El número Bacon (no confundir con un plato combinado)

Toda la vida profesional desayunando, comiendo, merendando y soñando con Boole y su álgebra, por aquello de la construcción de unas búsquedas bibliográficas “más científicas”, y ahora viene un actor de Hollywood y dinamita todas nuestras estrategias. ¿Recuerdan aquello del AND, del OR, y del NOT? Esto es, Hypertension AND Diabetes; Fibromyalgia OR Chronic Fatigue Syndrome; Obesity NOT Diet…. Incluso había bases de datos que admitían aquello de la adyacencia, esto es, que una palabra estuviera cerca una de otra, tan sólo dos, tres o cuatro palabras (attention NEAR3 hyperactivity, por ejemplo, para buscar “attention deficit disorder with hyperactivity”)… Y resultaba que aplicando alguno de estos operadores booleanos, hasta se encontraban referencias que incluso les llegaban a servir a nuestros usuarios para sus trabajos y sus investigaciones.

Pues volviendo al principio, parece ser que el actor Kevin Bacon (Sebastian Shaw en “X-Men: Primera generación”, por señalar alguna reciente) tuvo la ocurrencia de comentar cierto día de 1994, en una entrevista, que en cine había trabajado prácticamente con todo el mundo. Para aprobar tal aseveración surgió el llamado “juego de Bacon” y de ahí derivó el “número de Bacon”, del que hoy hablamos (ideado, medio en broma medio en serio, por tres universitarios del Albright College, Craig Fass, Brian Turtle y Mike Ginelli). Emulando al  término de “adyacencia” de las búsquedas bibliográficas, éste no es más que el número de “saltos” (o “grados de libertad”) que separan a Bacon de cualquier otro actor o actriz (según la base de datos especializada en cine IMDb). Sin ir más lejos, el “número Bacon” de Robert de Niro es 1, porque ambos han trabajado en la película “Sleepers” (1996); y el de Scarlett Johansson es 2, porque ella trabajó en “La isla” (2005) con Djimon Hounsou y éste con Bacon en “Salón de belleza”, también en 2005.

Y para comprobarlo no tienen más que acudir, como los antiguos hacían a Delfos, al (un guiño divertido) Oráculo de Bacon, un programa creado por el departamento de Ciencias Informáticas de la Universidad norteamericana de Virginia. Este juego ha sido adoptado por el buscador Google, como han anunciado algunos medios de comunicación, pero no funciona en los sistemas locales (de momento sólo en el anglosajón)…

…de ahí que sea más fácil consultar el Oráculo. (Pasmado me he quedado. En Google aparecen más de 400 mil entradas si uno teclea “bacon number”; llevo quince días y aún no me leído ni la mitad…).

En tierras de España (o de la Unión Europea por eso de ser consecuentes), habría que buscar alguien equivalente, porque nos va costar más emparentar con Bacon que con Mario Casas, Blanca Suárez, Jorge Sanz,  Victoria Abril o… siendo más catetos y casposos ¿Santiago Segura? ¿Andrés Pajares? Tiempo al tiempo. Algún día de estos saldrá algún friki que nos preparará nuestros “seis saltos” de ¿Paquirrín?¿Belén Esteban? ¡Válgame Dios! Prefiero Santiago Grisolía o Severo Ochoa, aunque sea con 8 pasos o más.

En cualquier caso, este divertido juego no es más que una variación de la teoría de los “seis grados de separación” o del “mundo pequeño” (“small world”), que más o menos viene a decir que este planeta tierra nuestro es un pañuelo, de tal forma que cualquier persona puede estar conectada con otra completamente desconocida a través de una serie de cadenas de intermediarios que no suele superar los seis enlaces, de ahí el nombre.

“Seis grados de separación”. Imagen procedente de la Wikipedia

Todo un peligro o una suerte, pues habrá quien quiera estar a un salto de Mariano Rajoy, pero habrá muchos otros que querrán que medie entre él y su presidente más de “seis grados de separación”, y hasta sesenta. Y quien dice Rajoy dice Zapatero, dice Merkel, dice Aznar, dice Bankia, dice Camps o dice Ronaldo o Pitingo… Cada cual es cada quien y cada uno tiene sus filias y sus fobias, que son muy respetables.

Pues bien, el número Bacon tiene un antecedente serio y sesudo en el número de Erdős (en honor al matemático húngaro), que mide la colaboración entre autores. Así, el número Bacon, transmutado en el número Joan Massagué o Josep Baselga (por citar algunos autores españoles bastante prolíficos), en el número Harvard University o John Hopkins University (por citar dos instituciones afamadas y bien productivas) o en el número de nuestro jefe de servicio o de nuestro director correspondiente (no es el más prolífico pero es que nos organiza el trabajo), podría ser un nuevo e interesante indicador bibliométrico para evaluar, de igual forma absurda que ahora se hace, los curriculums y las carreras profesionales. O para conocer, y eso sí puede resultar muy pero que muy interesante, las conexiones entre autores y grupos de investigación. A partir de ahora habrá que ir pesando que no sólo tendremos que ir diciendo que tenemos un factor de impacto de 3,028 y un índice H de 8, sino también un número Bacon de 2. Aunque no conozcamos a Kevin más que de la pantalla, como tampoco conocemos a Hirsch ni hemos desayunado nunca con un factor de impacto (al menos, yo no).

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Difusión conocimiento y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El número Bacon (no confundir con un plato combinado)

  1. Pingback: Año dos | Esto no es la biblioteca de Alejandría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s