¡Ya!

ya4Asistimos a eventos planetarios en el mismo instante en que éstos se están celebrando, incluso cuando ocurren en nuestras antípodas. Con el “guasap” contestamos una milésima de segundo después (si es que no estamos ocupados escribiendo otro) de haber recibido un mensaje. Recibimos noticias, correos e información en nuestro móvil antes de llegar al trabajo, a casa o a la tertulia, los lugares tradicionales para recibir información social, laboral y familiar. Estamos instalados en la inmediatez y cuando “el otro” tarda unos segundos en contestar nuestra llamada, nuestro correo, nuestro “guasap” nos asaltan los nervios y las incertidumbres. Instalados en el ahora mismo demandamos la información ya y ahora, en un proceso de estrés que convendría relajar por el bien de nuestro limitado cerebro, que no para de recibir las 24 horas del día estímulos de todo tipo.

Esta “enfermedad del ahora mismo” se ha extendido a todos los ámbitos de la vida diaria, incluso al de la documentación donde felizmente no deberíamos hablar de enfermedad sino de necesidad. Una necesidad que permite a los profesionales sanitarios, por ejemplo y gracias a bases de datos como PubMed, conocer antes de su publicación, como por arte de magia, lo que se va a publicar en su revista de interés.

Antes de la explosión de las bases de datos uno únicamente sabía que estaban en prensa sus propios artículos y los de sus colegas, teniendo que recurrir a la célebre coletilla de “en prensa” para registrar dicho trabajo en una bibliografía o en un currículum.  Es la coletiila que figura en las normas de Vancouver (Leshner AI. Molecular mechanisms of cociane addiction. N Eng J Med. En prensa. 1997), pero que más acertadamente la NLM recomienda como “forthcoming” (de próxima aparición).

La mayoría de los editores, infectados por este virus del ¡ya”!, permiten descubrir en las webs que cobijan sus colecciones de revistas esos artículos de “próxima aparición”, adelantándose al mañana más inmediato, casi como en una película de ciencia ficción.

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Con la gran ventaja de poder leer el texto completo antes de su divulgación a los cuatro vientos, pero con el único problema de, si no somos adivinos, desconocer el volumen, el número y las páginas que le corresponderán cuando se publique en el momento correspondiente.

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El desconocer exactamente su descricpción física (volumen, número y páginas) no es ningún hándicap (incluso en un futuro será algo obsoleto hablar precisamente de volúmenes y de páginas, cuando lo propio sea hablar de dois y de sus posibles sutitutos, que los habrá) para acecder al texto completo y si lo hemos leído y utilizado será fácilmente reseñable empleando, como ya se ha comentado, la coletilla de las normas de Vancouver:  “en prensa” (“In press”).

El problema se nos plantea a bibliotecarios y documentalistas cuando, con este síndrome de Diógenes que tenemos desde la infancia, nos proponemos guardar en bases de datos ciertas referencias de carácter temático o, sin ir más lejos, la producción científica de nuestro grupo de investigación, nuestro centro o nuestra comunidad científica (que no de vecinos). Como la queremos actualziada y ¡ya! no hay nada más y rápido que arrastrar las referencias encontradas en PubMed a algún gestor bibliográfico como Zotero, y en cuestión de minutos tendremos preparada una bibliografía de lo más estupenda, pero ¡ay! incompleta momentáneamente.

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Hasta descubrir un día que la referencia número 3, cargada allá por enero…

3. Ávila Martínez RJ, Marrón Fernández C, Hermoso Alarza F, Zuluaga Bedoya M, Meneses Pardo JC, Gámez García AP. Carcinomas sarcomatoides pulmonares primarios. Arch Bronconeumol. 24 de enero de 2013 [PubMed]

se ha transformado de crisálida en mariposa mostránodse como una referencia hecha y derecha, con su volumen, su fascículo y sus páginas.

3. Ávila Martínez RJ, Marrón Fernández C, Hermoso Alarza F, Zuluaga Bedoya M, Meneses Pardo JC, Gámez García AP. Carcinomas sarcomatoides pulmonares primarios. Arch Bronconeumol. 2013;49(9):405-407.

Ello nos obliga a ir revisando por la cuenta de la vieja, una a una, todas las referencias incompletas o a utilizar las propias funcionalidades que la misma base de datos (PubMed) nos ha puesto en el aprieto también nos ofrece. Una de ellas es aprovechar su sistema de alertas (“Save Search”) para recibir información de actualizaciones y modificaciones futuras  y otra crear mediante la función “Colecciones” un pequeño subgrupo donde vivan en buena compañía durante unos meses todas las referencias calificadas como “en prensa”. Todo ello simplemente para que el año que viene, o este mismo, o dentro de cinco, no presentemos un repositorio, una bibliografía o una memoria con cientos y cientos de referencias incompletas, que el tiempo se ha encargado de completar pero que no caímos en la cuenta de revisar periódicamente. Menudencias, en todo caso, frente a la ventaja de poder leer lo que en marzo del 2014 publicará Medicina Clínica. ¿Para cuándo poder leer un 16 de septiembre las noticias que “El País” publicaría un 15 de febrero del año siguiente? Tiempo al tiempo, y sin bola de cristal.

Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista.

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