Más madera

joyasLas plazas, las calles, los soportales de las iglesias, las ágoras… han sido desde tiempos inmemoriales (o sea, desde hace mucho) espacios abiertos a la cultura. Con esto de Internet y del que todo vale y del que todo ha de ser gratuito (¡mal panorama para los artistas!) el adjetivo ha cambiado de orden y se habla de “cultura abierta”, de acceso abierto a la cultura.

Para facilitarnos este encuentro con la cultura, en su más amplio sentido, nació hace unos diez años el buscador web “Open Culture”, que se publicita como “the best free cultural & educational media on the web”. Fundado por Dan Colman, de la Universidad de Strandford, funciona más como blog que como base de datos, y rastrea por la gran e intrincada red recursos libres, clasificándolos según tres grandes tipologías de documentos: libros (audiobooks, textbooks, ebooks), películas (movies) y cursos (online, moocs y languages).

opencultureCon un dominio absoluto de lo anglosajón y un formulario de consulta antediluviano, uno puede encontrar casi de todo, como en botica. Con entradas registradas desde septiembre de 2006, lleva tiempo descubriendo a los internautas recursos culturales libres clasificados en unas 60 categorías, que nos llevan desde la animación a youtube, pasando por la biología, las artes o las ciencias, la filosofía, los deportes, el teatro.. Y aunque falta la medicina como categoría (no sabemos si porque no es cultura o porque mucha no es abierta), pueden encontrarse algunos vestigios rebuscando un poco. Desde un curso de anatomía a otro de la Johns Hopkins sobre salud en el adolescente, pasando por otro de virología, de la Columbia, que circula por Youtube. Así hasta más de 700 elementos educativos. Como más de 700 son los films localizados, entre otros, uno sobre la evolución (Darwin), una comedia muda (The dentist) y otra de Chaplin, The Cure, en la que Charlot acude, un poco embriagado, a un balneario donde pacientes intentan curar sus males con las aguas medicinales. No es mucho que digamos, para los músculos que despliega “Open Culture” y para la importancia de lo médico en nuestra historia y sociedad, lo cual nos hace valoras aún más nuestro Scielo, nuestros repositorios “saludables”, las emergentes revistas de acceso abierto y el ya consolidado PubMed Central, el hermano pequeño de PubMed, éste sí todo un patrimonio de la humanidad, que tarde o temprano habrá que solicitar a la UNESCO lo incluya en su larga lista, junto a Altamira, que también es cultura (aunque no open).

dentista

Pensándolo bien, quizás sea bueno un relax (con o sin cup of café con leche) de tanta medicina diaria, y por una ocasión (sin que sirva de precedente) pasearse por recursos muy ajenos a la salud y a la no salud, que podremos leer, ver y remirar, o recordar, de los que aprender, y que nos permiten programar los próximos 700 fines de semana (con esos 700 domingos que tendremos que emplear si queremos ver todas las 700 películas que a día de hoy despliega en sus dominios “Open Culture”).

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista.

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