Tres bibliotecarios

Hombres, hombres (1985)

Hombres, hombres (1985)

Si uno rastrea entre enciclopedias, Internet, la historia de la humanidad y mil y una anécdotas, no tardará en encontrar las vidas, milagros y hazañas de las bibliotecarias que en este mundo han sido y seguirán siendo, pero sí que le costará encontrar las andanzas y hazañas de bibliotecarios en masculino. Traemos a estas líneas las vidas de tres de ellos, opor variar d eperspectiva. Dos de ficción y uno real como la vida misma, aunque la vida y la obra de éste bien pudiera confundirse con un personaje de ficción. Aunque han sido coetáneos, no consta que se hayan conocido ni que s ehayan carteado, tan sólo les une que los tres son personajes y personas de orden, de inusitada inteligencia, de amor por la lectura y amor por su profesión. El comandante Galaz, Jorge Luis Borges y Michael no tienen nada más y nada menos en común que haber sido, en algún momento de sus vidas, bibliotecarios. Por azares de la vida, la literatura y el cine.

 1.- EL COMANDANTE GALAZ
Nacido de la imaginación y la escritura de Antonio Muñoz Molina, emerge de las páginas de “El jinete polaco” como un hombre de acción. Un militar, criado en una eljinetepolacofamilia de militares (su padre era el general Galaz), ascendido y destinado al cuartel de Mágina, que no apoya ni permite que triunfe en la ciudad el golpe del 18 de julio (“La guarnición de Mágina permanece y permanecerá leal a la República”). Este hecho, el hecho de acción más significativo de su vida, hizo que ésta cambiara radicalmente: fue rechazado por su humillada familia de militares, al no secundar como todo militar de bien el golpe militar fascista, y por este comprotamiento, tras la derrota militar republicana, tuvo que exiliarse por razones obvias. El comandante Galaz marchó primero a Orán y luego a México, para terminar viviendo en los Estados Unidos, donde ejerció como bibliotecario universitario en el barrio de Jamaica (Queens), en Nueva York. Allí conoció a una bibliotecaria divorciada y católica con la que ya en su muy madura madurez tuvo una hija, Nadia, de bella cabellera pelirroja: “El galanteador sin convicción de una compañera de trabajo ya un poco mustia, aunque diez años más joven que él, entristecida por un divorcio previo y una larga abstinencia sexual, católica, entregada confusamente una noche, embarazada, casi a los cuarenta…”. Fallecida su esposa, con la que vivió durante años una historia de no-amor, marchó a España con su hija adolescente y volvió por unos meses a revivir su anterior vida en Mágina, recuperando un pasado truncado por la guerra. En Mágina, su hija vive una confusa historia de amor con un profesor de instituto y él recupera su amistad con Ramiro Retratista, el fotógrafo “oficial” del pueblo y se convierte, por decisión de éste, en custodio de un baúl repleto de fotografías, que recogen la historia de Mágina de los últimos cien años, quizás al enteneder que, como buen bibliotecario, sería fiel guardián y ordenador de la historia en imágenes de la ciudad andaluza.

 2. JORGE LUIS BORGES (1899-1986)

Sede actual de la Biblioteca Nacionald e la República Argentina, cuya construcción se ideó siendo Borges director

Sede actual de la Biblioteca Nacionald e la República Argentina, cuya construcción se ideó siendo Borges director

El no-Nobel de Literatura, además de afamado escritor cuya obra y vida no requieren de presentación alguna, fue por unos años bibliotecario en la biblioteca
municipal porteña Miguel Cané, trabajo no estresante que le permitía seguir leyendo y escribiendo con inusitada continuidad. Hasta que sus frecuentes críticas a los peronistas y su partido hicieron pensar a algún mediocre político que el destino laboral del escritor no debía ser el de bibliotecario sino el de inspector de mercados de aves de corral y conejos en un mercado público. Borges no aceptó el cargo aduciendo no tener la suficiente erudición para ejecutarlo, pero tuvo que abandonar su trabajo en la biblioteca. No fue el de la Miguel Cané el único destinado bibliotecario de Borges pues, en 1955, tras ser derrocado el gobierno peronista, otro político mejor iluminado tuvo la feliz idea de nombrarle director de la Biblioteca Nacional, cargo en el que estuvo nada menos que 18 años. Sin embargo, en esos años el escritor fue víctima del “maleficio del genio”, que también sufrieron Beethoven y Goya en forma de sordera y él mismo de ceguera: «Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos.”

 3.- MICHAEL, el bibliotecario-lector de Greenaway
Personaje tridimensional debido al instinto cinematográfico del Peter Greenaway de “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante” (1989). Un hombre silencioso y romántico, amante de la lectura y de la revolución francesa, comensal asiduo de un restaurante “chic” regentado por un cocinero-artista, protector de las mujeres desvalidas, bibliotecario y librero de profesión, cuya casa (una extensión de la biblioteca) está repleta de libros desde el suelo hasta las alturas, y de luz. Su pasión por las mujeres y por la lectura, cuando se cruza en la vida del hampón, patán y grosero delincuente Albert Spica (Michael Gambon, el profesor Albus de Harry Potter) en el restaurante “El holandés” (o mejor, dicho cuando se cruza en su vida la mujer del hampón) le llevarán a la muerte: el mafioso no tiene mejor ocurrencia, cuando descubre la infidelidad de su esposa con el bibliotecario, que asesinarle haciéndole engullir hasta la asfixia páginas y páginas de la historia de la revolución francesa. Y en un final dramático, la amante-esposa Georgina (una formidable Helen Mirren antes de ser la Queen), se transmuta de víctima en verdugo y hace servir en bandeja el cuerpo de su amante para que su cruel esposo pruebe conscientemente el cuerpo cocinado del bibliotecario poco antes de fulminarle de un disparo, no sin antes acusarle, con toda lógica, de salvaje caníbal.

Moraleja: Si quieres llegar a ser director de la biblioteca nacional, al menos, no te cases con una bibliotecaria americana divorciada ni te líes en un restaurante de vanguardia con la bella hermosa de un garrulo mafioso.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bibliotecas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Tres bibliotecarios

  1. elarien dijo:

    Creo que Borges hizo su declaración tras ver otra biblioteca, la de mi abuelo, que contenía cientos de tomos sobre la cría de gallinas y algunos menos sobre la de conejos. Mi abuelo sólo tenía una granja por lo que Borges dedujo que si un granjero necesitaba tantos libros ¿cómo iba él a ocuparse con éxito de la inspección de los productos de varios de ellos?
    Besos: Sol.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s