El Papa y el portal del ERE

Pasmado me hallo tras leer las últimas noticias atribuidas al Santo Padre. La oleada de la Gran Crisis del sur de Europa, que ya alcanzó las costas de Grecia, España y Portugal, ha llegado a orillas del Tíber. Si tan urgentemente necesitaba ingresos el Vaticano, ¿no habría sido mejor vender la Capilla Sixtina a un mafioso ruso o alquilarla para bodas (católicas, apostólicas y romanas, por supuesto)? ¿Quién ha sido el bombero (pobres bomberos, siempre con este sambenito) al que se le ha ocurrido la feliz idea de expulsar del Portal de Belén al buey y la mula para reducir gastos? Si es cierta esta noticia, como siempre quien más tiene que perder es la parte más débil. Está claro que los vaticanistas no pueden presentar un ERE a los pastores (son autónomos), ni a la estrella de Oriente (no es de este mundo), ni a  los Reyes Magos (se podría acusar al Pontífice de xenófobo), ni a San José (que está prejubilado), ni a la Virgen María (que está de baja por maternidad), ni al Niño Jesús (que no está en edad laboral, aunque de muy chiquitín, como relatan los Apócrifos, ya le gustaba trajinar por la carpintería y hacer algún que otro milagro). ¿Quién queda? El buey y la mula, no hay otra, que serán sustituidos en menos que canta un gallo por una mula y un toro mecánicos, seguro, llevándose el mantenimiento de las piezas un numerario de la Obra. Lo siento por mi amiga Elena, a quien no le arriendo las ganancias estas Navidades, tratando de expulsar a estos animalitos del Señor de todos y cada uno de los belenes de su colección. ¿Y qué haremos con los cuadros colgados en los museos? ¡No van a tener poca tarea en los próximos cien años los expertos restauradores!… como, por ejemplo, el equipo austriaco que ha “retocado” este cuadro de Giotto atendiendo a la inminente aplicación del ERE vaticano.

Portal de Belén, antes (izquierda) y después del ERE (derecha)

Y ya que hablamos de EREs, el de los profesionales contratados de la Agencia Laín Entralgo sigue su marcha. Ayer, jueves, se reunieron de nuevo la parte contratante de la primera parte,

que se presentó luciendo su clásica y tradicional vestimenta, acorde con su clásica y tradicional mentalidad, y con sus clásicos y tradicionales ademanes. (En esta fotografía, previa al encuentro, no figura la guardia pretoriana que se trajeron  para protegerse, ¿de quiénes?, creo que de los paparazzi).

Por su parte, la parte contratante de la segunda parte, conocedora de que en la sala de reuniones la calefacción podría alcanzar los 25 grados, se presentó con una indumentaria más discreta y moderna, acorde también con su más moderna mentalidad y con sus más abiertas posturas negociadoras.

Intentando,  con mi limitada mentalidad de bibliotecario formado en Letras, entender qué era eso del ERE para explicárselo dentro de unos años a mis nietos, procedí a consultar una de nuestras fuentes de cabecera en bibliotecas, la Wikipedia, sin conseguir siquiera el milagro de que mis entendederas se abrieran como las aguas del mar Rojo. Opté después por zambullirme en la lectura del manual de supervivencia que, con el título “EREs para idiotas”, fue publicado el año pasado por FAES, pero tampoco. Así que decidí acudir a mi primo el leguleyo, experto en EREs (ya le han expulsado de diez bufetes por este procedimiento), para que me lo explicara directamente. Éste me aconsejó que le acompañara como oyente al Seminario “Cómo aPProvechar la oportunidad de negocio que le brindan los ERES de la Administración Pública” (donde él iba a actuar de DJ), convocatoria dirigida a los más prestigiosos bufetes de abogados, letrados y juristas de ésta y de la otra orilla del Ebro. Pertrechado para la ocasión, me coloqué una gaviota en la cabeza, una banderita en la muñeca y dos pelotas de ping-pong en la boca, lo que unido a mi carnet de la “Asociación de Filatélicos de Chamberí”, me permitió deslizarme en el salón del evento (celebrado en el Castiilo de Viñuelas el jueves por la tarde) sin levantar sospechas.

Tras tragarme una vídeo-conferencia desde las Islas Caimán y doce mesas redondas simultáneas a cargo de prestigiosos abogados norteamericanos, como Harriet Korn (“Cómo hacer un ERE desde una zapatería”), Perry Mason (“Cómo plantear un ERE entre las calles 40 y 42”), Ally McBeal (“Los ERES no sólo son para los gordos”) o Max Greevey (“ERE y orden”), decidí escribir las siguientes conclusiones para intentar poner en orden mis escasas ideas al respecto:

UNO
Todo ERE es unidireccional y descendente, esto es, va desde la empresa hasta los trabajadores, pero nunca, nunca, a la inversa. Por lo tanto, por muy necesario que un contratado laboral de la Agencia Laín Entralgo lo considere, nunca podrá presentar un ERE de la cúpula de la Consejería de Sanidad. Como tampoco un médico del, por poner un ejemplo al azar, Hospital de la Princesa podría presentar un ERE de su gerencia-dirección.

DOS
Un ERE es bueno por naturaleza (“el buen ERE”, diría Rousseau), pero  es la sociedad la que lo corrompe. Un ERE, como las hambrunas, las censuras y las dictaduras, aviva la inteligencia (además de ciertas habilidades) y, como afirman epidemiólogos y salubristas, ayuda a mejorar el estado de salud de los ciudadanos afectados: ¿cómo? reduciendo el sedentarismo y favoreciendo la actividad física (¡qué mejor que una indemnización de 20 días frente a otra de 45 para mover esqueleto y músculos con mayor prontitud).

Y TRES
Un ERE es el último hito de la evolución de las especies, formulada por Charles Darwin. Si el bienestar social, la buena alimentación y la penicilina han sido un freno para la selección natural, los ERES pueden contribuir a la eliminación sistemática de delincuentes, maleantes, vagos y otras gentes de mal vivir (por supuesto, siempre funcionarios), de tal forma que otros delincuentes, maleantes, vagos y gentes de mal vivir de alto “standing” puedan seguir manteniendo sus privilegios, heredados desde época feudal.

A la espera de más noticias de nuestra parte contratante de la segunda parte (foto 2), respecto a la memoria explicativa y documentación del ERE presentadas por la parte contratante de la primera parte (foto 1), damos por concluida esta “entrada” hasta la semana que viene.

Seguiremos informando.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

NOTA: Este “post” está dedicado a Elena, entusiasta belenista

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bibliotecas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s