospital Universitario de Getafe, esbozó la “Evolución y estado actual del proyecto Recursos de Aprendizaje” centrándose, por un lado, en la organización, estructura, problemas (variedad, idoneidad, heterogeneidad, dispersión) y decisiones adoptadas y, por otro, en el análisis de los recursos seleccionados hasta el momento proponiendo, entre otras novedades, la creación de pequeños tutoriales en los ámbitos donde se han detectado carencias y generar espacios donde compartir las estrategias de búsquedas bibliográficas. Elena Primo, de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, por su parte, presentó la situación y desarrollo de “Contribuyendo al OA: formando para formar”, una actividad formativa desplegada en diferentes direcciones complementarias que contempla la creación de herramientas y vídeos con el objetivo piramidal de formar, en primer lugar, a las bibliotecarias/os para que sean las que desde sus centros, y con los materiales formativos generados, puedan formar a sus propios usuarios; un grupo con mucho entusiasmo, muchas ideas formativas pero el gran obstáculo de la financiación.

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Juan Medino (BiblioBaremo), Elena Primo (Acceso Abierto) y Concha Campos (Recursos de Formación)

La segunda parte de esta sección, que vino a demostrar que la maquinaria sigue en movimiento y que profesionales de las bibliotecas no paran de idear y pensar en el futuro, se presentaron dos propuestas de nuevos proyectos. La primera, a cargo de Juan Medino, del Hospital de Universitario de Fuenlabrada, quien tras reflejar las contradicciones y aspectos más surrealistas de algunas propuestas de evaluación de curriculums profesionales en salud, con su proyecto de “BiblioBaremo” propuso el análisis, comparación y evaluación de distintos baremos y la propuesta colectiva desde BiblioMadSalud de presentar una fórmula consensuada de nuevo baremo en los aspectos de publicaciones científicas e investigación. Y la segunda, “BiblioMOOCSalud”, defendida por Rosa Sánchez de la Biblioteca de Psicología de la UNED de forma totalmente espontánea (pero no por ello no madurada previamente ni reflexionada a través de su experiencia) donde lanzó el reto de crear un NOOC (Nano Open Online Course) para la formación y puesta al día de los profesionales de bibliotecas de salud.

Tras estas cinco propuestas, que no son sino el embrión de otros muchos proyectos que en el ámbito de BiblioMadSalud van a surgir en un futuro inmediato, Blanca San José, del Hospital Universitario de Móstoles explicó la dinámica del segundo bloque, centrada en la presentación de las líneas generales de la candidatura presentada para coordinar al colectivo en los próximos dos años. Tras presentar a José Manuel Estrada, cabeza visible de esta candidatura, éste desgranó las líneas generales de la propuesta del grupo: continuidad de la línea iniciada en noviembre de 2016, visibilidad, cohesión y participación. Tras esta presentación Blanca San José dirigió el sistema de votación que, a mano alzada, confirmó por mayoría la elección de la única candidatura presentada.

Con los deberes hechos en esta primera parte, los asistentes marcharon en busca de cafés, zumos y menudencias dulces y saladas, para que en un breve receso repusieran fuerzas para encarar la interesante segunda parte donde, todos ellos, distribuidos en cuatro espacios y cuatro grupos, departieran, discutieran, conversaran y reflexionaran sobre cuatro aspectos considerados de interés para el presente y el futuro de las bibliotecas de salud: Colecciones, Infraestructuras, Recursos humanos y Servicios. En hora y media los grupos dieron mucho de sí y tras unas rápidas anotaciones y la memorización de algunas otras ideas, los portavoces de cada uno de los grupos avanzaeon las principales conclusiones, que en los próximos días quedarán vertidas en un primer borrador de Manual de Buenas Prácticas de BiblioMadSalud.

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Grupo BMS Colecciones

Por el grupo de “Colecciones” dio la cara Juan Medino, señalando la riqueza de nuestras colecciones y la necesidad de su racionalización, la importancia de visualizar dicho valor, la conveniencia de estudiar fórmulas para completar cooperativamente colecciones incompletas, la posibilidad de incorporar nuevos materiales (como monografías) a los catálogos y la oportunidad de recopilar la producción científica, y finalizó proponiendo la creación de un catálogo común para conocer los recursos electrónicos disponibles en el conjunto de bibliotecas de BiblioMadSalud.

José Carlos Redondo, de la Biblioteca Virtual de la Consejería de Sanidad, presentó las conclusiones y propuestas de “Infraestructuras”, reseñando la útil convivencia de los recursos online y presenciales pero el necesario análisis de la ubicación de los fondos impresos antiguos, la posibilidad de impulsar la asignación de presupuestos propios a cada biblioteca para que éstas puedan cubrir sus necesidades, la necesidad de mejorar la identificación y visibilidad de las bibliotecas en sus centros y en internet, la reclamación de recursos software suficientes para el funcionamiento diario de las bibliotecas, la importancia de dotar de WIFI a todas las bibliotecas y las ventajas de favorecer la existencia de recursos físicos polivalentes compartidos por las bibliotecas y otras unidades del mismo centro; y terminó su intervención defendiendo la publicación de estos puntos y los de los otros grupos en un documento borrador que nos ayude en nuestras actividades y tareas diarias.

