A modo de resumen de lo que ha sido BiblioMadSalud (año I, día I)

et_si_on_vivait_tous_ensemble-172895760-largeNunca vieron los tiempos gente tan cercana pero a la vez tan distinta y tan parecida, al margen de que unos fueran bajos y otros altas, unos morenas y otros rubios, unos de hospital y otros de universidad, aquellos de colegios y éstos de la administración central o autonómica, unos callados y otras locuaces, unos dormidos y otros despiertas, unos venidos de lejos y otros de la calle de enfrente, con sus peculiaridades, sus intereses, sus problemas personales y profesionales, sus ganas de volver a encontrarse, y sus expectativas ante lo que se avecinaba, la primera reunión de algo nuevo que un grupo de entusiastas enrolados en un Comité Organizador surgido ex novo dieron en nombrar como BiblioMadSalud.

Y como nos habían convocado a las 9 de la mañana del día martes, 29 de noviembre, en el bms2Pequeño Anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid, allí estábamos más de 65 profesionales de bibliotecas relacionados con las ciencias de la salud. La doctora Belén Padilla, de la Junta del ICOMEM, nos dio la bienvenida definiéndonos como “guardianes de la evidencia científica” y María José Rebollo, de la biblioteca de la casa que nos acogía para reunirnos por vez primera, resumió con claridad las premisas de la reunión: colaborar, interactuar y participar, ya que estamos tan cerca los unos de los otros. Tras dar un repaso al programa matutino y vespertino de la Jornada y trazar las líneas maestras de lo que había de ser la reunión, daba comienzo la Primera Jornada BiblioMadSalud con la conferencia inaugural de Marisa Alonso, bibliotecaria del Complejo Hospitalario de Toledo, quien vino para hacerse y para hacernos una simple pregunta: ¿Y si vivimos juntos?

En su intervención, Marisa Alonso desgranó diferentes razones por lo que es más útil y conveniente para las bibliotecas colaborar que no hacerlo, cómo la participación en grupos de trabajo redunda en beneficio de todos sus miembros, y cómo la cooperación bms3interbibliotecaria puede ayudar a mejorar los procesos, los procedimientos y los servicios de las instituciones participantes. Cooperar es una tradición entre las bibliotecas de salud (y puso como ejemplos la organización de las Jornadas Nacionales y el desarrollo de un sistema compartido entre todos para el servicio de obtención de documentos) y hoy es más que una necesidad dado el escaso personal del conjunto de nuestras bibliotecas. No obstante, colaborar –como bien quiso remarcar- no es siempre fácil por culpa de los egos, las lógicas resistencias y las barreras institucionales, pero salvados estos y otros obstáculos los beneficios pueden encontrarse en múltiples líneas de nuestro trabajo bibliotecario: formación de usuarios y profesionales, firma de licencias, evaluación de recursos de información o creación de repositorios temáticos. El éxito -vino a concluir- de la cooperación del colectivo BiblioMadSalud tiene que asentarse en garantizar la identidad del grupo, en aprovechar la riqueza de sus múltiples y variados efectivos, y en lograr una mayor visibilidad de todas sus bibliotecas, aventurando para nosotros no sólo una cooperación en conjunto sino también a múltiples bandas (universidad-hospitales, bibliotecas especializadas-públicas, bibliotecarios-usuarios).

