Del pregón a la web

trumanLos romances de ciego, los pasquines, los anuncios, las notas de prensa y el pregonero con trompetilla. Eso es el pasado, más remoto o más cercano, pero un pasado en el que la información siempre ha estado en la calle. Hoy, además, está en las instituciones, en las mentes de las personas (no en las de todas, me temo) y, sobre todo, en la Red. Hace años había que acudir a las llamadas telefónicas, a los faxes, al boca-oído y a las cartas con membrete para convocar a los miembros de una sociedad o de un colectivo a unas jornadas de su especialidad. Ahora,  construyes una web y abres en un pis-pas toda una gran ventana al mundo, un gran abanico de posibilidades de intercomunicación.

La pasada semana, el Comité Organizador de las XV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud nos presentaba su página web (http://jornadasbibliosalud.es) que en los próximos cuatros meses se va a convertir en el órgano de expresión de las mismas. Toda un ventanal para, a través de ella, conocer el programa (aún provisional), los eventos, los temas a debate, los miembros de los Comités o las fechas relevantes (envío de resúmenes, aceptación de los mismos, envío de pósteres…).

bibliosalu2014

Esperamos en las próximas semanas que la información de interés se vaya desgranando poco a poco y sin pausa. Por el momento, se presentan algunas novedades respecto a las anteriores Jornadas. Novedades que habrá que evaluar en un futuro por si se convierten en norma o en excepción, como la organización de 10 Grupos de Trabajo (de los que en breve conoceremos títulos, contenidos y los nombres de los responsables que lidiarán con entusiasmo y profesionalidad con estos temas). Unos grupos que abren la posibilidad a una mayor participación de los asistentes aportando ideas, reflexiones, comentarios y discusiones. Es de agradecer además que, con la que está cayendo (y esto no parece tener fin), la inscripción sea gratuita. No pocos asistentes nos sentiremos aliviados ante esta noticia pues más de una institución puede no estar por la labor (o no podrá o no querrá) financiar viaje, estancia e inscripción para un evento no-médico.

Al tratarse de unas Jornadas express y “condensadas”, de tan sólo una tarde y una mañana, parece necesario concentrar las actividades, sacrificando en esta ocasión lo que era una práctica habitual en todas las Jornadas precedentes: la presentación de comunicaciones orales (a través de las cuales podíamos conocer de viva voz el estado de la cuestión y en qué estaban trabajando nuestros colegas). Esta puesta en conocimiento público del trabajo de nuestro colectivo se hará en esta ocasión únicamente a través de pósteres, lo que nos obligará a los autores a una encomiable síntesis de información y a ahorrar salivas, que dejaremos para las conversaciones de pasillos y cafés. No tenemos muchas semanas para poner en orden nuestras ideas y expresarlas en un breve resumen, pero también es cierto que en este nuestro país aún más mediterráneo que nórdico solemos dejar los menesteres casi para la noche anterior. Así que deberemos labrar en nuestra memoria con caracteres indelebles la fecha del 28 de febrero (si este año fuera bisiesto tendríamos un día más) como límite para el envío de resúmenes.

Los talleres (aún también por determinar) fueron  un éxito en las jornadas de Zaragoza, Oviedo y Cádiz. Algunos habrá también este año que nos permitirán reactivar nuestra solitaria neurona con la abducción de los nuevos conocimientos que aporten los docentes con su docto saber.

Pero lo más importante es, sin duda, que ya tenemos más en firme una convocatoria que, desde Cádiz, ha  estado durante muchos meses en el aire. No son buenos tiempos para la lírica y es todo un embolado embarcarse en intentar reunir, aunque sea por unas horas, a más de un centenar de profesionales de las bibliotecas sanitarias. Un buen puñado de horas que nos vienen de perlas a todos para reencontrar a viejas y nuevas amistades, para aprender de los demás, para discutir con y entre nosotros, y para demostrarnos que las bibliotecas siguen siendo necesarias (aunque todos seamos contingentes -“Amanece que no es poco” dixit-).

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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