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Maribel Domínguez-Aroca y José Carlos Redondo

Isabel Mtnez-Hervás, del Hospital Universitario Severo Ochoa, enumeró algunos de los problemas actuales relativos al personal de las bibliotecas: reseñó la inexistencia de un perfil bibliotecario con competencias en el marco de algunas instituciones (por ejemplo, los hospitales) y la importancia del márquetin y la visibilidad para que las bibliotecas mantengan su situación en sus instituciones, y desgranó algunas de las conclusiones de Recursos Humanos con el objetivo de buscar soluciones a dichos problemas, proponiendo la creación de una lista de distribución para canalizar ideas, propuestas y sugerencias, y sobre todo, redactar un perfil profesional con habilidades y competencias que pueda ser referente para todas las bibliotecas de BiblioMadSalud y pueda servir para defender la necesidad de que todas las instituciones de salud cuenten en sus bibliotecas con personal bibliotecario específico.

Por último, Maribel Domínguez-Aroca, de la Universidad de Alcalá de Henares, cerró este bloque de intervenciones desvelando un conjunto de “post-its” azules bien escalonados y organizados (producto de las reflexiones de los miembros de su grupo) y poniendo orden en tamaña tormenta de ideas para definir lo que debían entenderse por servicios básicos de una biblioteca de salud (préstamo, referencia, consulta, acceso a los recursos…), reseñar la existencia de servicios específicos de los distintos tipos de bibliotecas reunidas, la necesidad de colaborar para optimizar las actividades, y la importancia de realizar encuestas y evaluaciones entre los usuarios para mejorar nuestro trabajo y para medir con cierta objetividad si los servicios que ofrecernos a los usuarios son en verdad los servicios que ellos necesitan.

María José Rebollo, del Colegio de Médicos, lugar que ya es como nuestra segunda casa para todos los bibliotecarios de salud de Madrid, y José Manuel Estrada, recién elegido coordinador de BiblioMadSalud, clausuraron esta reunión de trabajo, comprometiéndose a volcar las informaciones más relevantes en la página web y a redactar un primer borrador de Manual de Buenas Prácticas con las primeras conclusiones de los grupos, a la vez que nos emplazaban a todos a la Segunda Jornada de BiblioMadSalud en la primavera de 2018.

Y así, con otro pasito más en esta ilusionante construcción de una red de inteligencias, personas, trabajos, actividades, ideas y propuestas, nos fuimos cada uno a luchar en nuestros respectivos centros con unas colecciones menguantes anualmente, unas infraestructuras al límite de lo adecuado, unos recursos humanos claramente insuficientes y unos servicios valorados positivamente por nuestros usuarios, que son los que nos dan vida a diario.

Comité Ejecutivo BiblioMadSalud

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Seis

sixPasaron los meses de abril, mayo y junio sin percatarme de que el reloj de pulsera se me había parado en el mes de marzo. El calendario no perdona, ni las estaciones, ni el sol y la luna en su cíclico deambular. De tal forma que finalizando esta primavera de 2017, viene a estas páginas con cierto retraso un aniversario, el de este blog, que debería haberse celebrado en tiempos de la Feria de Abril. Un blog que por H o por B lleva unas cuantas semanas hibernando, pero que ha vuelto a desperezarse.

En este año transcurrido sólo podemos felicitarnos porque no hayan cerrado más bibliotecas de salud que las esperadas, porque no hayan menguado hasta la extenuación nuestros presupuestos para suscripciones y porque nuestra ratio de profesionales por biblioteca no se aproxime a cero. Por lo demás, y a la espera de las próximas Jornadas Nacionales de Bibliotecas de Salud nos hemos ido bandeando con reuniones regionales de un extremo a otro del país y con algún que otro jubileo de carácter comercial que nos ha permitido reencontrar a compañeros y amigos. Y aunque el autor de este blog se ha mostrado un tanto perezoso este año en estas líneas y en los últimos meses se habló del lifting de la Web of Science, del estilo inglés y francés en la puntuación de las citas, de la biblioteca de Juego de Tronos, del adictivo Health Library Go, de las enésimas novedades de PubMed, de la sana irrupción de BiblioMadsalud, de la precariedad laboral y de algunos recursos con miles de imágenes.

Hubiéramos podido hablar de la falta de cohesión del sistema nacional, de la falta de visibilidad de nuestras bibliotecas, de la nefasta amortización de los bibliotecarios jubilados, del desconocimiento de los planes ministeriales  respecto al UptoDate y Primo, de lo caras que se nos ponen cada año las suscripciones, de lo tanto que valoran muchos de nuestros gestores el Google y de lo mucho que desconocen nuestro trabajo, y de las 50 sombras del Sci-Hub. Pero habiéndolo podido hacer no lo hemos hecho. Lo dicho, pereza, mucha pereza.

Pereza para escribir pero nunca jamás para reconocer, como se ha hecho en estas páginas años tras año, la labor de aquellos compañeros que, pese a la sinrazón, la ignorancia, la desidia, la dejadez y la ignorancia que sobrevuelan por nuestros alrededores, no pierden la esperanza ni la ilusión, ni las ganas por formar, guiar, aconsejar, informar y ayudar a sus (a nuestros) usuarios.

Y sin más preámbulos estos son los agraciados de este año 2017, que debieron serlo en abril y que, como no hay mal que por bien no venga, podrán celebrarlo en chancletas y con el mojito en una hamaca al borde del agua:

1.- Premio “SONRISAS Y LÁGRIMAS 2017″ a:
sonrisasMarisa Alonso Martín (Biblioteca del Complejo Hospitalario de Toledo) por haber sobrevivido al Centenario de El Greco y a los calores de la ciudad imperial, por su constante reflexión sobre el pasado, presente y futuro de las bibliotecas de ciencias de la salud, por no haber perdido la ilusión y por pelear incansablemente para situar en el mapa a su Comunidad y a sus bibliotecas.

