Hablando se entiende la gente

hablando6Desde que el ser humano es ser humano (esto es, cuando se puso a caminar erguido y bajó de los árboles) éste ha intentado utilizar el lenguaje articulado (con el que ha creado diccionarios y frases y ha puesto nombres a las cosas) no sólo para imponer su voluntad, ordenar, mandar, obligar… sino también para dialogar, conversar, convencer, discutir e intercambiar opiniones entre iguales y entre diferentes. Aunque algunos aún no hayan bajado del árbol, pese a que caminen erguidos y prefieran los uniformes, las armas, el palo, las alambradas o las tanquetas para imponer sus ideas, los hay que siguen pensando que es mejor sentarse a una mesa a dialogar que mandar invadir al vecino. Ya lo hicieron Platón y Aristóteles en la Escuela de Atenas (que reflejara Rafael en un fresco)…

Rafael Sanzio. La Escuela de Atenas (1510-1511). Museos Vaticanos

Rafael Sanzio. La Escuela de Atenas (1510-1511). Museos Vaticanos

…o cualquier comensal junto a una buena mesa y en buena compañía (ya sea hace quinientos años…

Pieter Brueghel el Viejo. La boda campesina (h. 1566). Museo de Historia del Arte, Viena

Pieter Brueghel el Viejo. La boda campesina (h. 1566). Museo de Historia del Arte, Viena

…o hace tan sólo unos cien)…

Pierre-Auguste Renoir. Almuerzo de remeros (1881). Colección Phillips, Washington

Pierre-Auguste Renoir. Almuerzo de remeros (1881). Colección Phillips, Washington

…o los tertulianos de cafés y bistrós…

José Gutiérrez Solana. La tertulia del café de Pombo -fragmento- (1920). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

José Gutiérrez Solana. La tertulia del café de Pombo -fragmento- (1920). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

…o quienes decidieron imponer su orden al finalizar la segunda guerra mundial.

Conferencia de Yalta (1945), con Churchill, Roosevelt y Stalin

Conferencia de Yalta (1945), con Churchill, Roosevelt y Stalin

Esta atávica tradición del dialogo entre pares ha sido adoptada este año por quienes han pergeñado las XV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud, en las que desde hace veinte años colegas relacionados con la gestión, funcionamiento y desarrollo de las bibliotecas sanitarias se han reunido periódicamente para, mediante la palabra, aprender, exponer, coordinarse e intercambiar experiencias. Como en cualquier otro congreso, jornada, reunión o evento profesional, unos hablan (los pocos) y otros escuchan o preguntan (los más) mediante charlas, conferencias expertas, mesas redondas, tertulias, presentaciones, ponencias, comunicaciones…

Como novedad para estas próximas XV Jornadas que se avecinan (22 y 23 de mayo) sus organizadores nos proponen hablar más y entre más. No porque prolonguen el congreso durante dos semanas y media y ni hayan organizado profesionales sesiones nocturnas, sino porque nos han propuesto un sistema de Grupos de Trabajo en el que dar cabida a una mayor participación de los asistentes. Diez son los grupos que se han constituido, los cuales, liderados por conocedores de la materia, permitirán a los miembros de cada una de estas tertulias expresar en pequeños grupos sus opiniones, discutir, reflexionar, intercambiar pareceres y conocimientos con el sano propósito de aprender de los conocimientos, los saberes y las experiencias de los demás. Como final de fiesta, los responsables de cada grupo expondrán en unos minutos, al concluir las Jornadas, las conclusiones a las que llegaron los colegas en amena compañía.

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Es intención que se hable de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de las bibliotecas de ciencias de la salud en esta época tambaleante (“¿Nos hacemos un selfi?”) para abrir boca y esbozar una fotografía de la situación actual de nuestros lugares de trabajo. También se hablará de nosotros mismos, los profesionales situados tras el mostrador y los ordenadores, entre los anaqueles, las revistas y los libros, para definir nuestras funciones y quehaceres en este siglo XXI (“Cambio de roles y contextos”). O de los recursos de información que empleamos y que no empleamos, de los que deberíamos usar y no conocemos y de los que usamos pero no sabemos por qué, y de los que ya no deberíamos usar por obsoletos y de los que no usaremos nunca por estar lejos de nuestras posibilidades económicas (“Nuevos y múltiples recursos”). Habrá su hueco en otro grupo para hablar de los aspectos monetarios de nuestro trabajo (“Gestión económica”) y cómo hacer encaje de bolillos con nuestros exiguos presupuestos. Hablaremos de nuestros usuarios y cómo formarles (“Alfabetización”), cómo darles a conocer cuanoas recursos, servicios y herramientas tienen a su disposición en las cada vez más electrónicas y digitales bibliotecas de salud  (“Bibliotecas virtuales”). Del futuro, que ya es presente, con la necesidad de recopilar y almacenar la producción científica de nuestros centros (“Acceso abierto y repositorios”), a lo que estamos abocados por la ley de la ciencia y tarea que ya han iniciado con éxito algunas Comunidades Autónomas. Y de las herramientas para poner orden y claridad en nuestras actividades (“Indicadores de calidad”) o en las actividades de los demás, principalmente productivas (“Indicadores bibliométricos”), que nos pueden hablar del retorno de la financiación y del uso que los usuarios hacen de nuestras bibliotecas. Hablando, hablando, ¿por qué no hablar de cómo hablamos y dialogamos a diario en un mundo más interactivo? (“Redes sociales”).

Seguramente que a los demás se nos ocurrirán otras decenas de temas la mar de interesantes (quizás haya más oportunidades en futuras jornadas, quién sabe) y algunos de los propuestos no nos sulibeyen tanto como otros, pero tendremos la oportunidad de estar, participar y empaparnos en dos de ellos (en uno de los cinco que se celebren la tarde del jueves 22; y en otro de los cinco que tengan lugar la mañana del siguiente día). No podremos estar en los otros ocho, pero así es la vida, un frenesí, una continua elección. No obstante, los arriesgados responsables de grupo y sus colaboradores harán un esfuerzo titánico por resumirnos lo vivido en sus respectivos grupos de trabajo.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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