Haciendo historia

Historias verdaderas (1986)

Historias verdaderas (1986)

Quizás para combatir el olvido, quizás para demostrar quién venció y a quién venció, o quizás por vanagloria, desde que el hombre es hombre histórico, esto es, desde que tuvo la ocurrencia de dejar constancia de lo que hacía, muchas y variadas formas y formatos se han usado para contar, recontar, inventar y transmitir a los herederos cuentos, leyendas, epopeyas y acontecimientos dignos de ser escritos y narrados. Por las tablilla sumerias sabemos de las andanzas de Gilgamesh (el antecedente más remoto de Supermán); por los papiros egipcios, que éstos eran unos expertos en trepanar cerebros (algo que luego sin tanta sutileza han hecho muchas televisiones públicas y privadas) y por la columna Trajana, que los ejércitos romanos además de no aburrirse bien que conocieron mundo. Las coplillas de ciego difundieron por los pueblos las historias de los primeros frikis, los monjes medievales copiaron como iluminados el anunciado Apocalipsis y la imprenta permitió a Lutero difundir por las Europas las nuevas ideas protestantes. La Iglesia creó listas de libros prohibidos, los franceses -con Diderot a la cabeza- inventaron la Wikipedia y nos contaron cómo era el mundo, y cuando a los Lumière se les ocurrió aquello de inventar el cine pudimos crear un archivo audiovisual con lo que mejor y peor se la ocurrido, se le ocurre y se le ocurrirá al hombre histórico. Hasta que nos asaltó lo digital y las redes, y nos sedujo la inmediatez (sms va y viene, tuit viene y va), de tal forma que ya no sabemos si dentro de mil años seremos capaces de recuperar un powerpoint del 2015, un youtube del 2014 o un facebook del 2012. Pero no por ello vamos a abandonar la posibilidad de airear a los cuatro vientos lo que hacemos, decidimos, pensamos, fotografiamos y criticamos.

Antes de que, como dicen, los vientos magnéticos (o aunque quizás lo haga antes la censura) hagan desparecer de la faz de la Tierra todo lo grabado, pregrabado y regrabado (incluso lo de la nube), los que tuvieron algo que ver con Bibliosalud2014 han querido compartir lo que allí se habló y se observó con todos los bibliotecarios de ciencias de la salud que allí estuvieron, con los que no llegaron a tiempo, con los que no fueron o con los que se fueron antes de que sonara la campana final. Para los amantes de la imagen en movimiento, un canal en youtube (¿dónde si no?), y para los amantes de aquello de “si breve dos veces bueno”, un recopilatorio con storify de los tuits que asaltaron la red aquellos días 22 y 23 de mayo de 2014. Un storify que nos permite recordar telegráficamente, a golpe de 140 caracteres, lo que pasó Antes de Bibliosalud2014 (sin remontarse a la prehistoria, claro), lo que pudo pasar Después (y todavía puede pasar, porque aunque no lo parezca sigue habiendo vida tras unas Jornadas), y los recuerdos que han quedado entre quienes vinieron, oyeron, se rieron, aprendieron, canapearon, compartieron experiencias, discutieron ideas y se fueron más seguros aún de que su profesión merece la pena.

Entre medias de ese antes y ese después lo que se vio (y se grabó) y lo que se tuiteó y retuiteó. Una Inauguración como Dios manda, con acto oficial y todo, en -como dicen- el marco incomparable del Gran Anfiteatro del Colegio de Médicos, con un discurso cariñoso y cálido de bienvenida por parte de la bibliotecaria del ICOMEM, María José Rebollo, que para eso estábamos en su casa. Una charla inaugural movida, polémica y mediática (presentada por la bibliotecaria de la BNCS, Elena Primo) de quien, como Juan Gérvas, se mueve en las redes como pez en el agua y sabe y publica sobre primaria como nadie (“Colegios invisibles y otras formas científicas no colegiadas ni invisibles de acceder a la información relevante en el momento oportuno”). Una Presentación de Pósteres, divertida y sin pausas para la publicidad, por parte del bibliotecario del 12 de Octubre, que casi sin respirar y os aseguro que sin beber un sorbo de agua ni para recuperar el resuello, repasó los 40 trabajos presentados. Una mesa redonda ( ¿Usuarios sin bibliotecas? ¿Bibliotecas sin usuarios?), que no era tal sino rectangular (un desliz del atrezzo), en la que profesionales sanitarios de variada procedencia y especialización cantaron las verdades del barquero sobre cómo usaban y cómo querrían usar las bibliotecas. Sucesivas y condensadas conclusiones de los 10 grupos de trabajo a cargo de diez espadas bregados en y entre las mejores bibliotecas del país. Como clausura una pequeña pirueta en la que una tal Almudena venía a sustituir a la conferenciante australiana anunciada, que no vino ni se la esperaba, porque la tal Almudena no era nadie que pasara por allí, sino toda una actriz (Yulia Ubiña), que tras zambullirse dos días en las Jornadas nos hizo reír -y mucho- poniendo en evidencia y en entredicho lo que hacemos, lo que decimos y cómo lo hacemos. Por último, lo que fue primero (los Talleres), en lo que se llama la previa del Congreso y que sirve para que gente muy preparada nos cuente lo que mejor sabe hacer, eso sobre lo que además los demás estamos interesados en aprender. Y hay rumores de que existe un último vídeo, aún oculto, con tomas falsas, pero eso no son más que rumores… ¿O no?

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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