De la mano de Facebook

metodoLas redes sociales vinieron para quedarse y hoy prácticamente no podemos vivir sin ellas. Para comunicarnos, para informar, para difamar, para difundir, para vender, para ver, para reírse, para llorar, para contactar, para buscar viejos amigos, para presentarnos, para contar, para ligar, para hacer el memo, para distribuir selfis con o sin el pequeño Nicolás.. para demostrar que somos uno de los elegidos y por eso hemos estado en una cena con “X” (sustituya el lector la X por un famoso), para presumir de mascotas o de haber estado en las playas de Copacabana… Poco a poco las redes sociales han ido invadiendo todos los ámbitos, también el de las ciencias de la salud, y sus utilidades son manejadas con habilidad y frecuencia por los profesionales sanitarios.

Hubo un tiempo en que los artículos que se publicaban hablaban de las bondades, utilidades, aplicaciones y futuro de estas herramientas, que tímidamente comenzaban a ser utilizadas por nuestros usuarios (Twitter for scientists). Y pasados ya unos cuantos años, unas cuantas experiencias y unas cuantas cuentas abiertas hoy siguen publicándose artículos sobre el tema: Facebook y Twitter: Nuevos referentes para las revistas médicas chilenas.

Una vez que los usuarios fuimos cayendo en las redes fueron apareciendo artículos que nos hablaban de nuestra adicciones a estas tecnologías, como antes ya se habló de nuestras debilidades por el tabaco, el alcohol, los videojuegos o las máquinas tragaperras: Examination of neural systems sub-serving facebook “addiction”; Social network site addiction – an overview; Psychological predictors of young adults’ use of social networking sites.

Artículos y temas más o menos previsibles (cómo usar las redes sociales y qué complicaciones nos acarrean). Lo interesante es que en los últimos tiempos ha ido apareciendo un tercer grupo de trabajos que utilizan las redes sociales como una herramienta más de la metodología de trabajo, principalmente como medio de comunicación. Por poner un ejemplo, que es el último pero no el primero: un artículo publicado a finales del pasado 2014 en la revista Vaccine por un grupo de investigadores de la Universidad de Melbourne, “Asking about human papillomavirus vaccination and the usefulness of registry validation: a study of Young women recruited using Facebook”. Las participantes de este estudio sobre la vacuna del papilomavirus, mujeres de entre 16 y 25 años que vivían en la ciudad de Victoria, fueron seleccionadas de forma voluntaria a través de un anuncio colgado en Facebook entre el 19 de mayo y el 30 de septiembre de 2010.

Si hacemos una búsqueda en PubMed sobre Facebook podremos encontrarnos ya más de 900 trabajos (y parece un invento de ayer mismo). Para evitar perdernos entre tanto marasmo podemos ser un poco más específicos y limitar la búsqueda al título. Encontraremos (también parece mentira) más de 300 artículos que utilizan o hablan de este recurso de las redes sociales (qué no encontraremos si ampliamos la búsqueda a twitter, instagram, pinterest, etc.). Trabajos de todo tipo, desde los que ya hemos mencionado explican la aplicación o buscan salidas para su adicción (The uses and abuses of Facebook: A review of Facebook addiction) hasta artículos, como el de Vaccine, que emplean Facebook como una herramienta más del trabajo científico (Using Facebook™ to Recruit College-Age Men for a Human Papillomavirus Vaccine Trial), como antes se utilizaba una carta, una entrevista, un correo electrónico o una visita al centro hospitalario para seleccionar a los sujetos de estudio. Trabajos que explican los comportamientos sociales (The relationship between exposure to alcohol-related content on facebook and predictors of alcohol consumption among female emerging adults). Trabajos que utilizan esta herramientas como vía para promover una vida más saludable (Promoting Physical Activity in Low-Active Adolescents via Facebook: A Pilot Randomized Controlled Trial to Test Feasibility). O trabajos que acuden a ella como camino para el aprendizaje (The use of Facebook in medical education–a literature review).

Las redes sociales no sólo han venido a quedarse, sino que además nos facilitan la vida. Tan sólo hay que aprovecharlas en beneficio de nuestras investigaciones. Más de 300 artículos sobre Facebook ya lo hacen. Llegará el tiempo en que no sólo seleccionemos a nuestros sujetos de estudio por las redes sociales, sino que contrataremos a través de instagram o pinterest, seleccionaremos a los residentes por twitter y decidiremos las jefaturas de servicio según la información de sus linkedin de turno. O lo que tenga que venir. Y llegará el día en que tendremos que contratar empresas de servicios para que gestionen nuestros múltiples perfiles en la red. De momento, ideas para trabajar con las redes sociales, en PubMed, no nos faltan.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Difusión conocimiento y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s