¿Quiere usted ser original?

carnavales15Si es usted de los de última hora o una persona indecisa a todas luces y aún no ha encontrado un disfraz idóneo para estos Carnavales, le ofrecemos desde estas páginas una solución rápida y sencilla, y desde luego de lo más original. Si ha decidido no disfrazarse ni de bombero ni de policía (descartado lo de guardia civil por las prohibiciones), porque es un motivo ya muy trillado y hasta ambiguo (al final, de uno no saben si va disfrazado en una comparsa del desfile o escoltando a los disfrazados). Demasiado socorrido y obvio aquello de salir de papa, monaguillo, monja, fraile franciscano o cura (no entremos en más detalles), más propio de la Edad Media y del Boccaccio que de un siglo XXI supuestamente. Tampoco es conveniente escoger un disfraz ni de médico ni de enfermera (sencillos de confeccionar), pues por un allá quítame unas pajas los cuerpos de seguridad del estado (no los disfrazados, sino que los cobran nómina del Estado) le pueden confundir a usted con un participante de la marea blanca, regalarle un par de mamporros y cascarle una multa de 30 mil del ala.  De maestro o profesora, ídem de ídem, y por si acaso y por las mismas circunstancias, al menos no ir de verde. Con un puro y una barba (sobre todo, si uno ya la lleva incorporada en el físico) puede ir de revolucionario cubano, del Greco (sin puro) o de presidente del gobierno (en este caso, es conveniente ir acompañado de una pantalla de plasma por si alguien preguntara algo). De pirata, de pulpo, de banquero, de cabaretera, de alcaldesa de Madrid, de puerco espín, de futbolista, de indio, de troglodita… todo demasiado visto. Si en vez de en solitario, se decide ir en grupo podría ir usted de miembro de la familia Adams, o de la familia de “Cuéntame”, o de zombi de “Walking Dead”, o los siempre recurrentes de corte egipcia, legiones romanas, Casanova y sus amantes, tribu indígena con o sin taparrabos (según el frío y lo permisivas que sean las autoridades locales), o delegación solicitante de unos juegos olímpicos (con o sin taza de café). En el fondo, disfraces demasiado recurrentes, vistos una y dos mil veces, poco originales si lo que usted quiere es epatar a sus convecinos, a su familia, a sus amigos o al tribunal del concurso de su pueblo al mejor disfraz del 2014.

Si de verdad quiere usted ser original le ofrecemos una idea de lo más sencilla. ¡Disfrázase de bibliotecaria! Si le gustan lñas tardiciones, puede optar por un modelo clásico, con los sencillos complementos de un moño y unas gafas lo tiene que ni pintado (puede añadir al disfraz un pequeño complemento profesional, como un libro o dos, pero no muy voluminosos por si acaso el desfile se alarga más de lo previsto).

Evelyn “Evy” Carnahan  (Rachel Weisz) – “La momia” (1999)

Evelyn “Evy” Carnahan (Rachel Weisz) – “La momia” (1999)

Marian Paroo (Shirley Jones) - “The Music Man”(1962)

Marian Paroo (Shirley Jones) – “The Music Man”(1962)

Jill (Heather Stephens) - Juerga de solteros (2001)

Jill (Heather Stephens) – Juerga de solteros (2001)

Si tiene usted mucho tiempo libre para preparar su disfraz y es además bien manitas, puede mantener su look de moño y gafas pero embadurnarse de grises, negros y blancos para no desentonar con ese estereotipo de la bibliotecaria insulsa y solterona de las película en blanco y negro.

Mary Hatch (Donna Reed) - ¡Qué bello es vivir! (1947)

Mary Hatch (Donna Reed) – ¡Qué bello es vivir! (1947)

A ser posible, ensaye durante varios días poses con cara de acelga y con un poco de mal genio (habrá que estudiar si ello es un atributo genético que la naturaleza ha otorgado a las antiguas bibliotecarias para evitar que nadie se llevara un libro en la era pre-arcos antihurto).

Lulu (Barbara Stanwyick) - “Amor prohibido” (1932)

Lulu (Barbara Stanwyick) – “Amor prohibido” (1932)

Puede usted soltarse el pelo, teñirse de rubio (si es que la naturaleza le ha morena o castaño), calzarse un vestido alargado a la par que recatado y, si tiene posibles y un cuñado carpintero, hacerse acompañar de una estantería con ruedas cargadita de libros (de paso, podría ir proporcionando lectura a sus acompañantes si el desfile se ralentiza y promocionar la lectura entre la concurrencia, lo que nunca está de más).

Connie Randall (Carole Lombard) – “No Man of Her Own” (1932)

Connie Randall (Carole Lombard) – “No Man of Her Own” (1932)

A falta de estanterías, otra opción no muy compleja de atrezzo sería acompañarse de todo un mostrador (con ruedas, por supuesto), con sus sellos, libros de registro y demás utensilios bibliotecarios, como es menester (por si acaso, y para no desentonar, conviene adornarse con un vestido color pastel – preferentemente rosa).

Lucy (Vera Miles) – “The FBI Story” (1959)

Lucy (Vera Miles) – “The FBI Story” (1959)

Si desea mayor realismo, riegue sus cabellos con polvos de talco, pues no hay bibliotecaria que se precie que no tenga los cabellos canosos.

Bibliotecaria - “Matilda” (1996)

Bibliotecaria – “Matilda” (1996)

Bibliotecaria  - “Star Wars. Episodio II. El ataque de los clones” (2002)

Bibliotecaria – “Star Wars. Episodio II. El ataque de los clones” (2002)

Bibliotecaria - “Los Simpsons” (“El recorrido histórico de Marge”). Temporada 15

Bibliotecaria – “Los Simpsons” (“El recorrido histórico de Marge”). Temporada 15

No obstante, dada la crisis actual, si usted anda con ajustado presupuesto, con una rebequita y una melenitaa corta, ya está hecho.

Bibliotecaria  - “Cazafantasmas” (1984)

Bibliotecaria – “Cazafantasmas” (1984)

Si aún así es usted de los que gusta aprovechar disfraces de años anteriores, puede abrir el armario y desempolvar el viejo disfraz de fraile y hacerse pasar por monje de “El nombre de la rosa”, con sus libros iluminados y todo. Ahora bien, para ir a tono con el relato, con un dedo y la lengua negros, señal inequívoca de que usted también ha leído aquel libro prohibido sobre la risa.

Scriptorium - “El nombre de la rosa” (1986)

Scriptorium – “El nombre de la rosa” (1986)

O embútase en un traje a lo Indiana Jones, con látigo o no, y será usted el fiel reflejo del bibliotecario-aventurero-arqueólogo, o vaya usted a saber qué, porque nadie entenderá que va usted de bibliotecario o de bibliotecaria.

Noah Wyle como Flynn Carsen

Noah Wyle como Flynn Carsen

Si este año usted quiere seguir siendo tan poco original como otros cientos y miles de conciudadanos, salga de egipcio, de hombre de cromañón, de portera, de indio, de vaquero, de farmacéutico o de hombre del tiempo. Le hemos ofrecido sugerentes e innovadoras ideas. Por nosotros, que no sea. Pero, de verdad, de bibliotecaria/o será la envidia del desfile y del baile de carnaval. Ahora bien, si usted se empeña en seguir saliendo de bombero, por aquello del reciclar, puede disfrazarse de quema-libros (para no desentonar de la temática) y ofrecer a una amiga bibliotecaria que se inmole en la pira de libros calcinados (aunque posiblemente no quiera, vaya. Yo tampoco querría).

carnavales14

José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista 

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