La “m” con la “a”, “ma”

elescritorColocar juntos un sujeto, un verbo y un predicado (o varios) es relativamente fácil, pero decir algo coherente, inteligente, útil e interesante con estos tres elementos ya no lo es tanto. Leer y leer a todas horas (o al menos una hora al día) da un bagaje suficiente para aprender y comprender cómo otros más versados en el manejo del lápiz, el boli, la máquina de escribir o el ordenador son capaces de obtener maravillas de esta secuencia sujeto-verbo-predicado.

Instrucciones, consejos y normas para escribir un artículo científico, una tesis o un informe hay  a cientos (por no decir a miles en la red), comenzando por las archiconocidas “Normas de Vancouver” y siguiendo por el clásico de Robert A. Day (OPS/OMS) sobre “Cómo  escribir y publicar trabajos científicos” o la serie de artícvulos de JAMA del ya lejano 1984.

jama1

Pero como la difusión del conocimiento se ha extendido desde hace unos años por otros vericuetos y laberintos, ya no sólo es precetivo saber cómo se escribe un comentario, una carta al editor, una revisión, un artículo de tratamiento u otro de diagnóstico (para lo cual es necesario más un espíritu científico que literario), sino también saber ordenar las palabras y saber expresarse en las redes sociales, aunque los tuits no permitan más que 140 caracteres (lo que quizás lo haga más fácil, empezar a escribir y lo que quepa…). No tiene uno más que pasearse unos minutos por Internet para descubrir desde Google decenas de gurús, consejeros, expertos, aficionados, altruistas y enamorados de la comunicación que nos dan todo tipo de clases, instrucciones y recomendaciones sobre crear, escribir, construir y comunicarse desde un blog, un tuit o un facebook (y similares), lugares donde es más necesario un espíritu creativo que científico, o ambos si fuera posible.

En cualquier caso, como no soy nadie para dar consejos a nadie, primeramente dahlporque me cuesta lo suyo poner un sujeto, luego un verbo y luego un predicado, o varios, he preferido recurrir a una autoridad solvente, con cuyo texto me he topado entre lectura y lectura a través de los transportes públicos de la Comunidad de Madrid. El autor en cuestión no es otro que el escritor británico de familia noruega Roald Dahl (1916-1990), famoso por sus personajes Matilda, Charlie o James, quien fue no sólo un prolífico y extraordinario escritor de literatura infantil, sino también autor de diferentes cuentos para adultos, con más o menos detalles autobiográficos, en uno de los cuales deja claras instrucciones a los lectores para que éstos puedan convertirse (si así pueden y así lo desean) en buenos escritores:

1.- Debe de tener una imaginación viva.

2.- Debe ser capaz de escribir bien. Con eso quiero decir que debe ser capaz de hacer que una escena cobre vida en la mente del lector. No todo el mundo posee esta habilidad. Es un don que sencillamente se tiene o no se tiene.

3.- Debe de tener resistencia. Dicho de otro modo, debe ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.

4.- Tiene que ser un perfeccionista. Eso quiere decir que nunca debe darse por satisfecho con lo que ha escrito hasta que lo haya reescrito una y otra vez, haciéndolo tan bien como le sea posible.

5.- Debe de poseer una gran autodisciplina. Trabaja usted a solas. Nadie le tiene empleado. Nadie le pondrá de patitas en la calle si no acude al trabajo y nadie le reñirá si hace usted el vago.

6.- Es una gran ayuda tener mucho sentido del humor. Esto no es esencial cuando se escribe para adultos, pero es de vital importancia cuando se escribe para niños.

7.- Debe tener cierto grado de humildad. El escritor que piense que su obra es maravillosa, lo pasará mal.”

Imagen1Hasta aquí pudo, leer, el que quiera conocer más a fondo cómo Roahl Dahl se hizo escritor no tiene más que leer su cuento “Racha de suerte. Cómo me hice escritor”, publicado en su volumen de “Historias extraordinarias” (1977). Los demás, tendremos que seguir intentando día a día, semana tras semana, y mes a mes, intentar colocar un sujeto, un verbo y un predicado y cruzar los dedos para que esta combinación tenga sentido.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista

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Una respuesta a La “m” con la “a”, “ma”

  1. Sol dijo:

    Buenos días.
    Siempre me gustan tus entradas pero esta en especial. Según he vuelto de vacaciones me he sentado a escribir y he postpuesto el resto de las cosas que toca hacer al regreso. A pesar de mi afición y de que el año pasado quedé segunda en el Premio Lazarillo con uno de mis libros, no hay forma de que las editoriales se animen a publicar mis historias (que de este modo sólo leen mis allegados). Los consejos de Roahl Dahl son muy buenos, es lo que uno siente que debe hacer aunque, como todo lo bueno, no se consiga con facilidad.
    Un beso: Sol

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