El valor de las bibliotecas (y de las bibliotecarias)

valor1Las bibliotecas son necesarias (aunque algunas tristemente aún estén vacías de libros esperando tiempos mejores) por miles de razones que no es conveniente detallar aquí para no aburrir al lector, y porque éste ya las conoce. Lo que resulta algo más difícil es convencer a algunos gestores y políticos de la utilidad de las mismas más allá del corte de cintas, la banda de música y el discurso inaugural previos a cualquier elección municipal, autonómica o nacional.

Para allanar este proceso continuo y cansino (sobre todo, cada fin de año con la elaboración de los  presupuestos para suscripciones) de fesabidconvencimiento a nuestros superiores de los beneficios de los servicios, funciones y recursos de nuestras bibliotecas, FESABID acaba de presentar en Madrid (en la sede de la Secretaría de Estado de Cultura -Ministerio de Educación, Cultura y Deportes-) un informe que lleva por título: El valor económico y social de los servicios de información: Bibliotecas. En este Informe se muestra, desde una doble vertiente enriquecedora y complementaria (profesional-usuario), el valor social y económico que ambos colectivos otorgan a las mismas, por un lado en el ámbito de las bibliotecas públicas y, por otro, en el de las universitarias y científicas.

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Todo un sistema de bibliotecas que, según este Informe, aporta a nuestra sociedad entre 3 y 4 millones de euros al año, lo que equivaldría a un retorno de la inversión próximo a los 3 euros. Tras ir desglosando, en su Resumen Ejecutivo, distintas cifras relativas al número de bibliotecas existentes en el país, número de usuarios, tiempos dedicados a la estancia en ellas, usos y satisfacciones, infraestructuras y recursos humanos, el estudio dedicada un primer capítulo a analizar el valor económico y social de las bibliotecas, un segundo a describir la red actual de centros, un tercero para la valoración de los profesionales (bibliotecas públicas, bibliotecas universitarias y científicas, archivos y centros de documentación), y los tres últimos a las actitudes y costumbres de los usuarios.

¿Dónde quedan las bibliotecas de ciencias de la salud en este estudio? Al tratarse de un primer esfuerzo de aproximación (encomiable y necesario esfuerzo), las bibliotecas especializadas han sido englobadas en un marco genérico de bibliotecas universitarias y científicas que, aunque no presupone una foto ideal de nuestra situación actual, sí ofrece indicios de lo que todos más o menos intuimos, sentimos y padecemos día tras día en nuestras bibliotecas biomédicas. Y como tal foto puede considerarse como un primer esbozo aproximativo ya que, como se indica en los anexos, se han recogido cuestionarios de 15 bibliotecas hospitalarias más el Instituto de Salud Carlos III y la red del CSIC.

Sin ánimo de apabullar con una sucesión de datos (quien desee estadísticas estará muy bien servido y documentado con la lectura del Informe), habría que destacar que, en cuanto a las actitudes de los usuarios de las bibliotecas universitarias y científicas, cerca de los dos tercios realizan algún proyecto de investigación, el 93% declara necesitar el soporte bibliotecario para desarrollar su actividad profesional (un 23%  de los encuestados están relacionados con el ámbito de las ciencias de la salud) , más de la mitad confiesa visitar las bibliotecas con  frecuencia (desde todos los días hasta una vez por semana), el objetivo de la mayoría es utilizarla como fuente de información y de recursos para su actividad profesional, y entre lo que más valoran figura la asistencia profesional por parte del personal bibliotecario y documentalista:  “Tal vez lo más novedoso de este estudio es la conexión entre el quehacer de los investigadores y la aportación de las bibliotecas a la investigación. Como se observa en las páginas anteriores, se produce una simbiosis que hace pasar desapercibida, desde fuera, la aportación del trabajo de documentación y localización de la información. Las respuestas de los investigadores permiten deslindar los márgenes de esta simbiosis, despejando la aportación de las bibliotecas en su trabajo, reforzada por la muy buena opinión que los investigadores declaran sobre los profesionales de las bibliotecas y la información que se localiza en ellas” (pág. 95).

Así pues, ya que ha comenzado a rodar la rueda, animamos a FESABID a seguir profundizando en este estudio, sectorializando el análisis y la recogida de datos para así obtener una foto más real de las bibliotecas universitarias, por un lado, y de las bibliotecas científicas, por otro, que aunque tenemos intereses, usuarios y recursos comunes, también ambos grupos poseemos rasgos específicos que nos diferencian y caracterizan, como ya se indica en este Informe. Buena parte de las bibliotecas de salud estaríamos deseando participar y colaborar con FESABID, para así poder contrastar nuestras sensaciones con los datos reales de una investigación experta y con las opiniones de nuestros usuarios reales.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista  

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2 respuestas a El valor de las bibliotecas (y de las bibliotecarias)

  1. Sol Elarien dijo:

    Siempre me ha asombrado el trabajo de bibliotecario, su capacidad de organización y su memoria para los datos. Me encantan los libros pero sé que no valdría para ello por culpa de mi desorden.
    Un beso: Sol.

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