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2.- Premio “ADIÓS MR CHIPS 2017″ a (conviene coger aire antes de leer este párrafo):
chips Mª Asunción García Martín (Biblioteca del Hospital de Cruces), Valentín Calvo Herrero (Biblioteca Fundación Jiménez Díaz), Gloria Buey Villaverde (Hospital de la Princesa), María Luisa López Avello (Hospital de Cabueñes), Mercedes Rodríguez del Castillo (Biblioteca Hospital Virgen de las Nieves), Antonio Sánchez (Biblioteca Hospital San Cecilio), Inmaculada Gómez (Biblioteca Hospital Virgen Macarena), Mª Pepa Fernández-Peyrolón (Biblioteca Hospital de la Merced), José Carlos Ruiz (Biblioteca Escuela Andaluza de Salud Pública) y José Antonio Ortega (Biblioteca Hospital Virgen de la Victoria) y Maribel Montes del Olmo -con carácter retroactivo- (Biblioteca Hospital Virgen del Rocío) por su profesionalidad y por haber luchado contra viento y marea por sus usuarios y por sus bibliotecas, aunque en algunos ocasiones algunas de sus direcciones y gerencias hayan pensado en dirección opuesta.

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3.- Premio “LA RED SOCIAL 2017″ a:
la-red-socialConcha Campos Asensio (Biblioteca Hospital de Getafe), porque sin desfallecer alimenta todos las semanas su blog BiblioGETAFE, destinado en principio a guiar a sus propios usuarios en esto del acceso a la información en salud, pero con el que nos alimentamos muchos otros compañeros, ahorrándonos la consulta de otras cientos de páginas.

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4.- Premio “EL FARO DEL FIN DEL MUNDO 2017″ a:
faroBiblioSaúde, y muy especialmente a su nueva coordinadora, Uxía Gutiérrez-Couto, y a Carmen Rodríguez Otero, responsable de RUNA, por convencernos de que hay futuro y trabajo más allá del préstamo bibliotecario y de la importancia de las bibliotecas como conservadoras de ese saber intermitente, que hoy aparece en la Red para desaparecer mañana.

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5.- Premio “EL REPORTERO 2017″ a:
reporteroCarlos González Guitián (BIB-MED), quien lleva anunciando durante meses y semanas que va ir soltando lastre y a quien debemos agradecer que desde esta lista de distribución lleve haciéndonos pensar muchos años sobre nuestra profesión y sus adyacencias y por habernos acercado esos conocimientos dispersos por esos lugares del Señor.

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6.- Premio “EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI 2017” a:
todos los profesionales de la kwaiBiblioteca Virtual del Sistema Sanitario de Cataluña, y en especial a Pilar Roqué Castellà, por dar forma, sentido y vida a un grupo de profesionales bandera como lo han sido siempre todos los bibliotecarios que han trabajado entre las tierras del Ebro y las del cabo de Creus

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7.- Premio “DOS CABALGAN JUNTOS 2017″ a:
dosBiblioMadSalud, colectivo de bibliotecarios de ciencias de la salud de Madrid que con una jornada y una reunión, están demostrando que se puede cooperar, trabajar y  reír a un mismo tiempo, rompiendo moldes y muros infranqueables, con la ventaja de estar todos a tiro de piedra.

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Gracias a todos los premiados por su trabajo y su ejemplo. Como dice la canción, no estamos solos y sabemos lo que queremos. Quedamos citados (eso espero) para abril de 2018.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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ANEXO: Premios 2012-2016

“SONRISAS Y LÁGRIMAS”:
Fanny Ribes y Mª Asunción García (2012)
Mayra García Berges y María del Carmen Marugán (2013)
Pilar Barredo Sobrino y Matilde de la Cruz Solís (2014)
Mercedes Corrales Canel (2015)
Carlos González Guitián (2016)

 “ADIÓS, MR. CHIPS”:
Ángeles Franco, Josefa Torres, Mª Luz Benedicto y Elena Esteban (2012)
Mercedes Palacios, Ana de Santiago y Wigberta Martín (2013)
Concha Muñoz Tinoco, María Luisa Maquedano y Herminia Arrazola (2016)

“LA RED SOCIAL”:
María García-Puente y Paula Traver (2012)
BibliogTecarios (2013)
Grup de Gestió de la Informació de Ciències de la Salut – GICS (2014)
Blogs Área Sanitaria Este de Málaga-La Axarquía, Digitalia y Biblioteca Médica La Paz (2015)
GT-BIB y C17 (2016)

 “EL FARO DEL FIN DEL MUNDO”:
Antonia Mª Fernández Luque y María Luisa López Avello (2012)
Sol y Eulàlia Grifol (2013)
Elena Primo (2014)
Rodrigo Gutiérrez (2015)
Natalia Arroyo (2016)

 “EL REPORTERO”:
BiblioGETAFE y BiblioHFLR (2012)
Píldoras (2013)
Virginia Jiménez Planet (2014)
Julio Alonso Arévalo (2015)
BIB-MED (2016)

 “EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI”:
Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía (BVSSPA) (2012)
Biblioteca Virtual de Ciències de la Salut de les Illes Balears (2013)
Bibliosaúde, la Biblioteca Virtual do Sistema Público de Saúde de Galicia (2014)
Biblioteca Virtual de Osakidetza (2015)
Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario de Aragón (2016)

 “DOS CABALGAN JUNTOS”:
SEDIC y su Grupo de Bibliotecas de Ciencias de la Salud (2012)
Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud (2013)
Impactia (2014)
Biblioteca Colegio de Médicos de Madrid (2015)
María José Rebollo y Verónica Juan (2016)

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Más imágenes, esto es arte

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Noche en el museo: El secreto del faraón (2014)

