Hasta siempre

elfinDecía mi abuelo que es de bien nacidos el ser agradecido. Por eso no puedo sino comenzar esta última entrada del año, y última entrada escrita desde la quinta planta de la Gran Vía 27, recalcando bien alto que no me arrepiento de haber trabajo durante 10 años en la Agencia Laín Entralgo para la Formación, Investigación y Estudios Sanitarios de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Que tampoco me arrepiento de haber trabajado para Jesús Bengoechea, primer director de la misma y uno de los artífices de la puesta en órbita de la Biblioteca Virtual, ni para Amador Elena, el penúltimo de sus directores, quien también conocía, a ciencia exacta, para que sirve y puede servir una biblioteca. (Del resto de directores generales prefiero no hablar si no es presencia de mi abogado).

Tampoco me arrepiento, antes al contrario, de haber trabajado estos diez años para los profesionales de la Consejería de Sanidad, y muy especialmente para los de Atención Primaria, Recoletos, Julián Camarillo, Aduana, Sollube o Sagasta. Y, por supuesto, de haber trabajado con y para los compañeros de la Agencia, los que se van y los que se quedan. Como tampoco puedo arrepentirme, antes al contrario, de haber compartido mesa y mantel, despachos, planta quinta, desayunos, penas, alegrías y un ilusionante proyecto de Biblioteca Virtual con dos bibliotecarias como Mayra García Berges y María del Carmen Marugán. Como tampoco puedo arrepentirme de haber trabajado para cuatro consejeros de sanidad (qué remedio, yo no los elegí) pues, válgame Dios, no estaba en mi mano su designación, pero sí estaba en la suya el haber elegido a otros directores generales (salvo primero y penúltimo), que estoy convencido hubieran desarrollado mucho mejor todas sus potencialidades humanas y profesionales ocultas en otro edificio, en otra consejería y en otros menesteres.

Aunque no quepa el arrepentimiento, si cabe la tristeza. Tristeza por el cierre irracional de la Institución al dictado de la Asamblea de Madrid. Tristeza por las circunstancias y por los pies de barro de un ERE que evaluará la justicia. Y tristeza por la falta de delicadeza hasta el último minuto, o quizás falta de tiempo, de la actual cúpula sanitaria (cuánto me acuerdo de mi abuelo, que en paz descanse, en estos momentos), que no ha podido sustraer ni dos minutos de su apretada agenda política (dichoso plan de sostenibilidad, dichosas dimisiones de directores de centros de salud, dichosas dimisiones de jefes de servicio…) para haber dictado una brevísima nota a sus secretarias simplemente agradeciendo los servicios prestados  durante 10 años por parte de un buen puñado de trabajadores que han trabajado para el sistema sanitario público (ése que dicen defender a los cuatro vientos), tan bien o tan mal, como otros trabajadores de otros departamentos, otros hospitales y otros centros de salud. Sin embargo, y no sé por qué, tengo la sensación, después de estos últimos meses de tanta falta de respeto por parte de quienes presumen de colegio de pago, de tener que ir defendiendo que no he sido ni hemos sido unos delincuentes.

Me dicen que así es la Administración, ingrata con sus empleados. Y es posible. Pero la Administración la hacemos las personas, como las personas hacemos los barrios, los pueblos, las ciudades, los países y el mundo. Si somos simpáticos, la Administración parecerá simpática. Si somos antipáticos, parecerá antipática. Si somos agradables, agradable parecerá. Si somos ingratos, ingrata nos resultará. Si somos eficientes, la Administración también será eficiente. Y si somos neoliberales… en unos años no la reconocerá ni la madre que la trajo a este mundo. Como decía antes, han querido hacer creer que he sido un estafador o un malversador o un sinvergüenza …¿quizás por haber venido a trabajar a las siete de la mañana a un edificio de lujo en pleno centro de Madrid? Como me dijo un director general con gran tacto y sensibilidad: “¿Y para qué vienes tan temprano?” (Tenía toda la razón, él aún tiene trabajo, y yo no). Pero ni he acaparado lingotes de oro en mi domicilio, ni tengo un palacete en Pedralbes ni voy recogiendo sobres de a 25 mil euros por las calles de Madrid. Me voy por donde he venido, pero con más experiencia, con más amigos, con la cabeza bien alta (no en vano mido más de uno ochenta)  y 10 años viendo amanecer en la Gran Vía, que eso sí es un verdadero lujo.

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Ahora serán otros, y así debe ser pues así es la vida, los que vean desde la quinta planta esta arteria madrileña, como antes de llegar nosotros lo fueron los empleados de la Oficina de Turismo de Portugal o el equipo del “Día de la Bestia”. O como han hecho estos años mientras acreditaban, abrían y cerraban aulas, organizaban cursos, gestionaban investigaciones, atendían a los usuarios visitantes y se preocupaban de nuestras nóminas profesionales como Ana, Ana María R., Ana María T., Ángeles, Antonio G. C., Antonio G. R., Antonio R. M., Assumpta, Beatriz F., Beatriz N. P., Beatriz N. R., Beatriz P., Belén F., Belén P., Carlos A., Carlos C., Carlos I., Carmen A., Carmen B., Carmen O., Carmen R., Carmen S., Conchi. H. P., Conchi H. V., Cris, Dolores G., Elena A., Elena M., Elisa, Eva, Fátima, Felicitas, Isabel, Javier G. G., Javier G. S., Jesús, Jorge, José Carlos, Josefa,  Juan, Juan Antonio, Lola M., Luisa, Manuel, María, María Ángeles, María Antonia, María Elena, María Jesús, María José L. P., María José R., Marinela, Mercedes G., Mercedes R., Miguel Ángel, Mónica, Natalia, Nerea, Nieves C., Nieves O., Nuria, Olga, Paloma, Patricia, Petra, Pilar A. M., Pilar A. N., Raisa, Reyes, Ricardo, Rocío, Rosa, Sandra A., Sandra G., Sergio, Silvia M. G., Silvia M. L., Sofía, Teresa C., Teresa H., Teresa S. y Virginia (espero que estén todos los que son  y no haber incurrido en ningún lapsus).

