100

mamacumple100Eran los cañones por banda, viento en popa a toda vela. Por mil eran los hijos de San Luis, ¡que ya es tener  hijos y eso que era santo! Y los céntimos de este euro tan denostado con el cual ya no podemos ni comprar un café (¿sabrá el actual presidente también cuánto vale un café?). Y el límite de velocidad de algunas carreteras, que en un futuro inmediato no será necesario recordarlo con señales de tráfico, sino que será obligatorio para nosotros, conductores, por falta de mantenimiento (¿habrá también copago para el asfaltado de calles y vías?). Las verdades de Sabina o las gaviotas de Duncan Dhu. Para los romanos era C, así de sencillo. La sala hipóstila del Parque Güell. Los años que vivió Matusalén, seguro, aunque parece que vivió unos cuantos muchos más. O los años que cobijaron la historia del coronel Aureliano Buendía, “aquel que muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Los días que tardó Napoleón en prepararse y perder en Waterloo (¿pero no era una canción de Abba?). Los pies del ciempiés (que siempre me he preguntado cómo hará para no tropezar, si a mí me cuesta coordinar los míos y sólo tengo dos).

Eran antes las tiendas de los chinos y los bazares (todo a 100, sonaba más bonito que todo a 1 euro). O la velocidad de nuestros corazones cuando leemos, vemos y padecemos el tsunami neoliberal en la región de Madrid (aunque no hay mal que tantos años dure, se dice también). Dentro de esos años, también todos calvos, que para eso el refranero es bien sabio.  Y de Ciento era el Consejo de Barcelona, con calle y todo. También los que iban con la madre (que ya es ir gente, aunque más los que caben en el Cam Nou, tantos como los hijos de San Luis). Se supone, aunque todo apunta a una leyenda, que ése era el número de doncellas que los monarcas medievales debían entregar a los musulmanes en la Edad Media (¿acaso eso fue lo que le llevó a preguntarse a Jardiel Poncela aquello de: ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?).  En un bosque de estos acres vivía Winnie the Pooh, os lo juro. Y qué decir de los que hacen cestos o de los prefieren pájaro en mano. Una pregunta idiota: ¿será lo mismo cienfuegos que un gran incendio? ¿Por qué nos mintieron cuando duró 116 y no cien la Guerra de los ídem de Años entre Francia e Inglaterra (que ya es también años dándose de batacazos por unos terrenitos de nada). Y, por supuesto, los años que cumplió Rafaela Aparicio por obra y gracia de Rafael Azcona y Carlos Saura.

De este número tendrían mucho que decir el 99 y el 101, que siempre le han acompañado, pero las páginas de este blog no son dadas a chascarrillos, por lo cual ignoraremos sus comentarios más personales y reveladores. También tendrían mucho que hablar de él el fermio, y el erbio, que lo mira de reojo. Y tres amigos como el hectómetro, el hectogramo y el hectolitro, que suelen salir juntos de farra. Como seguro que tienen también algo que decir el 2, el 3, el 5, el 7, el 11, el 13, el 17, el 19 y el 23, los once primeros números familiares (pues primos son entre ellos) que da la casualidad que al juntarse de cumpleaños suman, eso, cien. Los mismitos grados que necesita el h2o para hervir a la orillita del mar. O las veces que nuestras madres nos han dicho, a lo largo de nuestra infancia, que nos fuéramos de una puñetera vez a la cama. O las veces que intentábamos ligar y recibíamos calabazas. O las veces que hemos prestado el Harrison en nuestras bibliotecas. O las veces que hemos enseñado Medline a nuestros usuarios. O el nombre de una Cadena de radio, o un juego para descargarse en el móvil, o un blog de moda. Y no hay lista que se precie que no los incluya: los cien mejor vestidos, los cien más idiotas, los cien más ricos, los cien más boniatos o los cien primeros en aprenderse de memoria las canciones de Justin Bieber (que de todo tiene que haber en las viñas del Señor ¿eran éstas cien o más?). Y los días que los ciudadanos, resignados, indignados, esperamos a “nuestros nuevos y recién elegidos gobiernos”, en un acto de generosidad, para que se piensen cómo recortarnos más y mejor nuestros exhaustos derechos.

Y tanto rollo para acabar concluyendo que 100 son hasta el día de hoy las entradas que puntualmente os ha ido ofreciendo este blog. En este centenar de reflexiones, ideas, presentaciones, dudas y soliloquios no he estado sólo, pues tan sólo Robinson Crusoe y Chuck Noland escribían para ellos a falta de interlocutores. Más de 50 personas desde sus blogs, 200 desde sus tuits y 140 desde sus facebook siguen con paciencia, sorpresa y alguna que otra sonrisa estas apariciones semanales. Sin vosotros no tendría sentido.

A por los próximos 100. Pues quien hace un cesto, como se dice, hace cientos.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Difusión conocimiento y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a 100

  1. Elena Primo dijo:

    Enhorabuena por estos primeros 100!!!!, y a llegar al menos a los 1.000

  2. Elarien dijo:

    ¡Felicidades! Hace poco celebré mi entrada 500 (en menos de año y medio de andadura, creo que me he excedido un poco) y me hizo mucha ilusión. Estoy unos días de vacaciones y voy a descansar también de blog (que ya estoy en la 527). Besos.

  3. Luisa dijo:

    Agradezco que sigas ahi…. donde sea. Por desearlo, que no quede: que 2013 te colme de alegrias.

  4. Adela dijo:

    Enhorabuena por el nº 100, que tengas un estupendo 2013.
    Un cordial saludo, Adela

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s