Una vez iluminados por una “bibliotecaria de provincias”, como se definió, pero con una bms4cabeza internacional por cómo nos lo contó y lo que nos contó, cuatro miembros del Comité Organizador (José Manuel Estrada, Oliver Martín, Isabel Mtez Hervás y José Carlos Redondo) presentaron los datos más sustanciales de la Encuesta que previamente a la celebración de esta Jornada se había enviado a todas las bibliotecas de salud de Madrid con el objetivo de conocer, primero, quiénes somos (información que ha quedado recogida en un mapa a modo de directorio, el cual, resumiendo mucho, nos ha mostrado que somos muchos y diferentes) y cómo estamos en cuestiones de personal, de recursos y de servicios. Con más de 6 mil puestos de lectura (en las 54 bibliotecas que contestaron la encuesta), más de 200 profesionales, abriendo un promedio de 50 horas a la semana, con un tercio de las bibliotecas sin catálogo abierto, un 40% sin wifi y un 30% sin sistema de gestión, con casi 170 mil documentos compartidos el año pasado, con casi 4 mil horas de formación impartidas a nuestros usuarios y más de 17 mil usuarios asistentes a nuestros cursos, con más de 1 millón de monografías en papel, más de 47 mil revistas electrónicas suscritas pero escasos e-books, una ausencia generalizada en las redes sociales y escasa actividad de extensión cultural… somos un colectivo de peso, importante y con muchas posibilidades. Un colectivo heterogéneo pero con muchos intereses comunes, con muchas carencias pero con muchas riquezas, con poco personal pero con mucha actividad, como quedó demostrado a lo largo de toda la Jornada.

Agnes Ponsati, del CSIC, presentó a continuación el análisis DAFO (estudio en el que bms5también habían participado Maribel Domínguez Aroca y Blanca San José) a partir de los datos recogidos en la encuesta ya mencionada. Fue repasando sin pausa las principales debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que nos atañen en función de las respuestas de 54 bibliotecas, diseñando una imagen muy actual de la situación de un conjunto de bibliotecas dispar, pero con problemas y necesidades similares, atisbándose en su presentación las principales líneas de trabajo que deberían de ocuparnos en los próximos años para extraer todo el potencial de un grupo de bibliotecarios cercanos e interesados en aprender de los demás y colaborar los unos con los otros.

Un café daba un receso a esta primera parte de la Jornada que no había sido sino una puesta a punto y una clarificación de nuestra situación, y daba paso a los dos platos fuertes del día: una mesa redonda con ejemplos de éxito en el ámbito de la cooperación bibliotecaria y una primera reunión asamblearia para empezar a definir qué es eso de BiblioMadSalud y qué queremos ser.

Moderó la mesa redonda Elena Primo, de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, quien con su habitual habilidad en las presentaciones nos dejó en pantalla unos muy completos y variados CV de los ponentes. Abrió el fuego Uxía Gutiérrez Couto, de Bibliosaúde, un ejemplo descentralizado y cooperativo, que buscó soluciones a sus problemas (los mismos de otros colectivos bibliotecarios) con el objetivo de mejorar sus servicios y actividades, lograr reconocimiento y seguridad para sus profesionales, y en parte buscar la supervivencia en tiempos difíciles. Y a fe que lo han conseguido, gracias al trabajo colectivo de sus miembros (poniendo en marcha grupos de trabajo) y gracias al apoyo decidido de su administración, mostrando un grupo homogéneo y plenamente activo, que ha conseguido unificar recursos, compartir servicios y cooperar en la formación de sus usuarios; además de crear una serie de recursos (página web, catálogo BICO, repositorio RUNA…) que han facilitado a sus usuarios el acceso a la información. En Galicia tuvieron su oportunidad, la supieron aprovechar y hoy se han hecho imprescindibles en su sistema sanitario, aunque han de seguir luchando contra la invisibilidad que a todas las bibliotecas nos amenaza.

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En segundo lugar, Gerardo Marraud, de REBIUN, nos presentó un modelo consolidado e institucionalizado, el de la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas, que cuenta con todo el respaldo de la Universidad (es comisión sectorial de la CRUE), pero cuyo camino no ha sido un camino de rosas hasta llegar al momento actual desde sus remotos orígenes en la década de 1990, cuando rectores de 9 universidades crearon el germen de este ejemplo de cooperación bibliotecaria. Con un abrumador estilo didáctico y una sencillez difícil de igualar fue describiendo qué es REBIUN al ir desgranando respuestas para cuatro preguntas básicas: ¿qué?, ¿quién? ¿cuánto? y ¿para qué? Definió REBIUN como una metaorganización, es decir, una organización de organizaciones construida con el consenso y la buena fe de todos sus miembros, las instituciones universitarias y sus correspondientes bibliotecas; y con sarcasmo e inteligencia definió los diferentes perfiles de sus miembros: en los extremos, los entusiastas (forofos de la cooperación) y los disidentes (críticos con el sistema), y entre ellos los “integradores ceremoniales” (los que están porque tienen que estar) y “los integradores de cooperación” (partidarios de caminar juntos). Como si de un cirujano se tratase nos diseccionó las tres palabras que nos mueven a las bibliotecas a trabajar en grupo: cooperación, coordinación y colaboración, propugnando como mejores fórmulas estas dos últimas, que suponen una mayor grado de vinculación sin perder un gramo de independencia. Todo ello, como vino a concluir, con objetivos claros: aumentar los recursos, reducir las incertidumbres y mejorar la legitimidad, para lo cual apeló a la necesidad de contar con una documentalidad que avale todos los pasos y decisiones a seguir: lo que se es (documentalidad constitutiva) y lo que se hace (documentalidad performativa).

