Grandes incógnitas de la humanidad (3)

Lo viejo y lo nuevo (1929)

¿Por qué no se pueden estar quietos los de PubMed?

La historia de la Medicina viene describiendo desde hace siglos un mal que parece aquejar selectivamente a bibliotecarios y documentalistas, y aunque los síntomas son claros y evidentes (no parar de trabajar a diestro y siniestro, de sol  a sol, y sin desfallecer), parece que la etiología no está muy clara (el polvo de los libros, la pronunciación de la palabra ISBN, horas acumuladas de búsquedas bibliográficas, la luz de las velas y quinqués de la salas de lectura, el pegamento de los tejuelos…). Sea cual sea su origen (y doctos sabios e investigadores darán tarde o temprano con él), el “Síndrome de la Bibliotecaria Inquieta” (LRS, en sus siglas en inglés) es un mal que viene aquejando a los profesionales de las bibliotecas desde que el mundo es mundo. Tancredo de Biblos parece ser el primer caso grave documentado, al haber sido capaz de catalogar en una sola tarde los Diálogos completos de Platón, en sus versiones en latín, griego, arameo, esenio y babilonio. (Y porque se le hizo noche cerrada, pues pensaba seguir con las obras de Aristóteles y Demócrito). En la Edad Media, y en la abadía de Melk, Palimpsestus van Rijk estuvo registrando y clasificando durante todo un fin de semana los más de 3.500 Libros del Apocalipsis que habían sobrevivido al incendio de la biblioteca de un famoso monasterio italiano, de cuyo nombre no puedo acordarme, pero cuya historia tan fiel y literariamente recogió Umberto Eco en “El nombre de la Rosa”. Belarmino de Santa Tecla, a la sazón novicio en El Escorial y bibliotecario auxiliar, copió  a mano y con buena letra, mientras el abad del monasterio se estaba echando la siesta, todo el Índice de Libros Prohibidos (más de 5.000 aparecían señalados por el dedo de la Inquisición) para sustituirlo por el original, deteriorado tras habérsele caído encima unas raspas de arenque la tarde anterior. ¿Y qué decir de Marion LeBook, que fue capaz en una mañana del 9 de diciembre, antes del café, de recolocar en sus estanterías los más de 50 mil libros de la Library of Congress of Wisconsin de acuerdo a la nueva clasificación de Dewey? Algo similar podrían estar padeciendo algunos profesionales de la National Library of Medicine, en especial los encargados de sus bases de datos, lo cual podría explicar científica y médicamente los continuos cambios que sacuden a PubMed con cierta periodicidad.

Cuando nos habíamos acostumbrado al arbolito de los MeSH, nos lo hicieron desparecer.

Cuando nos habíamos acostumbrado al logo de PubMed nos lo transformaron en uno más “guay”, con un librito y todo.

Nos tuvimos que acostumbrar durante un cierto tiempo a ver, delante de cada referencia bibliográfica, un iconito -que asemejaba una hoja de texto o un buen paquete de folios- que nos avisaba si el texto del artículo estaba accesible a texto completo o nos teníamos que conformar con leer el abstract o resumen.

Hemos tenido que bregar con unos comandos “Display” para visualizar los resultados (con o sin abstract, número máximo de referencias en pantalla) y enviarlos (por e-mail, a texto…) de los más encorsetados y ortopédicos.

O trabajar con una configuración de Límites, con ese mismo diseño en grises, que ya nos parece una antigualla digna de haberla manejado el mismísimo Galeno.

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a dejar el “History” en beneficio del “Search Builder”para construir nuestras estrategias…

…y cuando los límites estaban tan monos en su sitio, y tan estéticamente modernos y agradables para la vista, distribuidos en sus dos columnas…

…cuando ya teníamos desde hace tiempo elaboradas nuestras presentaciones para las clases, cuando nos habíamos hartado de explicar a nuestros alumnos cómo funcionan las últimas novedades de PubMed, y cuando habíamos terminado de elaborar los tutoriales para explicar las mil y una bondades y funcionalidades de esta base de datos ¡zas!, un nuevo cambio. (Lo bueno es que siempre avisan, a través de su Boletín Técnico, con lo cual no es que nos pillen del todo desprevenidos).

El último de los cambios más significativos se ha producido hace un par de semanas y afecta a la búsqueda por límites o filtros, que permite acotar o reducir los resultados en función del idioma, los tipos de documentos, la fecha de publicación o la edad de los sujetos de estudio. Hasta hace bien poquito estos límite se encontraban recogidos en una ventana o pestaña (Limits) a la que se podía acceder desde la página principal de PubMed. La novedad radica en que una selección (los más utilizados) de estos mismos límites se despliega en una columna a la izquierda una vez que se realiza la primera búsqueda.

El sistema es radicalmente distinto, pero más visible de forma inmediata. Los filtros (o límites) aparecen agrupados y ordenados (Texto disponible, Fecha de publicación, Tipos de sujetos, Tipos de artículos, Idiomas…), pudiendo ver aquellos más frecuentemente utilizados (English, 5 years, Humans…), pudiendo elegir otros distintos (spanish) y quedando marcados aquellos que se van seleccionando en cada momento en la búsqueda; con el añadido de poder seleccionar otros tipos de filtros (por ejemplo, Edades, Género, Categorías de Revistas) que no aparecen en un primer momento.

Con este cambio, ¿no comienza PubMed a parecerse sospechosa o inteligentemente a Google?

De todas formas, aunque periódicamente nos sobresalten las novedades de PubMed, haya que tirar a la basura los powerpoints de las presentaciones y los tutoriales, y haya de nuevo que explicar a los usuarios esos cambios… en el fondo (y en la superficie) estamos más que encantados de que PubMed siga evolucionando, tantas veces y de la manera que lo hace, signo inequívoco de que está viva, y más que viva.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bases de datos, Recursos de información y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Grandes incógnitas de la humanidad (3)

  1. Elarien dijo:

    Mientras los cambios sean para que el manejo sea más sencillo, no estarán mal. Si PubMed se asemeja más a Google que es un buscador que maneja todo el mundo, me parecerá perfecto. Quizás le falta ser un poco más intuitivo, así que espero que evolucione en ese sentido. Un post estupendo.

  2. Mar dijo:

    Totalmente de acuerdo. A pesar de que es imposible utilizar la misma presentación cada vez que damos un curso, no termino de creerme la sensacional BD que tenemos gratuita!! Crucemos los dedos para que esto continúe así indefinidamente… En cuanto a las hipótesis que barajas en la etiología del “mal”, yo creo que va a ser la pronunciación del ISBN 🙂

    • bvale dijo:

      Habría que hacer un ensayo clínico….., si no se hay hecho ya alguno. Así que habrá que buscar en Pubmed y la Cochrane. De todas formas, ¿se te ocurre alguna otra hipótesis?

  3. Bibliosalud dijo:

    Al leer tu post, me doy cuenta de que somos realmente unos “heroes” (mejor dicho unas “heroinas”) ya que encima de adaptarnos enseguida a cada cambio, nos gusta….

  4. Pues tienes toda la razón, a pesar de todo nos alegran los cambios, algunos más que otros… lo que no gusta tanto es tener que corregir tanto p point.

    salu2

  5. Pingback: Todos fichados | Esto no es la biblioteca de Alejandría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s