Innovaciones (bibliotecarias) para 2014

robots6Como cada 28 de diciembre, se acaba de celebrar en el Alabama Central Hospital el  XXXII International Meeting on Innovation in Health Libraries, con la concurrencia de los más grandes inventores, chalados, gurús, charlatanes, informáticos y sabios despistados que en la vida podrían juntarse por metro cuadrado para presentar las tendencias tecnológicas para el 2014 en materia de bibliotecas médicas. Si llegaran a triunfar algunos de estos inventos, ya podemos las bibliotecarias biomédicas reconvertirnos en mecánicos de estas nuevas herramientas tecnológicas o reciclarnos con el desarrollo de nuevas actividades, pues las tareas más repetitivas y manuales tienen los días contados en las bibliotecas, a tenor de estos nuevos inventos presentados en tan prestigiosa feria.

Figura A

Figura A

Entre los asistentes causó furor el nuevo modelo artificial de bibliotecario multitareas (LibrarianCop), ideado por un cuñado del doctor Emmett L. Brown y que está destinado a responsabilizarse, cual si fuera un pulpo hiperactivo, del servicio de referencias de cualquier biblioteca, ya que puede realizar hasta veinte tareas simultáneamente, hablar ochenta idiomas, abrir y cerrar los párpados con inusitada rapidez, y realizar mil flexiones por minuto si ello fuera necesario. En su versión de cuerpo entero (figura A) este “biblio-robot”es capaz de acompañar a los usuarios a su asiento de la sala de lectura mientras les da conversación sobre una operación de cataratas, una laparoscopia, el campeonato de béisbol o el tiempo. En su versión de escritorio (figura B), es obvio que no puede acompañar al usuario a su mesa, pero a cambio puede recitar la relación de los últimos libros ingresados en el Catálogo, los últimos artículos incluidos en PubMed o cantar un aria de la Traviata (en este caso, con un suplemento económico, pero nos ahorraríamos el hilo musical).

Figura B

Figura B

El segundo invento más requerido (incluso corren rumores de que altas instancias de un ministerio español han encargado 500 ejemplares para distribuir entre sus bibliotecas virtuales) han sido las “Cataloguing Glasses” (figura C), más revolucionarias aún que las afamadas “gafas de Google”. Según su diseñador, el japonés Akira Yoshiesido, originario de Yokohama pero afincado en Mijas, el bibliotecario poseedor de esta modalidad de gafas podría catalogar cuantos ejemplares disponga en su biblioteca con tan sólo dirigir su mirada (con las gafas puestas, lógicamente) al libro en cuestión (una luz roja le indicará que el proceso se ha inIciado, otra amarilla que está en ello y, finalmente, la luz verde le señalará que el proceso ha culminado con éxito). Con estas CG se podría también registrar los ejemplares de revistas con sólo guiñar el ojo izquierdo y prestar un libro arqueando la ceja derecha, e incluso en un futuro inmediato (quizás en 2015) con un leve movimiento de nariz podría reservarse un libro. Estas multiventajas van a privar a las bibliotecarias del futuro de buena parte de sus actividades físicas, por lo que con cada adquisición de unas “Cataloguing Glasses” el promotor japonés regalará una bicicleta estática acoplable en el mostrador de cualquier biblioteca.

Figura C

Figura C

Figura D

Figura D

Un tercer invento, destinado en este caso no ya a las bibliotecarias sino a sus usuarios, es el “Quickly Loan Helmet”, todo un artilugio que revolucionará en los próximos años el acceso a la información desde las salas de lectura de las bibliotecas (y muy posiblemente también desde casa). Ideado por un jubilado de Vicálvaro (a quien vemos probándolo en la figura D, con extraordinario parecido físico con el actor Christopher Lloyd), el casco en cuestión absorbe por impulsos eléctricos las necesidades documentales y bibliográficas del usuario, interpreta las mismas mediante un software bibliotecario de última generación, emite la solicitud de préstamo en cuestión de milésimas de segundos y si el documento está en formato online la bibliotecaria (o su sucedáneo robot) no tiene siquiera que molestarse en servirlo, pues el mismo documento aparecerá en la pantalla del portátil del usuario que lo ha demandado.

Figura E

Figura E

No obstante, el invento está aún en sus primeras fases de desarrollo, y en una demostración in situ en el propio “Meeting” de Alabama, un médico de Arkansas (figura E) sufrió un colapso cuando, después de haber solicitado mediante este procedimiento el último artículo de BMJ, recibió en su pantalla las obras completas de Ronald Reagan.

Cosas de las tecnologías. Pese al éxito en la feria de estos y otros inventos, dados los desorbitados precios de los que se hablaba entre los congregados, en suelo hispano tardaremos varios lustros en robotizar a nuestras bibliotecarias (si antes no han desparecido) y a nuestros usuarios (si antes no han emigrado todos a Alemania).

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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2 respuestas a Innovaciones (bibliotecarias) para 2014

  1. Elarien Sol dijo:

    Les auguro un gran éxito a las “cataloguing glasses” entre los universitarios, parecen diseñadas ex profeso para las partidas de mus de las cafeterías. Con las restricciones presupuestarias dudo que el proyecto de 500 se quedé en más de 5, que irán a los enchufados de turno.
    Un beso: Sol.

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