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En último lugar, Rosario Toril, de la Red de Centros de Información y Documentación Ambientales (RECIDA), que agrupa a más de un centenar de instituciones, nos habló de un modelo ciertamente informal sustentado más en un colectivo de profesionales que en un colectivo de instituciones, lo que por un lado les otorga más libertad pero por otro les resta representatividad institucional. Con objetivos similares a los de los dos ponentes anteriores (promover la colaboración, intercambiar información y compartir recursos), una organización coordinada desde su envidiable sede en Valsaín, una estructura atomizada en núcleos con funciones claras (proyectos y seminarios, comisión asesora, grupos de trabajo) y una voluntad viajera (reuniones en diferentes parques nacionales) sus problemas son los de todos y sus fortalezas se basan en la participación, colaboración e intercambios desinteresados de sus miembros, apoyándose muy activamente en la difusión de sus actividades y logros por muy diferentes vías de comunicación (jornadas, web, medios de comunicación, listas de distribución, redes sociales…). Un modelo entusiasta, como diría Marraud, que atrae precisamente por esa informalidad formal que une a sus miembros con el objetivo logrado de ser mejores gracias a la participación de todos y a contar con todos en un objetivo común.

Tras un turno breve de preguntas que sirvió para resolver algunas dudas y crear otras nuevas, Juan Medino, del Hospital Universitario de Fuenlabrada, junto con María José bms8Rebollo, del ICOMEM, en nombre del Comité Organizador presentaron una propuesta de organización para las bibliotecas de salud de Madrid con tres posibilidades diferenciadas (una vía asamblearia, una vía institucional y una tercera vía transitoria desde la primera hacia la segunda) y una estructura formada por un comité ejecutivo, una asamblea plenaria, un comité organizador y grupos de trabajo. Unos y otros fuimos expresando nuestras inquietudes, necesidades, problemas e intereses, reflejando la discusión que se abrió entre todos que el camino no es fácil, pero que la mayoría creemos en BiblioMadsalud, consideramos útil la necesidad de colaborar y trabajar en común (lo que no es fácil dado que pertenecemos a instituciones diferentes) y que entre todos deberemos articular nuestra organización y gobernanza, esto es, nuestro futuro como grupo heterogéneo y cercano, con entusiastas, disidentes e integradores.