Los viajeros de todos los tiempos, curiosos por conocer lo que ocurría en los confines del mundo, trajeron noticias de seres, de cosas y de lugares exóticos, extraños y curiosos. Los más avezados nos trajeron dibujos y bocetos de aquellos lugares mágicos, y ya en el siglo XIX los modernos viajeros aportaron fotografías y películas en blanco y negro, que luego se mudaron al color, y finalmente al vídeo, que dio paso al móvil y sus pequeñas cámaras. Imágenes y más imágenes que nos permiten recordar nuestras idas y venidas y presumir ante nuestros allegados de los recónditos lugares a los que hemos llegado. Imágenes de espacios de todos los gustos, tamaños y colores, excepto de los museos, almacenes y centros de conservación del arte y de la etnología, que por preservar sus colecciones siempre han tenido a gala una estricta reproducción fotográfica de sus fondos.

De ahí que para ver las obras de arte sin salir de casa tuviéramos pocas opciones, entre ellas comprar voluminosos y lujosos libros a todo color o navegar por Internet entre salas de pinturas y esculturas, aunque muchos de ellos son reacios en digitalizar sus colecciones y prefieren largas colas de usuarios a sus puertas. En el siglo del acceso abierto algo está cambiando en el mundo del arte. No ha sido el primero, desde luego, porque antes algunos otros museos han mostrado a los cuatro vientos sus fondos digitalizados, pero es el último hasta la fecha, o mejor dicho el penúltimo, pues estamos deseando que esta moda continúe. El MET, como señaló El País el pasado 13 de febrero,  ha seguido la estela de otros museos como el MOMA, el Rijksmuseum y la Tate, y ha decidido liberar con licencias Creative Commons más de 375 mil de sus imágenes digitales, que se dice pronto.

Otro baúl más donde aprender arte fácilmente y además aprovechar su arsenal iconográfico sin la espada de Damocles del uso no permitido de imágenes con uso restringido. Ya no sólo Velázquez y su Juan de Pareja, el autorretrato de Rembrandt, el Fernando VII de Goya, el torero de Manet o los niños bañándose de Sorolla…. también nos va a permitir estar casi tocando con las yemas de los dedos un puñado de obras más cercanas temáticamente, como ese aguafuerte de un médico chino de Boucher…

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…o los estudios anatómicos de Rubens…

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…o el retrato del doctor Leclenché de Monet…

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…o la sencilla efigie del médico de Paul Klee…

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…o el grabado de Rembrandt del doctor Ephraim Bueno…

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…o ese otro grabado de Durero del médico en brazos de Morfeo, conocido como “El sueño del doctor”…

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…o el relieve de aquel médico griego anónimo en los laterales de un sarcófago…

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…o… lo mejor es seguir buscando en el buscador del propio MET, que aunque no es muy sofisticado, permite pasar un buen rato encontrando maravilla tras maravilla.

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Ahora a esperar al siguiente museo, y ojalá que sea pronto.

José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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A modo de resumen de lo que ha sido BiblioMadSalud (año I, día I)

et_si_on_vivait_tous_ensemble-172895760-largeNunca vieron los tiempos gente tan cercana pero a la vez tan distinta y tan parecida, al margen de que unos fueran bajos y otros altas, unos morenas y otros rubios, unos de hospital y otros de universidad, aquellos de colegios y éstos de la administración central o autonómica, unos callados y otras locuaces, unos dormidos y otros despiertas, unos venidos de lejos y otros de la calle de enfrente, con sus peculiaridades, sus intereses, sus problemas personales y profesionales, sus ganas de volver a encontrarse, y sus expectativas ante lo que se avecinaba, la primera reunión de algo nuevo que un grupo de entusiastas enrolados en un Comité Organizador surgido ex novo dieron en nombrar como BiblioMadSalud.

Y como nos habían convocado a las 9 de la mañana del día martes, 29 de noviembre, en el bms2Pequeño Anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid, allí estábamos más de 65 profesionales de bibliotecas relacionados con las ciencias de la salud. La doctora Belén Padilla, de la Junta del ICOMEM, nos dio la bienvenida definiéndonos como “guardianes de la evidencia científica” y María José Rebollo, de la biblioteca de la casa que nos acogía para reunirnos por vez primera, resumió con claridad las premisas de la reunión: colaborar, interactuar y participar, ya que estamos tan cerca los unos de los otros. Tras dar un repaso al programa matutino y vespertino de la Jornada y trazar las líneas maestras de lo que había de ser la reunión, daba comienzo la Primera Jornada BiblioMadSalud con la conferencia inaugural de Marisa Alonso, bibliotecaria del Complejo Hospitalario de Toledo, quien vino para hacerse y para hacernos una simple pregunta: ¿Y si vivimos juntos?

En su intervención, Marisa Alonso desgranó diferentes razones por lo que es más útil y conveniente para las bibliotecas colaborar que no hacerlo, cómo la participación en grupos de trabajo redunda en beneficio de todos sus miembros, y cómo la cooperación bms3interbibliotecaria puede ayudar a mejorar los procesos, los procedimientos y los servicios de las instituciones participantes. Cooperar es una tradición entre las bibliotecas de salud (y puso como ejemplos la organización de las Jornadas Nacionales y el desarrollo de un sistema compartido entre todos para el servicio de obtención de documentos) y hoy es más que una necesidad dado el escaso personal del conjunto de nuestras bibliotecas. No obstante, colaborar –como bien quiso remarcar- no es siempre fácil por culpa de los egos, las lógicas resistencias y las barreras institucionales, pero salvados estos y otros obstáculos los beneficios pueden encontrarse en múltiples líneas de nuestro trabajo bibliotecario: formación de usuarios y profesionales, firma de licencias, evaluación de recursos de información o creación de repositorios temáticos. El éxito -vino a concluir- de la cooperación del colectivo BiblioMadSalud tiene que asentarse en garantizar la identidad del grupo, en aprovechar la riqueza de sus múltiples y variados efectivos, y en lograr una mayor visibilidad de todas sus bibliotecas, aventurando para nosotros no sólo una cooperación en conjunto sino también a múltiples bandas (universidad-hospitales, bibliotecas especializadas-públicas, bibliotecarios-usuarios).

