Ya no quiero publicar en el NEJM

CAMPEONAhora quiero ser como Berindan-Neagoe, como Twillman, como Barton, como Skolanus, como DeSantis y publicar en CA. No, no se trata de escribir para los catálogos de ropa de unos grandes almacenes y que el verano me haya trastornado irremisiblemente (que quizás también). Se trata de escribir para CA – A Cancer Journal for Clinicians, una revista editada desde 1950 por la American Cancer Society. Ya lo sé que no soy médico y que tampoco tengo los conocimientos ni las lenguas suficientes para publicar en esta revista, pero otros tampoco son médicos ni tienen raciocinio suficiente ni don de idiomas y llegan a presidentes de gobiernos nacionales, autonómicos y hasta a las alcaldías, así que no pierdo la esperanza. La razón de tal cambio de opinión no reside sólo en que la naturaleza humana  (y más la mía) sea demasiado voluble (¿cómo es posible que lleve décadas queriendo publicar un artículo en NEJM –aunque aún no me haya puesto a escribirlo- y ahora ya no lo desee de un día para otro?  La razón de este cambio hay que buscarla en nuestro amigo el Journal Citations Report (que, por cierto, este año  el muy perezoso retrasó su salida al mundanal ruido hasta los primeros días de agosto, con varios de nuestros usuarios mordiéndose las uñas a la espera de su veredicto). Como cada año, ya nos hemos puesto a trabajar cuantificando la producción de nuestros usuarios, nuestros grupos de investigación y nuestro centro, midiendo sisas y tallando mangas, comparando y sumando…. deseando, como cada año, publicar en una de las revistas de mayor difusión y comprobando que lo de CA no era una burbuja bibliométrica y que de nuevo este año alcanzaba un FI estratosférico. ¿Por qué publicar entonces en NEJM cuando CA vale tres veces más? Desde hace cuatro o cinco años se ha ido colando como un fórmula 1 en el primer puesto del ránking de salud esta revista de oncología que ha superado por el carril de la izquierda, y con creces, el FI del NEJM. En este recién JCR de 2013 figura con un FI de 162,500 (publicar en CA y retirarse a la isla de Capri, vamos), con la mágica cifra de tan sólo 25 artículos publicados al año (pero es que en 2102 alcanzaba 153,459; en 2011, 101,780; en 2010, 94,333; y en 2009, 87,925). Todo un acelerón, que ni Marc Márquez. Y una mina para sus responsables, que sólo tienen  que editar unos 20 trabajos cada año (aunque seguro que tienen que revisar y rechazar miles y miles de ellos). Todo un éxito editorial, al menos desde el punto de vista bibliométrico, al alcance sólo de unos pocos. O quizás por eso.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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