Reconversión bibliotecaria

sisteractMientras sigamos creyéndonos la anticuada definición que la REA hace de biblioteca (1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.  / 2. f. Local donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura) no haremos otra cosa que ir cavando nuestra propia fosa y contribuyendo al fin de la especie. Selección natural, de la que hablaba Darwin. Muchas bibliotecas ya se han ido renovando y, entre ellas, las públicas, que hace mucho tiempo iniciaron este camino con nuevos rumbos (¡cómo no recordar a Blanca Calvo y la de Guadalajara, todo un hito, con su proyecto de cuentacuentos¡). Las especializadas nos hemos creído estar en la ola de la modernidad con nuestros repositorios y nuestros portales (y es cierto), pero con esta modernización digital no ofrecemos sino más de lo mismo (información, información, información) y hemos olvidado la otra cara de mister Hyde, la biblioteca presencial, que también existe, que sirve de referencia y consulta para no pocos usuarios y que podría utilizarse para algo más que para exponer libros o para dejar a los profesionales leer en silencio.

Hace unos días, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez organizó en la Casa del Lector (Matadero de Madrid) una reunión de bibliotecarios innovadores, que convocó a tres profesionales con muchas cosas nuevas, inteligentes y muy poco conservadoras que contar, como la alemana Anja Flicker (de la biblioteca pública de Wuerzburg), la estadounidense Jill Bourne (de la biblioteca pública de San José, en California) y el finés Karr Lämsä. Para este último, gerente de la Biblioteca 10 de Helsinki, la biblioteca ya no es solo una biblioteca, sino sobre todo un centro cultural, donde se pueden leer libros (y no precisamente en sillas clásicas, sino también en cómodos almohadones y hamacas) pero también asistir a conciertos de música, bailar o echarse la siesta (extraoficialmente, esta última actividad ha sido siempre cosustancial a las bibliotecas desde que éstas son bibliotecas). La idea de Lämsä sobre la biblioteca actual se resume en estas palabras, publicadas en una entrevista en El País del 14 de junio: “En lugar de diseñar un espacio para acceder a contenidos, hemos creado un espacio para crear contenidos… Yo no veo la biblioteca como una sala de estar sino como una cocina, donde cada uno trae ingredientes y cada día sale un menú distinto”.

Diferentes actividades lúdicas en Library 10, según su página web

Diferentes actividades lúdicas en Library 10, según su página web

Las bibliotecas públicas han estado desde siempre a la cabeza de las innovaciones del mundo bibliotecario, pues han entendido que su cercanía al usuario es su seña de identidad. Unas bibliotecas que se han integrado en sus barrios y que son un centro de referencia. Las bibliotecas especializadas, con nuestra reconversión digital, hemos expulsado a los usuarios de nuestras salas, a las que únicamente vienen a estudiar pues el acceso al documento original lo tienen resuelto, y muy bien resuelto, mediante las bibliotecas virtuales, las claves personalizadas y los recursos electrónicos. De proveedoras de recursos externos nos hemos ido reconvirtiendo también en recopiladoras y difusión de la información generada por el centro (repositorios y portales del investigador), pero aún nos queda mucho por hacer si no queremos ser como los dinosaurios y que nos exhiban en los museos de ciencias naturales. Pues, con una única biblioteca virtual, ¿para qué queremos veinte en distintos centros hospitalarios?

No se trata de que recibamos por la mañana con una bandurria a nuestros usuarios y de que les hagamos cantar un aria o tocar la pandereta, sino de tranformar nuestros espacios bibliotecarios en generadores de cultura, sin perder nuestra razón de ser como espacios para el estudio, la información, el asesoramiento, la formación y la lectura. Hay lugar para todo. Pero espacios como nuestras bibliotecas pueden ser útiles también para la presentación de libros, artículos científicos y proyectos de investigación, para discusiones filosóficas y médico-literarias, para tertulias de actualidad, para reflexionar en voz alta sobre nuestros centros hospitalarios y nuestro sistema sanitario público, para proyecciones de cine, para enseñar cómo hacer mejor nuestros pósteres y nuestras presentaciones con prezi, e incluso para elaborar una dieta equilibrada. Reconvertir nuestra actual biblioteca presencial en un café, en una sala de estar, en un lugar de encuentros, en un salón de actos, en una marimorena, donde quepa lo uno y lo otro. Pero para todo esto debemos estar también dispuestos a vender y defender estas propuestas ante nuestras direcciones (que no es fácil) y, lo más importante, estar dispuestos a una jornada horaria móvil, pues estaría mal visto que la responsable de la biblioteca no estuviera a las 5 de la tarde en la presentación, en las propias salas de la biblioteca de los resultados del último artículo publicado en New England por el servicio de oncología.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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2 respuestas a Reconversión bibliotecaria

  1. No podemos estar más de acuerdo. Viene al caso recordar la comunicación al respecto que presentamos en Bibliosalud2009 de Oviedo: La BV-SSPA y la Biblioteca del Hospital de Jaén. Un nuevo espacio para el conocimiento, firmada por Teresa Campillo et al. y que podáis consultar en nuestro Repositorio. Alli se daba ya cuenta de la adaptación de espacios de las bibliotecas de los hospitales a la nueva realidad que ha supuesto la creación de la BV-SSPA.

    Actualmente varios de nuestros hospitales han hecho esta adaptación y su espacio da cabida ahora a reuniones, formación, docencia, investigación…. Desaparecen sus fondos en papel (tras el expurgo y/o traslado a depósitos) y se llenan de ordenadores y mesas de estudio y reuniones. En el Flickr de la BV-SSPA podéis ver el fotografías de la biblioteca del Hospital de Puerto Real (Cádiz); el último espacio reconvertido ha sido la biblioteca del Hospital Regional de Málaga.

  2. Mª Luisa Lopez Avello dijo:

    Dando señales de vida.. Me hubiera gustado acudir a la reunion de bibliotecarios innovadores. Reflexión mas que oportuna sobre nuestras bibliotecas especializadas que se van vaciando de usuarios y nos preguntamos que hacemos con estos espacios, algunos magnificos, antes de que la avaricia de “otros” disponga crear un almacen ya que total para que quieren este espacio…y sentimos la garra que arrastra las colecciones impresas cuidadosamente catalogadas, ordenadas y que han costado tanto dinero al erario publico y que conforman ese denominado conocimiento que muchas veces ya no se encuentra..y la garra lo mete todo en un saco y lo abandona en un oscuro sotano hasta que la huemedad, polilla y demas “bichos” acaban con todo ello….¿donde esta esa biblioteca historica que preserve esas colecciones? ¿donde la voz de los mas interesados que no se oye..nunca..?
    Entre otras cosas.

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