Dado que la feliz convivencia de una década con mis compañeras de biblioteca es ya irrecuperable, dado el desmantelamiento externalizador del sistema sanitario público madrileño y dada una Consejería cuya cúpula parece agradecer más los apellidos de estirpe política que la profesionalidad de sus curritos, y aunque sea “jodido” (perdón por la expresión) encontrarse sin trabajo el día 2, siento una inmensa liberación al no tener que regresar en estas condiciones el primer lunes del 2013 (si los mayas lo permiten). Una inmensa liberación tal que de este calibre más o menos:

Hasta siempre, Agencia Laín Entralgo, con el alivio de que los “compañeros de viaje” Miguel, Belén y Javier ya podrán dormir tranquilos.

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(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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24 respuestas a Hasta siempre

  1. Susi ( Formacion y Preventiva ) dijo:

    De nuevo GRACIAS, Jose Manuel, desde El Escorial leo tus palabras esta vez con un poco de tristeza y algo de rabia, pero con la certeza de que seguiremos adelante , de que nos volveremos a encontrar y de que os irá a tod@s , estupendamente, que no en vano sois unos profesionales extraordinari@s.
    Un abrazo y todo mi apoyo desde la sierra . Feliz Navidad y fuerza, entusiasmo y consciencia para el proximo año

  2. María Rebollo dijo:

    no tengo palabras, me he quedado más muda y afónica de lo que ya estoy. Ánimo y seguro que pronto estarás de nuevo en la brecha, pero por favor no digital. Besos

  3. Rodrigo dijo:

    Mis mejores deseos y mucha suerte, José Manuel.

  4. Elarien dijo:

    Ellos no te lo agradecen pero yo sí. Gracias por tus entradas al blog: las divertidas, las útiles, las de curiosidades, las personales y las de desahogos. Todas son interesantes y en todas se aprende algo, académico o sobre la vida misma. Seguiré leyéndote escribas desde donde escribas (espero que sea un nuevo trabajo con un jefe que te guste). Un beso.

  5. Elena Primo dijo:

    Desolada, y con la lagrima a punto. Muchiiiiiiiiiiisimos besos

  6. Joaquín dijo:

    Animo y un CIBERABRAZO.
    y por supuesto GRACIAS

  7. Mar dijo:

    Jose Manuel, no sabes lo que me entristece todo lo que nos has ido relatando…y desgraciadamente tan sólo puedo enviarte mi apoyo moral, un gran abrazo y confiar que en el 2013 las cosas se arreglen…

  8. Luis dijo:

    Jose Manuel no he tenido el gusto de conocerte, pero en esta tesitura los trabajadores de la cosa publica necesitaremos, documentalistas, investigadores, guardias civiles y jueces, para documentar, perseguir y juzgar las fechorias y chorizadas que van a cometes estos Boys encargados de vender hasta la sangre de san Pantaleon
    Un abrazo

  9. JoseCarlos dijo:

    No se si cabe esperar justicia, pero hay quien sabe ser elegante hasta en la despedida.
    Gracias Jose Manuel por tu ayuda estos últimos días.

  10. Mucha suerte y muchas gracias-

  11. Raiz Glez Pe dijo:

    Como siempre has sabido plasmar un sentimiento “casi” general. Me he emocionado. Ha sido un enorme honor haber podido trabajar contigo y para ti, gracias por todo y seguramente la investigación volverá a reunirnos. Abrazos

  12. Verónica Juan dijo:

    Amén, amigo!

  13. César Manso dijo:

    José Manuel, muchas gracias por las entradas del blog, por lo que hemos aprendido, por la elegancia del último post, por todo…
    Espero coincidir pronto.
    Mucha suerte y mucho ánimo!!!!!

  14. Carme E. dijo:

    Eres un crack, me ha conmovido mucho leer esta despedida que refleja tantas cosas que hemos pasado.
    Genial y elegante como siempre.
    Un abrazo y no dejes de escribir por favor.

  15. Ana T dijo:

    Gracias por esta estupenda reflexión. Has dado en el clavo perfectamente. Me gustaría añadir que a la cuchipandi que domirá tranquila también se ha unido “la Susana”, por parte del ex-área de investigación, la cual además de no despedirse por ninguna vía, tuvo el detalle de pedirse el último día que trabajamos en la ALE como de libre disposición, aunque supongo que para ella era un día de obligada indisposición para no ver la cara a esos “delincuentes”.

  16. Querido José Manuel ha sido un placer trabajar y compartir todos estos años contigo y con otros muchos compañeros de esta nuestra querida Agencia. Espero que el futuro traiga para nosotros vientos nuevos que nos lleven a puertos de amarre seguro y tranquilo. Y aunque es verdad que no está en mano de piloto que deje el viento su soplo, nuestra dedicación profesional y la honestidad con la que hemos atendido nuestras responsabilidades en esta Agencia serán nuestro petate para próximas singladuras. A la mar nos vamos, nuestros hechos dirán quiénes somos.

  17. Pingback: Año dos | Esto no es la biblioteca de Alejandría

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