Líneas convergentes

pygmalionRecurrimos a la frase “Al pan, pan, y al vino, vino” cuando, en principio, queremos llamar a las cosas por su nombre. Pero nada más lejos de la realidad. Pues al primero le llamamos barra, chapata, pistola, bastón, torta, baguette.. . y al segundo, sin entrar en denominaciones de origen, lo conocemos como caldo, morapio, chato, pimple… y muchos sinónimos más propios de jergas y regionalismos. En las ciencias de las salud, tres cuartos de lo mismo, y eso que presumimos de ser científicos. La riqueza del lenguaje, dirían los académicos.

Precisamente en una de las Reales Academias, la de Medicina, y el pasado 14 de febrero (sin ninguna otra intención por la celebrada fecha más, si se quiere, su amor por las palabras), se celebró una Jornada que llevaba por título “La terminología en la historia clínica: del médico a la sociedad”. Esta es la primera de esas dos líneas convergentes que protagonizan esta semana la presente página. Desde hace muchos pero que muchos años, mismamente desde su fundación, la RANM  ha venido luchando por una correcta utilización del lenguaje, indicando los términos que deben de ser aceptados en la lectura y escritura médicas y aquellos que, en principio, deberían de ser desechados por ser, por ejemplo, importados extranjerismos. El  Diccionario de Términos Médicos, que la institución publicó en 2012, no es precisamente el fin de esta misión, sino el principio de una “batalla” por conseguir en la sociedad un correcto uso del castellano en el campo de la medicina. En la mencionada Jornada, el académico Luis García-Sancho expuso una buena retahíla de casos, recogidos por dicho diccionario y sobre los cuales se ha pronunciado  la docta Casa, recomendando cuál debe de ser su correcto uso. En este proceso de homogeneización del lenguaje médico, los ponentes Adolfo Martín Carretero, de la Unidad de Investigación en Telemedicina y eSalud del Instituto de Salud Carlos III,  y Arturo Romero Gutiérrez, director del Proyecto Historia Clínica Digital del MSSSI, explicaron los esfuerzos conjuntos de ambas instituciones por normalizar la información de la historia clínica, esto es, llamar al pan pan y al vino vino, para que desde Oslo a Tombuctú todos leamos, entendamos y comprendamos la misma información recogida en el historial de un paciente. Pese a la complejidad del cometido, de veras que hicieron comprensible con sus ponencias la utilidad y la realidad del problema.

academia

Simultáneamente a este interés académico por normalizar la riqueza del habla médica, en la lista de distribución  IWETEL, desde hace unas semanas, han ido proliferando  informaciones respecto a otra línea de trabajo convergente, el proyecto VIAF (Virtual International Authority File). En él están implicadas las grandes instituciones bibliotecarias de este mund, las cuales están realizando un esfuerzo por limar las aristas de lo que en documentación y biblioteconomía hemos denominado Diccionario de Autoridades. Esto es, que cuando hablemos de Carlos I o de Carlos V sepamos que se trata del mismo monarca, o que cuando nos refiramos a Severo Ochoa podamos discernir entre un premio Nobel o un hospital madrileño. Como señala en su web la Biblioteca Nacional de España (BNE) al presentar su participación en dicha iniciativa, “VIAF es un proyecto conjunto entre OCLC,  Library of Congress, Deutsche Nationalbibliothek, y la Bibliothèque nationale de France para explorar la posibilidad de combinar virtualmente sus registros de autoridad para formar una sola base de datos de autoridades, y ponerla a libre disposición en la red. El objetivo último general es permitir que un usuario pueda buscar en las bases de datos utilizando su lengua de preferencia, mediante el uso de ficheros de autoridad interrelacionados. Permitiría coexistir como formas autorizadas a las diferentes variantes nacionales o regionales, respetando las necesidades de los usuarios a nivel mundial en cuanto a preferencias de lengua o alfabeto”. Con más de 10 millones de registros procesados, principalmente de personas (resta seguir trabajando en instituciones, lugares o materias), la tecnología, como en el caso de la RANM ha sido puesta al servicio de una buena causa.

viaf

Con el tiempo, no sólo nos costará menos trabajo encontrar la información de nuestro interés, tanto en las historias clínicas como en los catálogos online (OPAC) de las bibliotecas, sino que hablaremos mejor, aunque escribir, cada vez escribamos más ininteligiblemente (sin ser médicos). O, mejor dicho, practiquemos el minimalismo en la escritura, con los dos dedos pulgares de ambas manos.

Ht  l smn q vin.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bibliotecas, Difusión conocimiento y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Líneas convergentes

  1. Elena Primo dijo:

    Ht l smn q vin s d q

  2. Recomiendo mirar y ver este sitio http://www.nlm.nih.gov/research/umls/, que nos puede ilustrar e informar de iniciativas en marcha y funcionando (MeSH/DeCS) en nuestro ambito de conocimiento y pensadas para operar en multiples plataformas.
    Quiza una vez más información + coordinación + cooperación, faciliten nuestras tareas de documentación.
    Me ha salido un cursi pareado, pero que le vamos a hacer!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s