¿Cómo se vende una biblioteca?

Si la semana pasada aprendimos a vender solidaridad, hábitos saludables, fármacos o preservativos desde las páginas de Youtube, esta semana vamos realizar el triple salto mortal e intentar vender una biblioteca. Otros muchos ya lo han hecho antes. ¿No vamos a poder nosotros? Tan sólo necesitamos una buena idea (las bibliotecarias tenemos ideas buenas todos los días; también malas, pero las reservaremos para mejor ocasión), una buena historia (somos expertas en escuchar las historias de nuestros usuarios), unos buenos actores (cualquier profesional bibliotecario es en potencia una Margarita Xirgu o un Al Pacino) y una cámara de vídeo o un móvil (¿quién no tiene además una sobrina o un primo en cuarto de Ciencias Audiovisuales para dirigir toda esta movida?).

Antes de nada y emprender sin red ni salvavidas la realización de nuestro propio vídeo promocional, lo primero es aprender de nuestros mayores. Aprender de aquellas bibliotecas que ya se han lanzado al proceloso mundo del marketing audiovisual, con excelentes resultados (artísticos, al menos).

Las bibliotecas canadienses de la provincia de Alberta lo han hecho apelando a la utilidad de sus fondos para sus muy diversos usuarios (con la divertida campaña “Books and Beyond), y aunque no siempre los resultados son los esperados, tienen (qué duda cabe) el libro oportuno para cada lector y para cada necesidad:

La norteamericana Lexington Public Library, en Kentucky, nos aconseja la solicitud de una tarjeta de lector para evitar viajes improductivos en biblioteca (“Get a library card”) o para tener todas las de ganar en un adolescente juego de mesa (“Get your winning card”):

Las Bibliotecas Públicas de San Francisco recurren al humor y a los géneros literarios, demostrando qué cualquier sitio y lugar es bueno (o malo, según se mire) para la lectura, desde el dormitorio a la sala de consulta (“Reading takes you places”):

La sureña St. Louis County Library (Missouri), con un estilo simpático y una puesta en escena minimalista, recurre a la animación para incitar al usuario a recurrir a sus servicios de préstamo de libros, bien en persona o bien a través de su página web (“To check out a good book, head on over to your local library, or go to: http://www.slcl.org”):

Las Bibliotecas de la Universidad de Purdue, en Indiana, con unos actores francamente “no profesionales”, nos presentan las ventajas de estudiar en su biblioteca -donde, emulando al genio de la lámpara, todo es posible- (“Like a good library):

La de Yale, por su parte, nos introduce en el misterio de las bibliotecas, en esa hora mágica donde los libros y los objetos inanimados cobran vida, como ya pudimos ver en “Noche en el museo” o “Toy Story”:

La Pública de Nueva York nos invita a jugar con ellos y a participar, dentro de sus “históricas” instalaciones, en sus lúdicas propuestas nocturnas y de creación litetaria:

Para la Greene County Public Library, en Ohio, son sus usuarios los que mejor pueden vender los servicios bibliotecarios que ofrecen (aunque el estilo del vídeo-clip más parezca un anuncio de detergentes que de bibliotecas):

Con mayor imaginación y creatividad, los de la UTC Lupton Library (University of Tennessee in Chattanooganos) presentan los servicios, personal, fondos y utilidades de la suya, con el pegadizo fondo musical “Snol”, de Balun:

Y hay quienes, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nos presentan su lugar de trabajo (la Library of Congress) al mismo tiempo que nos hablan de su experiencia vital:

Como veréis, salas de lectura tenemos, usuarios también, actores como la copa de un pino por descontado, imaginación nos sobra, capacidad para desarrollar historias no hay duda y productos para vender… (con estos recortes, productos para vender cada vez hay menos). Así que aprovechemos esta última ocasión para, con dos figuras de lego y una mesa, hacer saber al mundo cuáles son nuestras habilidades y servicios…los Óscar y los Goya están a la vuelta de la esquina.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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2 respuestas a ¿Cómo se vende una biblioteca?

  1. Marcos Reina dijo:


    Una pequeña aportación a esta magnífica entrada

    • candelacelia dijo:

      Me encanta, Marcos, porque además es “hispana” (todos los ejemplos eran de fuera) y además móvil (todos los ejemplos eran de edificios inamovibles. Me gusta también porque se ve que trabajamos de sol a sol, aunque nadie se lo crea.

      Un abrazo, y muchas gracias por la aportación. Lo incorporaré.

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