Grandes incógnitas de la humanidad (6)

baby¿Por qué vale 10 veces más el “BMJ” que “Medicina Clínica” cuando Iniesta vale 10 veces más que Bale?

Empeñados en medir y cuantificar cuanto nos rodea, como si la cantidad y la longitud (y no señalo a nadie) fueran mejor que la calidad nos hemos convertido en forofos, prisioneros y adictos de listas y ránkings, como si no hubiera otra razón de existir que aparecer en la lista Forbes, en la de nominados para los Óscar o en la del Journal Citation Reports. Muchos matarían por estar en las tres, o al menos en una de ellas.

Es indudable que pertenecer a algunas de estas relaciones es un honor y un privilegio, y a uno le da cierto pedigree (o le da curriculum para optar a mejoras profesionales), pero no todos estamos destinados a ocupar los altos escalafones de la excelencia, e incluso hay quien prefiere vestir ropa informal antes que un smóking.  Por tanto querernos parecer a los suecos, a las revistas de impacto y a los actores de Hollywood hemos perdido la capacidad de mirarnos de igual a igual con el de al lado y de compararnos entre similares. Porque es todo un mérito estar también mencionado en los Goya (aunque desconozcan su existencia los de Los Ángeles), recibir los Príncipes de Asturias o ser reconocido con una beca Severo Ochoa.

Querer emular a una revista internacional de prestigio es loable y necesario. Debemos salir de nuestra isla y abrirnos al mundo, por lo que todas las iniciativas que contribuyan a que nuestras publicaciones adquieran mayor calidad y sean más reconocidas fuera de nuestras fronteras son bien venidas. Publicar en inglés para ser más leídos, invitar a participar a autores extranjeros, exigir una alta calidad metodológica, incentivar las publicaciones en revistas científicas internacionales, formar más y mejor a nuestros investigadores… nos harán más visibles en un mundo internacional en el que, por razones obvias, siempre seremos un granito de arena. Pero escribir y publicar en una revista nacional, para que nos lean nuestros convecinos y nos lean en espàñol es también útil y pertinente.

El problema es que carecemos de esas herramientas que permiten evaluar en su contexto nacional nuestras revistas menos internacionales. Durante algunos años (2001-2005) hemos podido consultar el factor de impacto potencial de las revistas médicas españolas, desarrollado por el Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero…

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…que venía a corroborar con datos, los que nos imaginábamos sobre la importancia de publicaciones como la Revista Española de Cardiología, Atención Primaria o Medicina Clínica.

Para llegar a estas conclusiones es necesario todo un gran esfuerzo metodológico, un equipo profesional amplio, muchas horas de trabajo, mucha meticulosidad y la necesaria financiación. Entendemos su falta de actualización, pero lo echamos de menos.

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El relevo en otras disciplinas, aunque aún no en ciencias de la salud, lo ha recogido el Grupo de Investigación  EC3 de Evaluación de la Ciencia y de la Comunicación Científica de Granada, con sus indicadores bibliométricos de revistas españolas en ciencias sociales (IN-RECS), en ciencias jurídicas (IN-RECJ) y en ciencias humanas (IN-RECH). Todo una panorámica de lo que se publica y se cita a nuestro alrededor, por nuestros colegas y en nuestros medios, y todo un altavoz para la difusión y el conocimiento de revistas españolas semiocultas tras los oropeles del JCR. Cuánto desearíamos ver añadido a estos índices e indicadores uno de revistas españolas en ciencias de la salud, como antaño se hizo desde Valencia, para dar visibilidad a cientos de revistas que intentan sobrevvir en estos tiempos difíciles y que leen cientos de nuestros colegas para los que el inglés es una utopía pero para quienes el ponerse al día y el informarse es una prioridad, una necesidad y una satisfacción personal y profesional. Hasta ahora lo más que podemos es conformarnos con la consulta de las revistas de Psicología, en IN-RECS, para comprobar la saludable existencia de más de 60 revistas sobre la disciplina (encabezadaas por el Internacional Journal of Clinical and Health Psychology o la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica), que podemos reordenar por factor de impacto, número de artículos o número de citas nacionales, y con información bibliométrica desde 1996 a 2009.

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Excelentes son las revistas nacioanles en reprtorios internacionales, y buenas son las revistas nacionales que luchan por sobrevivir y dfenderse en castellano, pero si seguimos defendiendo la primacía de la educación secundaria en inglés frente a la educación en castellano o las publicaciones internacionales frente a las revistas nacionales (a través de las cuales, no olvidemos, podemos difundir nuestra lengua por el mundo) habrá que cambiar de estrategia geopolítica y, en vez de solicitar a la colonia de Gibraltar que se adhiera al Reino de España, nos sería más conveniente la opción inversa y que el Reino de España solicitara su adhesión al territorio de Gibraltar. Al menos veríamos gratis las noticias de la BBC.

José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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2 respuestas a Grandes incógnitas de la humanidad (6)

  1. Mireia dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo Jose. Pero como tu muy bien sabes, en el ámbito académico lo que vale son las publicaciones en revistas con factor de impacto, o sea, las que salen en el JCR. No solo las publicaciones en otras revistas prestigiosas pero sin estar en el JCR son “menospreciadas” sinó que también se le da poca importancia a los resultados de la docencia. Es decir, a un profesor universitario se le evalua por sus publicaciones en alguna revista del JCR (que la mayoría son anglosajonas) más que por la calidad de su docencia. Incongruente?.

    • candelacelia dijo:

      Totalmente Porque la investigación es una parte (y muy importante) pero la otra parte muy importante es la calidad de lo que imparte (porque primeramente es docente). Ya demás está la difusión del idioma, que con todas estas modas “anglosajonas” estamos obviando algo que nos permite comunicarnos con 400 millones de personas. ¿Pensarían lo mismo los chinos si se pusieran problemas a la comunicación con la mitad de los habitantes de su país?

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