La canción del verano

unacitaExcepto en 2014, que se hizo esperar hasta bien avanzado el verano, con la llegada del estío llega el veredicto para nuestras publicaciones y nuestros currículums en forma de una nueva edición del JCR. Significa haber aprovechado el curso, progresar adecuadamente o volver en septiembre. Nuestras publicaciones se juegan el ser o el no ser en un mundo competitivo donde sobran muchas publicaciones y donde tampoco hacen faltan muchos de los artículos que se publican (redundantes, poco originales, poco interesantes…) pero así está montado el andamiaje del sistema de carrera profesional y así seguiremos.

Aceptando lo inevitable y este “statu quo” no estaría de más echar la vista atrás para comprobar cómo las revistas españolas se han ido asentando en este mundo ajeno (eminentemente anglosajón) de tal forma que desde 1997 (primer año que aparece desglosado en el JCR Science versión web) se ha cuatriplicado el número de revistas evaluadas, pasando así de 16 en ese año a 74 en el 2014. Hasta el año 2008 el ascenso fue paulatino, pero al año siguiente se abrieron de par en par las puertas del JCR admitiéndose entonces casi el doble, pues se pasó de golpe de 37 (2008) a 60 (2009).

Revistas españolas en JCR Science (1997-2014)

Revistas españolas en JCR Science (1997-2014)

Evolución similar ha sufrido también la élite de nuestras revistas, cuya cúspide se la han disputado estos años cinco publicaciones: International Journal of Developmental Biology (1997-2000), Histology and Histopathology (2001-2004), Drug News & Perspectives (2005), AIDS Reviews (2006-2013) y Revista Española de Cardiología (2014). En 1997, la primera revista conseguía un FI de 1,619 y llegaba a 2000 subiendo hasta el 1,963. La segunda cogía el testigo en 2001 con un 1,881 y lo dejaba con un 1,931, siendo la tercera la primera en sobrepasar la cifra mágica de 2 en 2005 con un FI de 2,159. Sin embargo, el verdadero salto sin pertiga se produjo al año siguiente cuando AIDS Reviews se alzó como la revista española con mayor FI, alcanzando un 4,022 en 2006, que con altibajos se ha mantenido hasta 2013 (4,023). Un año después, una nueva revista, la de Cardiología Española, cuya política de publicación bilingüe español-inglés parece haber surtido efecto, se alzaba con el mérito de ser la puiblicación nacional con mayor FI.

Factor de impacto de la la revita española con mayor FI en JCR Science (1997-2014)

Factor de impacto de la la revita española con mayor FI en JCR Science (1997-2014)

Curiosamente, en el polo opuesto, esto es, las revistas que entran en el JCR Science por los pelos, la inclusión de más publicaciones españolas en 2009 supuso un descenso acusado de su FI. Mientras que entre 1997 y 2008 el “farolillo rojo” de nuestras publicaciones se había esforzado por obtener mejores parámetros (pasando en 1997 del 0,067 al 0,244 del 2008), la última revista española que entró en el JCR Science en 2009 tan sólo tenía un FI de 0,061, un valor casi idéntico al de 1997, y la última de 2014 muestra unos valores similares (0,075).

Factor de impacto d ela revista española con menor FI en JCR Science (1997-2014)

Factor de impacto d ela revista española con menor FI en JCR Science (1997-2014)

Estos años observados en la web, en lo que respecta a las revistas españolas, indican un esfuerzo continuado de nuestras publicaciones por la calidad (mayor número de publicaciones y mayor factor de impacto), lo que sin duda ha redundado, redunda y redundará en la visibilidad de nuestros autores, de nuestras instituciones y de nuestras revistas en un mundo apabullado por tanta y tanta revista científica y tanto artículo.

Al margen de esta breve descripción hispana en mundo hostil, ha sido curioso observar, en relación a este nuevo JCR veraniego, cómo todos (y yo el primero, como diría Fernando VII), en correos, tuits, blogs, noticias y otras formas de comunicación de la era actual, nos atropellamos por dar la nueva información que trae este baúl de sorpresas. Que si tantas revistas, que si ésta tiene el mayor factor de impacto, que si ésta ha sido retirada, que si esta otra ha pasado del cuartil tal al cual, o que si aquella ha duplicado su factor de impacto. Etcétera, etcétera. Sin quererlo, desde las bibliotecas nos hemos convertido en pregoneros y voceros de las novedades, de los datos y de la información de un recursos único (éste del impacto), que manejamos durante todo el año para ayudar a confeccionar los CV de nuestros usuarios y para medir la producción científica de nuestro centro, y que simultáneamente estamos denostando desde que nos levantamos hasta que nos acostamos porque estamos convencidos de que no es ésta la mejor manera de medir la valía profesional de nuestros usuarios. ¿Valdría de algo el dejar de anunciar a bombo y platillo y a los cuatro vientos las novedades del próximo JCR 2015? Me temo que no. Sí valdría y mucho (pero a ver quién pone el cascabel como quien dice) construir al menos, de forma alternativa y complementaria, un factor de impacto que midiera la influencia de nuestras publicaciones desde el Cabo de Creus a Tafalla. Y, sobre todo, que internacionalmente fueran tomándose las medidas, del derecho y del revés, a otros indicadores con los que calibrar el peso de nuestros profesionales, y no solamente por las veces que  alguien nos ha leído (supuestamente) al habernos citado.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Recursos de información y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s