Una vez recargados los cuerpos y las pilas con un tentempié en la Sala de Orlas, donde pudimos charlar con otros compañeros, descubrir caras nuevas y departir de asuntos varios con los proveedores dispuestos en una docena de mesas, comenzó el primer turno participativo de experiencias, moderado por Cristina Sánchez, de la Universidad Alfonso X el Sabio. Con 8 minutos por delante cada uno de los comunicadores debería actuar con precisión pues finalizado este tiempo un músico en directo daría unos acordes con guitarra que les iba a hacer imposible seguir con su alocución, consiguiendo así todos –algo imposible en muchos congresos- atenerse al tiempo reglamentario. Maribel Domínguez-Aroca desarrolló su intervención sobre la implementación curricular de la asignatura de documentación en las áreas de ciencias de la salud de la Universidad de Alcalá de Henares; Isabel Mtez Hervás -por partida doble y en Prezi- nos habló de dos proyectos desarrollados en el Hospital Universitario Severo Ochoa: libros por tabaco, para contribuir desde la biblioteca a disminuir el hábito de fumar, y el concurso anual de relatos; Rosa Sánchez, de la Biblioteca de Psicología de la UNED, explicó las funciones y actividades de la oficina del conocimiento de dicha universidad; Blanca San José, del Hospital Universitario de Móstoles, departió acerca de las habilidades docentes de los profesionales bibliotecarios a partir de la revista BMJ Case Reports; Eulàlia Grifol, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, nos presentó una divertida fórmula para conocer el grado de aprendizaje de los alumnos en temas de búsquedas bibliográficas y bases de datos mediante un concurso interactivo al estilo de “Quién quiere ser millonario”; y las compañeras de la Biblioteca de Veterinaria de la Universidad Complutense, con coro incluido, nos trajeron una divertida manera de presentar la biblioteca y sus servicios a los usuarios, propuesta que a la postre resultó ganadora en la votación de experiencias que tuvo lugar al final de la Jornada. Aunque podría haber ganado cualquiera, porque lo que se demostró con todas ellas fue que el movimiento se demuestra andando, esto es, trabajando para hacer de nuestras bibliotecas unos lugares mejores, con mejores servicios y una mayor interrelación con nuestros usuarios.

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Después de que Oliver Martín, de la Biblioteca de Enfermería de la Universidad Complutense, nos explicara cómo se iba a desarrollar el sistema de votaciones (de logo y de bms10experiencias) y que todo aquel que quisiera ejerciera con libertad su derecho a votar, se abrió el segundo turno participativo con las propuestas de cuatro proyectos en los que animar a la cooperación y la colaboración entre bibliotecarios. Concepción Campos, del Hospital Universitario de Getafe, presentó una web para el aprendizaje, donde caben cientos de recursos que nos van a facilitar en el futuro nuestra formación para los usuarios; José Manuel Estrada, del Hospital Universitario 12 de Octubre, defendió una propuesta de difundir la historia de las ciencias de la salud a través del callejero de Madrid; Elena Primo nos llamó a participar en la difusión del acceso abierto entre nuestros usuarios a partir de un sistema de aprendizaje piramidal (formando a formadores) y Blanca San José, de SEDIC, nos animó a participar en proyectos solidarios de la mano de esta organización para salir de los muros de nuestras bibliotecas y cooperar con quienes más lo pueden necesitar.

Para culminar la Primera Jornada, Juan Medino retomó la discusión sobre la organización que quedó emplazada a esta segunda parte, para concretar lo discutido y comentado por la mañana y poder consensuar unos objetivos, llegando todos a la conclusión de organizar una nueva reunión en primavera, donde se constituya formalmente BiblioMadsalud con las candidaturas oficiales de los comités ejecutivo y organizador, y se dio el pistoletazo de salida a los proyectos presentados, que quedaban así abiertos a la posible participación de cuantos profesionales de nuestras bibliotecas lo deseen.

Con la entrega de premios al logo que desde ahora nos va a representar en “nuestra documentalidad” (para el equipo azeta6, que fue presentado por la biblioteca del Hospital 12 de Octubre) y a la experiencia ganadora, patrocinada por SEDIC y que recayó como se ha dicho en la Biblioteca de Veterinaria (coro incluido) se dio por finalizada esta iniciativa que surgió de BibioSalud 2014 y que el 29 de noviembre de 2016 comenzaba a tomar cuerpo. Los años futuros dirán.

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Comité Organizador I Jornada BiblioMadSalud

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NOTA: Esta entrada ha sido publicada previamente en el Blog de BiblioMadSalud

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Una respuesta a A modo de resumen de lo que ha sido BiblioMadSalud (año I, día I)

  1. Marisa Alonso dijo:

    Esto no es un resumen. ¡Es toda una crónica!. Fue un placer estar con vosotros.
    ¡Mucha suerte con el proyecto y manos a la obra antes de que se enfríe el cocido (madrileño, por supuesto)!. Un abrazo

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