Aldea PubMed

alegresQuienes tengan la sana costumbre de consultar PubMed con cierta periodicidad (por necesidades laborales, por vicio o por padecer de un trastorno obsesivo-compulsivo) habrán podido observar estos últimos días cómo se ha apoderado de la esquina superior derecha de la pantalla principal de consulta una nueva ocurrencia e invención de sus responsables (y van ya….) denominada PubMed Commons. Este nuevo artilugio no es precisamente un PubMed más común y vulgar que el normal sino más bien la posibilidad de transformar esta base de datos en una aldea global y en un recurso con participación del vecindario. Las redes sociales y la globalización mandan y en esa línea sus responsables están abriendo la espita de la colaboración de la comunidad científica, más allá de enviar los manuscritos a un editor y que éste los reenvíe a PubMed para que sus documentalistas y bibliotecarios los indicen, y todos los consultemos día sí y día también.

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Los comentarios (divertidos, ocurrentes, oportunos y…  malsanos en ocasiones) se han apoderado de las redes sociales y no hay blog, facebook y pariente cercano que se le parezca que no permita la intromisión en tu vida social de cualquier hijo de vecino (locuaz unas veces, inoportuno otras e inteligente unas cuantas), que quiera aportar su granito de arena y tener su minuto de gloria. Los comentarios a lo ya hecho hace tiempo que saltaron a la vida científica en los primeros tiempos de los repositorios y los accesos abiertos, cuando otro colectivo sumamente inteligente, el de los físicos y matemáticos, desarrollaron un recurso como Arxiv, hoy difundido a través de la Cornell  University Library y donde la propia comunidad científica puede hacer comentarios, cual revisores acreditados de una publicación tradicional, para mejorar los manuscritos almacenados en dicho repositorio.

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Como puede verse, la comunidad biosanitaria ha tardado algunos años más en hacerse eco de esta iniciativa y ha debido de ser una institución gubernamental,  la NCBI, la que abra la caja de pandora de la participación social en un producto consolidado como PubMed. Esta propuesta surgió tras detectar, en palabras de los promotores de esta idea, el interés de muchos científicos en formar parte de una comunidad abierta en la que poder comentar otras publicaciones anteriores con el ánimo de fomentar la crítica constructiva, generar discusión de alta calidad, contribuir a la creación de nuevos conocimientos y alentar la cooperación y colaboración entre los autores.

En una entrada del blog NCBI Insights, que lleva por título PubMed Commons: a new fórum for scientific discourse, y en otra inmediatamente posterior, Joining PubMed Commons: A step-by-step guide, sus responsables explican los objetivos y utilidades de esta nueva herramienta socializante. De momento se trata de una experiencia piloto, liderada por un profesor de Stanford, Robert Tibshirani (con cara de buena persona), que se ha encargado de “reclutar” a los primeros investigadores destinados a  abrir brecha con sus concienzudos comentarios. En estos primeros momentos, la iniciativa está abierta únicamente a un grupo limitado de instituciones y científicos que han sido considerados dignos, desde PubMed, de otorgárseles la confianza de ser criticadores y comentaristas profesionales, con ánimo constructivo (y, podría leerse entre líneas,  sin espíritu revanchista ni gratuitamente provocador). Los agraciados con la participación en este nuevo “reality show académico” (tener cuenta eRA Commons o pertenecer a los NIH o a la fundación Wellcome Trust) deberán estar registrados en “My NCBI”, lo que les permitirá leer comentarios de otros autores y escribir los suyos propios, con el propósito de, entre todos, enriquecer la información ya existente en cada registro de PubMed, como explican con una imagen en el propio blog.

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Para el resto de los mortales, no queda sino esperar una invitación de los científicos-estrella y, de momento, irnos informando con la lectura detenida de sus FAQ. Si no queremos esperar un milagro, podemos enviar una solicitud a un autor con nuestro PMID convenciéndole de que nos invite o, como en las famosas cadenas infinitas, enviar una solicitud colectica con una lista de 50 autores pertenecientes a nuestra institución siempre y cuando tengan correos terminados en” edu” y en “ac” (vamos, como los reintegros de la lotería). Lo que no queda muy claro es si uno, como autor de un artículo indexado en PubMed, podrá ver en el futuro y sin ser miembro autorizado en Commons, los comentarios inteligentes, oportunos y hasta graciosos que los agraciados podrán ir sembrando a lo largo y ancho de PubMed.

Al margen de todo ello, y con la seriedad que caracteriza a todas los proyectos del NCBI, éste es un paso más para la transformación de la base de datos en una aldea global del conocimiento, y, mucho me equivoco, o con el transcurrir de los años los participantes en esta tarea colectiva, agraciados con el papel de comentaristas o simples lectores, no nos vamos a diferenciar mucho de los alegres galos… en sus cenas de despedida (lo que aún no sabemos es a qué científico pelmazo le tocará en suertes ser maniatado y amordazado, sepa o no tocar la lira).

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Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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3 respuestas a Aldea PubMed

  1. Pingback: Todos fichados | Esto no es la biblioteca de Alejandría

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