Una biblioteca, un hallazgo y unos refranes archisabidos

“El manuscrito encontrado en Zaragoza” (1965)

Para finalizar la temporada antes de las merecidas (y últimas en estas circunstancias) vacaciones veraniegas, os presentamos una nueva sección en el blog, “Dimes y Diretes”, surgida del más puro azar. Nos encontrábamos en la biblioteca haciendo inventario y expurgo de cara a la definitiva extinción, traslado, migración, transformación, aparcamiento o debilitación (¡cuántos sinónimos!) de la biblioteca presencial de la Agencia Laín Entralgo. Al mover uno de los tomos encuadernados más antiguos de la revista Medicina Clínica, se desprendió del mismo una veintena de hojas. Pensando que eran unos apuntes o notas de algún alumno despistado, las apartamos a un lado de las estanterías, y ahí quedaron olvidadas hasta la mañana siguiente. Por suerte, que el personal de limpieza no hizo buena cuenta de ellas.

Cuanto al día siguiente uno de nuestros usuarios más venerables y veteranos se paseaba por la sala de lectura, reparó en esas hojas y raudo (relativamente, pues su avanzada edad no le permite correr ya la San Silvestre) se acercó a darnos cuenta de su hallazgo. ¿De dónde habían surgido esas amarillentas hojas incompletas del desaparecido “Refranero del buen medicar y del mejor yantar, con acotaciones de Prudencio Proverbial”, mencionado por todos los eruditos en sus recopilaciones y del que se habían perdido las pistas desde la desamortización de Mendizábal? A decir verdad, no teníamos ni idea. Años podrían llevar ahí esas hojas, en tamaño cuartilla, una veintena, con portada y todo, sin contraportada, pero que presuponemos por el índice debían alcanzar la cincuentena. Publicado por la Imprenta Real en 1793, debía ser una reimpresión y actualización del hoy desaparecido “Refranero de Palacio y Villa”, de Edelmiro Refolio, refranerista de corte con Carlos V, acotado y comentado por Prudencio Proverbial, catedrático que fuera de Salamanca en el XVIII y viajero impenitente por la geografía española.

Tras unas pruebas con carbono 14 y varias consultas a expertos filólogos y eruditos (más un par de deanes), hemos optado por guardar en caja fuerte estas hojas con previsión de realizar una edición fascímil estas Navidades para obtener beneficios para los damnificados por la extinción de la Agencia Laín Entralgo. Hasta entonces (a la espera de una foto oficial con el presidente del gobierno y el cura de mi pueblo con las hojas del feliz hallazgo y descubrimiento) y para que los lectores puedan hacerse cierta idea del mencionado refranero, reproducimos en la nueva sección mencionada, “Dimes y Diretes”, la relación completa de refranes recopilados en estas hojas (a falta de las 15 últimas), sin los comentarios acertados y ocurrentes de Prudencio Sansegundo y sin los grabados (también exquisitos) de Bernardino Cienfuegos, que hizo carrera como ilustrador en los reinos de Nuevo México, que reservamos para la edición fascímil.

Como somos unos “profesionales” nos hemos tomado la libertad de “recolocar” los refranes, que Sansegundo ordenaba alfabéticamente, de acuerdo  a las harto frecuentadas y usadas por las bibliotecarias “Normas de Clasificación de la National Library of Medicine”, que si bien son empleadas para ordenación e libros, también sirven para un roto o para un descosido. ¡Y qué mejor roto y descosido que estas hojas sueltas, incompletas y sin encuadernar encontradas al azar de un expurgo!

Verán los lectores un primer apartado dedicado a los boticarios y las boticas, con disparidad de opiniones (“Un quid pro quo del boticario, echa un hombre al otro barrio”, “Buena gente lleva mi carro: una puta y un boticario”). Una segunda sección está dedicada a los refranes médicos, de donde puede uno sacar una primera conclusión, y no es otra que los galenos no parecen gozar del beneplácito popular (“Médico nuevo, hincha el cementerio”, “A más doctores, más dolores” o “Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo”). Un tercer grupo , con proverbios sobre prácticas saludables, como el buen dormir, que a todos hace bien (“A las diez en la cama estés, si puede ser antes que después”). Una cuarta sección sección, la más voluminosa, lo ocupan los refranes dedicados a los alimentos y las comidas, con buenos y sabios consejos respecto al gua, el pan, las frutas o las carnes (“La mejor cocinera, la aceitera”, “El chorizo no es dañino si se cuece en vino fino”, “Encima de la leche, nada eches”, “Una manzana cada día, el médico te ahorraría”,  “Pan caliente mata a la gente” o “Comer sin vino es miseria o desatino”). Por último, una retahíla de ellos dedicados a las enfermedades (“Más vale sudar que estornudar”), a la salud mental (“De airado a loco va muy poco”), a los niños (“En mayo, leche y miel hacen al niño doncel”), a los ancianos (“Hombre anciano, juicio sano”) y a los hospitales (“Más vale ir a la cárcel que al hospital”).

Si es usted capaz de aprendérselos de memoria, siempre quedará muy bien en una cena con los amigos, en la cola del pan, dentro de un taxi, en la junta de vecinos o en un concurso de la televisión.

(José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bibliotecas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Una biblioteca, un hallazgo y unos refranes archisabidos

  1. Elarien dijo:

    Las bibliotecas están llenas de tesoros y descubrir uno cómo este es motivo de alegría tanto para el que lo encuentra, como para los que lo vamos a disfrutar. No consigo comprender cómo nadie puede empezar a ajustar cuentas cortando los gastos dedicados a bibliotecas y bibliotecarios ¡Si son templos más que sagrados! Debe de ser que pretenden que regresemos a la Edad Oscura, ya se sabe que el pueblo analfabeto es más fácil de engañar y manipular. Supongo que uno de esos refranes también es aplicable a los políticos: “político sin ciencia, poca conciencia” y los políticos españoles, en general, de preparación, poca.

  2. Montaña dijo:

    Me da miedo seguir con el refranero y pensar que “Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s