Una vez iluminados por una “bibliotecaria de provincias”, como se definió, pero con una bms4cabeza internacional por cómo nos lo contó y lo que nos contó, cuatro miembros del Comité Organizador (José Manuel Estrada, Oliver Martín, Isabel Mtez Hervás y José Carlos Redondo) presentaron los datos más sustanciales de la Encuesta que previamente a la celebración de esta Jornada se había enviado a todas las bibliotecas de salud de Madrid con el objetivo de conocer, primero, quiénes somos (información que ha quedado recogida en un mapa a modo de directorio, el cual, resumiendo mucho, nos ha mostrado que somos muchos y diferentes) y cómo estamos en cuestiones de personal, de recursos y de servicios. Con más de 6 mil puestos de lectura (en las 54 bibliotecas que contestaron la encuesta), más de 200 profesionales, abriendo un promedio de 50 horas a la semana, con un tercio de las bibliotecas sin catálogo abierto, un 40% sin wifi y un 30% sin sistema de gestión, con casi 170 mil documentos compartidos el año pasado, con casi 4 mil horas de formación impartidas a nuestros usuarios y más de 17 mil usuarios asistentes a nuestros cursos, con más de 1 millón de monografías en papel, más de 47 mil revistas electrónicas suscritas pero escasos e-books, una ausencia generalizada en las redes sociales y escasa actividad de extensión cultural… somos un colectivo de peso, importante y con muchas posibilidades. Un colectivo heterogéneo pero con muchos intereses comunes, con muchas carencias pero con muchas riquezas, con poco personal pero con mucha actividad, como quedó demostrado a lo largo de toda la Jornada.

Agnes Ponsati, del CSIC, presentó a continuación el análisis DAFO (estudio en el que bms5también habían participado Maribel Domínguez Aroca y Blanca San José) a partir de los datos recogidos en la encuesta ya mencionada. Fue repasando sin pausa las principales debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que nos atañen en función de las respuestas de 54 bibliotecas, diseñando una imagen muy actual de la situación de un conjunto de bibliotecas dispar, pero con problemas y necesidades similares, atisbándose en su presentación las principales líneas de trabajo que deberían de ocuparnos en los próximos años para extraer todo el potencial de un grupo de bibliotecarios cercanos e interesados en aprender de los demás y colaborar los unos con los otros.

Un café daba un receso a esta primera parte de la Jornada que no había sido sino una puesta a punto y una clarificación de nuestra situación, y daba paso a los dos platos fuertes del día: una mesa redonda con ejemplos de éxito en el ámbito de la cooperación bibliotecaria y una primera reunión asamblearia para empezar a definir qué es eso de BiblioMadSalud y qué queremos ser.

Moderó la mesa redonda Elena Primo, de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, quien con su habitual habilidad en las presentaciones nos dejó en pantalla unos muy completos y variados CV de los ponentes. Abrió el fuego Uxía Gutiérrez Couto, de Bibliosaúde, un ejemplo descentralizado y cooperativo, que buscó soluciones a sus problemas (los mismos de otros colectivos bibliotecarios) con el objetivo de mejorar sus servicios y actividades, lograr reconocimiento y seguridad para sus profesionales, y en parte buscar la supervivencia en tiempos difíciles. Y a fe que lo han conseguido, gracias al trabajo colectivo de sus miembros (poniendo en marcha grupos de trabajo) y gracias al apoyo decidido de su administración, mostrando un grupo homogéneo y plenamente activo, que ha conseguido unificar recursos, compartir servicios y cooperar en la formación de sus usuarios; además de crear una serie de recursos (página web, catálogo BICO, repositorio RUNA…) que han facilitado a sus usuarios el acceso a la información. En Galicia tuvieron su oportunidad, la supieron aprovechar y hoy se han hecho imprescindibles en su sistema sanitario, aunque han de seguir luchando contra la invisibilidad que a todas las bibliotecas nos amenaza.

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En segundo lugar, Gerardo Marraud, de REBIUN, nos presentó un modelo consolidado e institucionalizado, el de la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas, que cuenta con todo el respaldo de la Universidad (es comisión sectorial de la CRUE), pero cuyo camino no ha sido un camino de rosas hasta llegar al momento actual desde sus remotos orígenes en la década de 1990, cuando rectores de 9 universidades crearon el germen de este ejemplo de cooperación bibliotecaria. Con un abrumador estilo didáctico y una sencillez difícil de igualar fue describiendo qué es REBIUN al ir desgranando respuestas para cuatro preguntas básicas: ¿qué?, ¿quién? ¿cuánto? y ¿para qué? Definió REBIUN como una metaorganización, es decir, una organización de organizaciones construida con el consenso y la buena fe de todos sus miembros, las instituciones universitarias y sus correspondientes bibliotecas; y con sarcasmo e inteligencia definió los diferentes perfiles de sus miembros: en los extremos, los entusiastas (forofos de la cooperación) y los disidentes (críticos con el sistema), y entre ellos los “integradores ceremoniales” (los que están porque tienen que estar) y “los integradores de cooperación” (partidarios de caminar juntos). Como si de un cirujano se tratase nos diseccionó las tres palabras que nos mueven a las bibliotecas a trabajar en grupo: cooperación, coordinación y colaboración, propugnando como mejores fórmulas estas dos últimas, que suponen una mayor grado de vinculación sin perder un gramo de independencia. Todo ello, como vino a concluir, con objetivos claros: aumentar los recursos, reducir las incertidumbres y mejorar la legitimidad, para lo cual apeló a la necesidad de contar con una documentalidad que avale todos los pasos y decisiones a seguir: lo que se es (documentalidad constitutiva) y lo que se hace (documentalidad performativa).

