¿Cómo suena una ambulancia?

"Sonidos de barrio" (2012)

“Sonidos de barrio” (2012)

Con salir a la calle cerca de un centro sanitario (y eso pese a que existen claveteados a las paredes aquellos carteles de “Silencio, Hospital”) podría uno recordar un sonido tan imperecedero como el de la sirena de una ambulancia. (¿Cerrando uno los ojos podría distinguir entre la de una ambulancia y la de un coche de bomberos? Si van tocando además la campana, sí, sin duda). Mucho más fácil de recordar, sobre todo por su impacto en nuestras aterradas mentes infantiles, es el sonido del torno del dentista, cuando con la boca abierta y sentados en el sillón elevador veíamos y oíamos acercarse ese artilugio digno de aparecer en “La matanza de Texas”. Otros sonidos pueden confundirse entre la contaminación acústica, como el de un bisturí cumpliendo sus funciones, el de una camilla rodando por los pasillos de un hospital o el de la megafonía de una sala de espera.

Como lo mismo sirve para un roto que para un descosido, Youtube también nos ofrece sonidos de todo tipo y condición, y con esta herramienta podemos comprobar (e incluso ver) cómo suena una ambulancia. Pero muchos otros recursos en la red nos ofrecen así mismo colecciones sonoras de los más extensas y variadas, con las que entrenar nuestros oídos o con las que amenizar nuestras presentaciones docentes y congresuales.

En FreeSound podemos encontrar más de 90 sonidos de ambulancias, incluso el de la sirena de una ambulancia japonesa (¿tan distinta sonará ésta a la de una ambulancia europea?), o más de 200 relacionados con hospitales (sonido ambiente, carritos con sus ruedas y todo, monitores cardíacos, la vida en un hall o el nacimiento de un bebé). En Sound Jay, SoundBible o PacDV, por poner otros ejemplos, podemos encontrar todo tipo de ruidos organizados según su procedencia: de la naturaleza, de medios de comunicación, del cuerpo humano, de gente, de máquinas, del hogar  y de transportes (donde, por supuesto, también escucharemos sirenas de ambulancias). En la Wikimedia, de donde solemos capturar imágenes de acceso libre, también podemos oír sonidos del mundo, a través de una pequeña clasificación que nos permite identificar recursos sonoros de toda clase y condición (ruidos, campanas, animales, agua, instrumentos musicales…). Si lo que queremos es más armonía, podemos encontrar música clásica en Musopen y, para de paso aprender o perfeccionar nuestro inglés, tenemos las músicas y los sonidos del mundo de SounCloud.

La acumulación de sonidos, voces y canciones ha llevado a la lógica creación de archivos sonoros. Los primeros, los de los medios de comunicación, como el de RTVE (donde recuperar las propias palabras de Severo Ochoa o de Ramón y Cajal) o el de la cadena SER, donde escuchar aquellos programas y entrevistas que el tiempo y la vorágine del día no nos han permitido (por ejemplo, las enrevesadas declaraciones de una ministra de sanidad). O la gran colección multidocumental en que se ha convertido Internet Archive, a través de la cual sentarse y escuchar (programas de radio, música, libros, podcasts, noticias…) no es más que empezar. O el archivo de grabaciones sonoras de nuestra BNE y, por supuesto, el de la Library of Congress o el de la British (y nos ahorramos además la academia de inglés). Para repasar cómo funcionan estos archivos no estaría de más regresar a uno de los “socialbiblio” dedicados al tema: “Recuperación de formatos obsoletos. Archivos sonoros”. Pero si usted es más de músicas organizadas, y no tanto de ruidos ni de palabras construyendo frases, la Fonoteca de la Universidad Complutense le aconseja cientos de enlaces donde escuchar toda la música que una vida no puede abarcar.

Un último consejo. La Mediateca madrileña de EducaMadrid, con una finalidad divulgativa y docente, nos permite escuchar más de 15 mil archivos sonoros de idiomas, ciencia o literatura, entre los que aprender la vida y obra de Marie Curie o también recuperar los sonidos de una ambulancia (¿cuántas llevamos ya?), de un succionador, de una camilla entrando en una ambulancia, de un indicador de frecuencia cardíaca, de una máscara de oxígeno,  o de alguien tirando de un esparadrapo. Y si nos queremos poner desagradables, hasta tienen un hombre vomitando y otro gritando de dolor.

Con toda esta información sonora, ¿quién no es capaz de hacer una serie médica de televisión? ¿O una película de terror entre siniestros pasillos y escalofriantes quirófanos hospitalarios?  Para ello, tan sólo nos falta la motosierra de “La matanza de Texas” (o su prima hermana, escuchen, escuchen…).

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Esta entrada fue publicada en Difusión conocimiento, Recursos de información y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Cómo suena una ambulancia?

  1. Elarien dijo:

    ¡Con lo bonito que es el silencio y lo difícil que es encontrarlo! A veces necesito huir un rato y estar un minuto a solas para borrar el ruido que me aturde y aclarar mis ideas.
    Un beso: Sol

    • candelacelia dijo:

      En lo alto de los puertos de Canencia o Morcuera sí se puede, que están lejos de la civilización. Ahora, para los bibliotecarios nos es más fácil catalogar los ruidos y sonidos que los silencios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s