Encuentros

BREVENCUENTROPara encuentros, sin duda, el del periodista y aventurero Henry Morton Stanley con el explorador Livingstone cuando el primero fue en su búsqueda al dar todo el mundo por desaparecido al segundo. “Dr. Livingstone, supongo”, dice la leyenda que le dijo el primero al segundo, pero ésta deja en el aire que le pudo responder éste (“Dr. Stanley, espero”). No todos los encuentros han producido frases tan emblemáticas, o por lo menos no han trascendido. No sabemos que les dijo Colón a los primeros indios de las Indias que avistó, ni que les respondieron éstos. Ni lo que Marco Polo le contó al emperador de la China. Ni lo que los pingüinos le susurraon a Amundsen al llegar al Polo. Pero, por supuesto, no todos los encuentros han sido protagonizado por exploradores. Los ha habido tremendamente explosivos y enriquecedores, para ellos y para la Humanidad, el de don Quijote y Sancho Panza, el de los hermanos Lumière con una cámara, el de Darwin con un grupo de galápagos, el de Epi y Blas, el de Marco Antonio y Cleopatra  o, sin irnos más lejos, el de Burton y Taylor. Hay también, todos los días, otros encuentros más cotidianos (el de dos amigos que se cruzan en un semáforo mientras hablan por el móvil, o el del infractor al automóvil y el municipal con la libreta, o el del despistado con la mampara de cristal que estaba en medio…), pero sobre todo hay encuentros de muchos con muchos. Algunos los llaman partidos de fútbol (cuando son encuentros de once contra once). Hay quienes incluso categorizan los encuentros y, por ejemplo, cuando son con gente extraña, de ojos saltones y pieles verdes y escamadas los suelen denominar en “la tercera fase”. Hay encuentros familiares, y no sólo del hijo que vuelve de Alemania por Navidad, sino de todos los parientes que se apellidan López Rodríguez. Y hay encuentros profesionales. Es lo que se llaman congresos, jornadas, meetings, sesiones, asambleas… donde confluyen durante varios días personas afines por sus intereses profesionales. Pero cuando elegimos entre todos estos términos el de encuentro profesional más nos estamos refiriendo al breve encuentro de Stanley y Livingstone (aunque no por breve menos esperado) que a otros cosas.

Un encuentro breve (no una jornada ni un partido de fútbol), y de profesionales de las bibliotecas de salud con otros profesionales de las bibliotecas de la salud y con otros profesionales conocedores de la información, es lo que nos ofrecen para el próximo 22 de mayo (Primer Encuentro Bibliosalud) quienes hace un año pusieron en pie las XV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud (BIbliosalud). Con la excusa (bienvenida la excusa) de la presentación del libro de dichas Jornadas, nos anuncian dos conferencias, una mesa redonda y una presentación entre canapés. Buena excusa para vernos de nuevos las caras y “encontranos” quienes trabajamos en las bibliotecas de salud, pues aunque nos leemos, nos hablamos, nos tuiteamos (y, por supuesto, nos tuteamos), nos smseamos, nos llamamos y nos encontramos casualmente en el metro, también deseamos tocarnos (castamente), saludarnos y hablarnos en persona. Fundamentalmente para cargar las pilas y sabernos que no estamos solos en las bibliotecas (aunque a veces lo pueda parecer por la escasez de usuarios físicos, que no virtuales).

BREVENCUENTRO2Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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