Extractos

tiempoLos médicos leen, el profesional de enfermería también, como así mismo lo hacen los técnicos y los no sanitarios, y los pacientes hospitalizados. Unos leen literatura científica (por trabajo y por vicio), otros literatura en su más amplio sentido (novelas y más novelas, agún best-seller, y hasta teatro, ensayo o poesía) y los incluso que le hacen a ambas (poco en el trabajo, donde cada vez sólo hay tiempo para lo asistencial, y mucho en el bus, en el metro, en el salón de casa o en la hamaca de la terraza).

Si conjugamos las dos necesidades, y hablamos de literatura y medicina, muchas obras podrían venir a nuestra mente como ejemplo, tanto de la narrativa nacional como de la internacional, de las cuales las más emblemáticas fueron ya consignadas en estas páginas en la sección “Lecturas” (https://estonoeslabale.wordpress.com/lecturas/). Cómo olvidar “El árbol de la ciencia”, de quien fue figura de la generación del 98 y además estudiante de medicina; o los entremeses y obras de entretenimiento del Barroco  (“Los locos de Valencia”, “El amor médico”, “La prueba de los médicos”); o la descripción de la vida de un médico de pueblo a cargo de un escritor extremeño (“El médico rural”); o las visiones literarias de la enfermedad que recogen “Diario de un enfermo” o “Pabellón de reposo”. Cómo no recordar los inolvidables personajes gallegos de “Tertulia de boticas prodigiosas y Escuela de curanderos”, o el médico-investigador metido en tremendo lío de “Tiempo de silencio”, o narraciones históricas como “El hereje” o “El médico judío”; o los años de presidio y persecución del Daniel Da Barca de “El lápiz del carpintero”. Muchas líneas, muchas páginas, muchas invenciones, muchas realidades pare leer en una biblioteca, esperando en una guardia o en la cama a la luz de la lamparilla de noche.

Pero hay más. Mucho más. La medicina, las enfermeras, las enfermedades, las operaciones, los hospitales, las consultas del médico, las opiniones sobre la medicina… se han colado entre las líneas y los párrafos de muchas otras obras de la literatura. Obras de la literatura que no estaban destinadas a hablarnos, precisamente, de la medicina y sus aledalños. Con extractos de estas obras de “extranjis” iniciamos en este blog una nueva sección que hemos denominado, sin gran orginalidad, “Extractos”. Y se inaugura con un párrafo de Don Quijote, donde su iluminado personaje argumenta que todo caballero andante ha de tener conocimientos de teología, justicia y medicina, para poderse curar por esos caminos a donde le llevan sus andanzas. También acude a esta página la descripción que Benito Pérez Galdós hiciera de una operación oftalmológica, a cargo del afamado doctor Teodoro Golfín, para devolver la vista al joven del que andaba enamorado la pobre y desvalida Marianela, en la homónima novela. Y como no hay dos sin tres, unos párrafos de Pío Baroja extraídos de “Zalacaín el aventurero”, en los cuales dos médicos, uno detrás de otro, proponen dos remedios bien distintos al anciano y enfermo Tellagorri, tío del joven aventurero, optando el paciente por la más beneficiosa para su bienestar y su gaznate: beber todos los días un poco de aguardiente. Y otros más… Y habrá más en lo sucesivo, porque haberlos, los extractos, haylos. Tan sólo hay que leer.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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