Una colega en la tele

No suele ser habitual encontrar una bibliotecaria o una biblioteca en la pantalla de la tele, al menos fuera de las secciones de noticias y sucesos (bibliotecario de Al-Qaeda, robo del Codex Calixtinus, 300 años de la Biblioteca Nacional). Una excepción es la serie australiana “The Librarians” (2007-2010), que llegó a emitir veinte episodios en cuatro años. Muy al contrario que en la gran pantallas, donde resulta más frecuente, entre palomitas y refrescos, darse de bruces con un bibliotecario o con una biblioteca: “Cadena perpetua” (1994), “El nombre de la rosa” (1986), “La sombra de una duda” (1943)… por poner tan sólo unos pocos ejemplos de las decenas de cintas existentes con personajes-bibliotecarios. Por eso ha sido una grata sorpresa encender la tele este calurosísimo mes de agosto y encontrarse con Lola, una bibliotecaria síndrome de Asperger, como paciente del fisioterapeuta Pablo (Santi Millán: La Cubana, Buenafuente, 7 Vidas… ¡no tiene pérdida!) en la serie de Telecinco “Frágiles”. Pablo es un fisio enrollado, muy buen profesional, un pelín gracioso, interesante a la par que inteligente, y además con grandes dotes de psicólogo, por lo que enseguida consigue un buen “feeling” y cercanía con todos sus pacientes (una mujer paralítica tras haber sufrido un accidente de tráfico –Elia Galera-, una embarazada con osteogénesis imperfecta –Blanca Portillo-, una cuñada con dolores de espalda con la que ha habido historia –Norma Ruiz-, una escritora de vida alocada –Antonia San Juan-, un dormilón irrefrenable –Diego Martín-, un joven con distrofia simpático-refleja en una mano, etc.); sin embargo, no todo es tan perfecto en su vida: en el piso superior de su moderna (¿y algo pija?) casa de una urbanización madrileña (con las torres de plaza de Castilla al fondo), descansa su mujer, Ana (Sandra Ferrús), en un profundo coma, en el cual algo él ha tenido que ver…

Uno de sus muchos pacientes (y personajes de la serie) es Lola (Ruth Núñez, quien se hiciera famosa en la serie “Yo soy Bea”), a quien vemos por vez primera apareciendo tras el mostrador de una biblioteca y atendiendo a uno de los muchos jóvenes que van a ella a estudiar. A la pregunta del alumno por un libro (“Cineclub”, de David Gilmour), ella le da cumplida cuenta, sin pestañear, del lugar exacto (pasillo, estantería y signatura) donde éste se encuentra. “¿Te sabes dónde están todos los libros de la biblioteca de memoria?” -le pregunta éste entre alucinado y divertido. Ella, con todo su aplomo, le contesta: “Claro”. (Ya me gustaría tener esa retentiva, sino fuera por loa catálogos y los OPAC estaría perdido). Atraído por estas capacidades memorísticas de la bibliotecaria, el chaval, Nacho (Karim El-Kerem), inicia un acercamiento intentando invitarla a un café (“no tomo cafés, porque me ponen nerviosa y me quitan el sueño”), a una caña (“tampoco bebo alcohol”) o a ir al cine, pero ella rehúsa y el muchacho insiste, siguiéndola por los pasillos del edificio hasta que llegan a una escalera. Lola, a causa del síndrome de Asperger, limita mucho sus relaciones personales y por eso retrocede asustada cuando el joven intenta cogerle un brazo, cayendo por unas escaleras. El trompazo es la causa perfecta para que Lola caiga en “manos” (nunca mejor dicho) de Pablo, el fisioterapeuta. Pero éste no lo va a tener nada fácil. Lola no admite que la toquen , por lo que éste tendrá que hacer gala de todos sus trucos y seducciones profesionales (por ejemplo, enseñarle a la propia Lola a que ella misma se dé masajes para ir ganando confianza).

Ruth Núñez, como Lola, en “Frágiles” (Imagen procedente de la web de Telecinco)

Con lo poco visto hasta ahora, hemos podido saber que Lola es un Asperger de manual. Obsesionados por temas específicos, es experta conocedora de los peces (sobre los que da una clase magistral a Pablo en la primera visita) y también por el orden (además de bibliotecaria), le gusta hacer miles y miles de puzles hasta el amanecer. Como no pueden identificar los sentimientos propios y ajenos, les cuesta relacionarse y para solucionarlo Lola se ha confeccionado un cuadernillo donde tiene  dibujadas una serie de caras con gestos (sonrisa, llanto, seriedad) que imita a la perfección, según las circunstancias y los interlocutores. Es observadora, racional, muy inteligente, consecuente y contundente (al primer interrogatorio de Pablo acerca de su caída contraataca ella haciéndole mil preguntas sobre su vida profesional y personal). Pero tiene tremendos problemas para interactuar con el resto de personas, como ya hemos comentado: le aterroriza el contacto físico con los demás (tan sólo se lo permite a su madre –Luisa Martín, la mítica “chacha” de “Médico de familia”) y cuando Pablo por vez primera consigue tocarla en su segunda sesión de fisioterapia, ella sale huyendo. Ante la pesadumbre de la madre, Pablo comprende que va ser complicado, pero no imposible, y que va por el buen camino.

De momento, con cuatro capítulos emitidos, es pronto para dilucidar el porvenir de este personaje, pero promete, por la excelente interpretación de Ruth Núñez (no le van a la zaga los demás actores, principalmente Santi Millán) y por su no menos acertada caracterización, tanto de bibliotecaria como de Asperger. Chapeau! para los asesores y para los guionistas, por crear un personaje tan especial y por haber sabido transmitir con gran cariño las dificultades existenciales de una chica (bibliotecaria) como Lola, haciéndonos a todos los espectadores más partícipes y comprensivos con esta enfermedad.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bibliotecas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Una colega en la tele

  1. Elarien dijo:

    Interesante personaje. Tendré que ver algún capítulo aunque sea en Tele5, que me parece una tortura en general y que, para colmo, suelen saturar todo de anuncios. También es cierto que hace tanto que no me asomo por allí que puede que haya cambiado. ¿Quién sabe? Al menos la serie promete. Espero que hayas tenido unas buenas vacaciones. Gracias por la recomendación, siempre me descubres cosas nuevas.

  2. Y una vez más, se omite al bibliotecario como persona igual a todos, una vez más se le presenta con alguna característica que lo hace hosco y memorioso. ¡Anda! Pero si es Asperger, una condición que -exagerada e idealizad, por cierto- ha hecho las delicias de los guionistas de series de la tele.

    • candelacelia dijo:

      Consuelo, pero creo que, puestos a elegir, una patología no está mal elegida. No dejamos de estar obsesionados por el orden (aunque sea sólo en la biblioteca), somos racionales, somos inteligentes (aunque nuestros políticos no lo crean) y somos consecuentes. Y, lo más importante, no tiene moño ni es vieja, que ya es un avance.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s