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En último lugar, Rosario Toril, de la Red de Centros de Información y Documentación Ambientales (RECIDA), que agrupa a más de un centenar de instituciones, nos habló de un modelo ciertamente informal sustentado más en un colectivo de profesionales que en un colectivo de instituciones, lo que por un lado les otorga más libertad pero por otro les resta representatividad institucional. Con objetivos similares a los de los dos ponentes anteriores (promover la colaboración, intercambiar información y compartir recursos), una organización coordinada desde su envidiable sede en Valsaín, una estructura atomizada en núcleos con funciones claras (proyectos y seminarios, comisión asesora, grupos de trabajo) y una voluntad viajera (reuniones en diferentes parques nacionales) sus problemas son los de todos y sus fortalezas se basan en la participación, colaboración e intercambios desinteresados de sus miembros, apoyándose muy activamente en la difusión de sus actividades y logros por muy diferentes vías de comunicación (jornadas, web, medios de comunicación, listas de distribución, redes sociales…). Un modelo entusiasta, como diría Marraud, que atrae precisamente por esa informalidad formal que une a sus miembros con el objetivo logrado de ser mejores gracias a la participación de todos y a contar con todos en un objetivo común.

Tras un turno breve de preguntas que sirvió para resolver algunas dudas y crear otras nuevas, Juan Medino, del Hospital Universitario de Fuenlabrada, junto con María José bms8Rebollo, del ICOMEM, en nombre del Comité Organizador presentaron una propuesta de organización para las bibliotecas de salud de Madrid con tres posibilidades diferenciadas (una vía asamblearia, una vía institucional y una tercera vía transitoria desde la primera hacia la segunda) y una estructura formada por un comité ejecutivo, una asamblea plenaria, un comité organizador y grupos de trabajo. Unos y otros fuimos expresando nuestras inquietudes, necesidades, problemas e intereses, reflejando la discusión que se abrió entre todos que el camino no es fácil, pero que la mayoría creemos en BiblioMadsalud, consideramos útil la necesidad de colaborar y trabajar en común (lo que no es fácil dado que pertenecemos a instituciones diferentes) y que entre todos deberemos articular nuestra organización y gobernanza, esto es, nuestro futuro como grupo heterogéneo y cercano, con entusiastas, disidentes e integradores.

Una vez recargados los cuerpos y las pilas con un tentempié en la Sala de Orlas, donde pudimos charlar con otros compañeros, descubrir caras nuevas y departir de asuntos varios con los proveedores dispuestos en una docena de mesas, comenzó el primer turno participativo de experiencias, moderado por Cristina Sánchez, de la Universidad Alfonso X el Sabio. Con 8 minutos por delante cada uno de los comunicadores debería actuar con precisión pues finalizado este tiempo un músico en directo daría unos acordes con guitarra que les iba a hacer imposible seguir con su alocución, consiguiendo así todos –algo imposible en muchos congresos- atenerse al tiempo reglamentario. Maribel Domínguez-Aroca desarrolló su intervención sobre la implementación curricular de la asignatura de documentación en las áreas de ciencias de la salud de la Universidad de Alcalá de Henares; Isabel Mtez Hervás -por partida doble y en Prezi- nos habló de dos proyectos desarrollados en el Hospital Universitario Severo Ochoa: libros por tabaco, para contribuir desde la biblioteca a disminuir el hábito de fumar, y el concurso anual de relatos; Rosa Sánchez, de la Biblioteca de Psicología de la UNED, explicó las funciones y actividades de la oficina del conocimiento de dicha universidad; Blanca San José, del Hospital Universitario de Móstoles, departió acerca de las habilidades docentes de los profesionales bibliotecarios a partir de la revista BMJ Case Reports; Eulàlia Grifol, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, nos presentó una divertida fórmula para conocer el grado de aprendizaje de los alumnos en temas de búsquedas bibliográficas y bases de datos mediante un concurso interactivo al estilo de “Quién quiere ser millonario”; y las compañeras de la Biblioteca de Veterinaria de la Universidad Complutense, con coro incluido, nos trajeron una divertida manera de presentar la biblioteca y sus servicios a los usuarios, propuesta que a la postre resultó ganadora en la votación de experiencias que tuvo lugar al final de la Jornada. Aunque podría haber ganado cualquiera, porque lo que se demostró con todas ellas fue que el movimiento se demuestra andando, esto es, trabajando para hacer de nuestras bibliotecas unos lugares mejores, con mejores servicios y una mayor interrelación con nuestros usuarios.

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Después de que Oliver Martín, de la Biblioteca de Enfermería de la Universidad Complutense, nos explicara cómo se iba a desarrollar el sistema de votaciones (de logo y de bms10experiencias) y que todo aquel que quisiera ejerciera con libertad su derecho a votar, se abrió el segundo turno participativo con las propuestas de cuatro proyectos en los que animar a la cooperación y la colaboración entre bibliotecarios. Concepción Campos, del Hospital Universitario de Getafe, presentó una web para el aprendizaje, donde caben cientos de recursos que nos van a facilitar en el futuro nuestra formación para los usuarios; José Manuel Estrada, del Hospital Universitario 12 de Octubre, defendió una propuesta de difundir la historia de las ciencias de la salud a través del callejero de Madrid; Elena Primo nos llamó a participar en la difusión del acceso abierto entre nuestros usuarios a partir de un sistema de aprendizaje piramidal (formando a formadores) y Blanca San José, de SEDIC, nos animó a participar en proyectos solidarios de la mano de esta organización para salir de los muros de nuestras bibliotecas y cooperar con quienes más lo pueden necesitar.

Para culminar la Primera Jornada, Juan Medino retomó la discusión sobre la organización que quedó emplazada a esta segunda parte, para concretar lo discutido y comentado por la mañana y poder consensuar unos objetivos, llegando todos a la conclusión de organizar una nueva reunión en primavera, donde se constituya formalmente BiblioMadsalud con las candidaturas oficiales de los comités ejecutivo y organizador, y se dio el pistoletazo de salida a los proyectos presentados, que quedaban así abiertos a la posible participación de cuantos profesionales de nuestras bibliotecas lo deseen.

Con la entrega de premios al logo que desde ahora nos va a representar en “nuestra documentalidad” (para el equipo azeta6, que fue presentado por la biblioteca del Hospital 12 de Octubre) y a la experiencia ganadora, patrocinada por SEDIC y que recayó como se ha dicho en la Biblioteca de Veterinaria (coro incluido) se dio por finalizada esta iniciativa que surgió de BibioSalud 2014 y que el 29 de noviembre de 2016 comenzaba a tomar cuerpo. Los años futuros dirán.

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Comité Organizador I Jornada BiblioMadSalud

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NOTA: Esta entrada ha sido publicada previamente en el Blog de BiblioMadSalud

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La ignorancia es muy atrevida

A Paula (y a quienes le han antecedido en similares circunstancias)

los_lunes_al_sol-421028434-largeNunca me cansaré de repetir que no somos un país anglosajón, para lo bueno y para lo malo.  Para lo bueno es que podemos beber a cualquier hora sin tener en cuenta el cierre de los pubs, que no comemos sólo sándwiches con peinillo y que tenemos muchas más horas de luz. Para lo malo es que la mayoría no hablamos inglés fluido (y sin fluir) y que a buena parte de nuestros gestores le importa un carajo la cultura y las bibliotecas, tanto las públicas como las especializadas. Y así nos va.

No por inesperada la noticia de la “expulsión” (más apropiada que despido”, porque no ha habido una crítica de su gestión y porque además sus funciones han sido usurpadas por personal no-bibliotecario) de la bibliotecaria del Hospital de Castellón no debería de sorprendernos en esta situación de crisis donde todo vale para cargarse lo que más vale: una experta bibliotecaria al frente de una biblioteca especializada de un centro hospitalario (en el que se presupone que sus médicos y enfermeras leen, se actualizan, publican, defienden y presentan tesis, y defienden y presentan trabajos de grado, y se forman para atender a sus pacientes con el mayor conocimiento posible).

Algo debemos de estar haciendo mal en las bibliotecas, me preguntaba en un tuit esta misma semana, cuando los que mandan y están en la estratosfera de la gestión entienden que da lo mismo que rija los destinos de una biblioteca un profesional de la documentación que cualquier otro profesional (muchas veces el primero que pasaba por allí). No parece este el caso pues de sobra es conocida la profesionalidad de la bibliotecaria de Castellón, por lo que resulta aún más absurda la situación. Como comentaba Verónica Juan estos días, resulta más caro un incompetente que un profesional. Pero esas cuentas tampoco las hacen los de las alturas. Simplemente, sale más barato contratar un no-bibliotecario que un bibliotecario. Es la economía, idiota. Y la situación es repetitiva desde hace tiempo, como también ha señalado Carlos Guitián en la lista BIB-MED.

Todo porque, y vuelvo al principio como en una cinta de Moebius, no somos un país anglosajón y una parte de nuestra población y buena parte de nuestros gestores creen que un bibliotecario es simplemente el guardián de unos libros obsoletos que ya nadie consulta o el guardián de una sala de lectura a la que acuden los médicos, entre operación y operación, a ocupar el tiempo.

Quizás no sepan, o quizás no quieran saber estos gestores y esta parte de la población desconocedores de las funciones de un bibliotecario de hospital, que los profesionales que rigen las bibliotecas especializadas en los centros sanitarios dedican tiempo y esfuerzo a realizar búsquedas bibliográficas expertas para que los usuarios encuentren la información más relevante (porque no es lo mismo publicar un artículo con 10 referencias extraídas de Google que con las 10 mejores referencias encontradas con la ayuda de un bibliotecario), porque dedican tiempo y esfuerzo a enseñar a sus usuarios el manejo de las numerosas herramientas bibliográficas disponibles (bases de datos, repositorios, catálogos, plataformas, gestores….), porque dedican tiempo y esfuerzo a recopilar la producción científica de los profesionales de su institución y a difundir dicha producción para que se vislumbre cuánto y bien trabajan dichos profesionales,   porque dedican su tiempo y esfuerzo a gestionar unos exhaustos presupuestos con los que suscribir las cada vez más caras revistas científicas que leen y consumen sus usuarios, porque dedican tiempo y esfuerzo a enseñar qué es eso de los cuartiles y los factores de impacto, y a encontrar dichos indicadores bibliométricos para que sus usuarios cumplimenten sus CV según los criterios de ANECA, porque dedican tiempo y esfuerzo a ayudar a sus usuarios cómo redactar correctamente una bibliografía para sus tesis y trabajos de grado, y porque dedican tiempo y esfuerzo no sólo a proporcionar artículos mediante el reconocido servicio de obtención de documentos sino a muchas otras cosas que no se valoran. Quizás haya llegado el momento de tener que colgar en las puertas de las bibliotecas, como hiciera Lutero en las puertas de las iglesias, las funciones del bibliotecario de la biblioteca a la que el usuario acaba de acceder.

Lo realmente triste de esta situación es que cada x tiempo haya que recordar lo que hacemos, y bien, en las bibliotecas para defender un oficio que en los países anglosajones ya no necesita defensa. ¿Qué mejor defensa que ver las instalaciones, los recursos y el personal que trabaja en cualquier hospital norteamericano? Podremos hacer huelgas, podremos escribir entradas en un blog como éste, escribir cientos de tuits, quejarnos y vociferar, pero lo único que nos puede salvar es organizarnos, luchar agrupados por nuestros derechos y deberes y seguir trabajando como hemos hecho durante años, y comenzar a difundir y a divulgar lo que hacemos. Hacer más visibles aún nuestros cursos, nuestros repositorios y nuestros recursos. Hacernos más visibles cuando hacemos reuniones, jornadas y congresos. Y, sobre todo, demostrar que en una biblioteca se hacen muchas más cosas que el préstamo interbibliotecario, una tarea administrativa que, en el fonfo, puede hacer cualquiera. Quizás por eso, porque estamos vendiendo muchas veces que nuestra máxima dedicación y nuestra máxima preocupación es el préstamo interbibliotecario por lo que muchos ignorantes de nuestro trabajo están prescindiendo de nosotros. Al margen de que les preocupe muy poco que sus médicos y enfermeras estén bien formados en el manejo de recursos de información y que les preocupe bien poco optimizar las revistas y los recursos suscritos, que sin una bibliotecaria al frente, van a ver mermado su uso y mucho.

No somos anglosajones, ni falta que nos hace. Lo que hace falta es que los gestores entiendan que las bibliotecas, todas, públicas, universitarias y especializadas tienen una misión muy clara y necesaria en esta “sociedad del conocimiento” y que nosotros, los bibliotecarios, seamos capaces de demostrar que hacemos cosas, muchas más cosas, que fotocopiar y escanear artículos. Lo primero no está en nuestras manos bibliotecarias, lo segundo sí.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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Rompiendo moldes

avanti1No es lo más importante que de nuevo PubMed muestre una sana y envidiosa juventud renovando su página principal con nuevas prestaciones, demostrando con ello que el movimiento se demuestra andando.

No es lo más importante que en un alarde de modernidad incorpore colorido (ese dispositivo electrónico emergiendo entre revistas y libros de vivos colores) a una página que ha sido tradicionalmente bicromática, con una presencia mayoritaria de azules y grises.

No es lo más importante que blogs y tuits de diferentes profesionales de las bibliotecas españolas de salud, siempre al quite de la noticia, se hayan hecho eco con puntualidad de esas novedades, informando a los usuarios de las características de estos cambios con prontitud.

No es lo más importante que se añadan nuevas y útiles funcionalidades a las ya existentes.

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Lo verdaderamente importante de la penúltima remodelación de PubMed (nunca puede decirse de PubMed que sea el último cambio) es su nueva filosofía, ya apuntada hace meses con la inclusión de PubMed Commons. Durante años PubMed nos ha acostumbrado a cambios y reformas estructurales o de imagen que afectaban sobre todo a cómo el usuario realizaba las búsquedas (transformaciones en la página de consulta de los MeSH, rediseño de los límites que antaño ocupaban una sola página y ahora aparecen situados en columna a la izquierda) o a cómo manejaba las referencias (Display, Linkout, Send to…). Es decir, los tradicionales cambios de PubMed durante décadas iban encaminados a construir una interfaz más amigable y a conseguir que el usuario, de una forma sencilla y eficaz, encontrara la información más relevante.

Pero con estos últimos cambios adopta un nuevo punto de vista, y si se quiere de filosofía, proponiendo algo a lo que no estábamos acostumbrados, la selección y la participación. Hasta ahora la selección la protagonizaba el propio usuario (con sus límites y sus estrategias de búsqueda), pero ahora es la propia base de datos, en sintonía con el estilo que presentan por ejemplo revistas y editores comerciales, con sus “Top Ten” y similares) la que toma partido y actúa, reseñando por ejemplo, los últimos artículos de las revistas más emblemáticas (Latest Literature). Y,s obre todo, la participación, porque ene sta selección de registros ya no sólo imperan los criterios de calidad de la base de datos, sino la participación de los usuarios, al mostrar, sin ir más lejos, los artículos últimamente más consultados (Trending Articles) o los comentarios más destacados de los propios profesionales sobre artículos relevantes (PubMed Commons, que adquiere su mayoría de edad independizándose de la función de Límites y cobrando un interesante protagonismo en primera línea de batalla).

Y esto no parece sino el comienzo. Tiempo al tiempo o no a muy tardar encontraremos métricas y estadísticas de uso, lectura y consulta. Seguro que si hasta ahora no lo muestran no es precisamente por falta de información. Incluso en un futuro no muy lejano, hasta nos propondrán de forma personalizada referencias en función de nuestras búsquedas, al estilo de lo que hacen las webs, tras nuestras búsquedas de vuelos de avión y hoteles para nuestras vacaciones.

Tiempo, al tiempo, y hasta la próxima vuelta de tuerca, PubMed. Los bibliotecarios (y los usuarios) lo agradecemos.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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