Pulgarcito también existe

Y el El Sastrecillo Valiente, David el de Goliat, la hormiga y el elefante, San Jorge y el dragón…. Muchos “pequeñines” han sobrevivido a la norma de la madre Naturaleza por la cual el pez grande se come al chico, y el equipo supermillonario golea al equipo de barrio. A veces, alegrías nos da la vida: junto a la excelencia y el buen hacer de las grandes instituciones, las grandes organizaciones y los grandes hospitales, centros menos “megaestrellas” y más modestos se cuelan también entre las rendijas de las noticias y de las élites dejando entrever que el esfuerzo también es rentable. Hace ya unas cuantas semanas el Grupo SCIMAGO publicaba su “Ranking Internacional de Instituciones“, donde muestra información bibliométrica de más de 3 mil instituciones del mundo mundial, clasificadas en cinco categorías (centro gubernamentales, universitarios, sanitarios, privados y otros) y en diferentes modalidades: informe mundial (encabezado por la Academia China de las Ciencias), informe mundial según impacto normalizado (con el George Institute for International Health, de nuestras antípodas, en lo alto del podio) o el informe mundial atendiendo al ratio de excelencia (con el estadounidense Whitehead Institute for Biomedical Research brillando en primer lugar). También se ofrecen otros ránkings internacionales por zonas geográficas (Asia, África, Norteamérica, Latinoamérica….), quedando englobada España en el grupo europeo occidental (Western Europe). Lideran este grupo regional instituciones gubernamentales de tanto prestigio en la investigación y en la producción científica como el francés Centre de la Recherche Scientifique, el alemán Max Planck Gesellschaft,  el español Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el italiano Consiglio Nazionale delle Ricerche. Nada nuevo por estos lares, y justos honores a tan encumbradas y merecedoras instituciones. Decíamos que estos rankings distribuían los centros de acuerdo a cinco categorías, que en el caso europeo se distribuyen con estos porcentajes: gubernamentales (GO -10,2%), educación superior (HE – 72,1%), privados (PR -1,4%), otros (OT -1%) y salud (HL – 15,5%). En este último grupo se incluyen, lógicamente, las instituciones hospitalarias y las de investigación sanitaria, siendo la primera de todas ellas la Assistance Publique Hôpitaux de Paris. Descubrir el lugar de cada una de nuestras instituciones puede ser una sana labor de humildad y de paciencia. Si vamos descendiendo, piano piano, a través de esta relación “geográficamente europeo-occidental”, con más de 1.000 instituciones (162 de Francia, 155 de Gran Bretaña, 142 de España, 128 de Alemania…), podremos encontrarnos el Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale -nº 11- (Francia), el Charite-Universitatsmedizin Berlin -nº69- (Alemania), el Radboud University Nijmegen Medical Centre -nº 95- (Países Bajos), el Karolinska University Hospital -nº 113- (Suecia), el RigsHospitalet -nº 161- (Dinamarca), el Oslo University Hospital -nº 162- (Noruega) y el Hospital Clínic i Provincial -nº 187- (España). Lógico y normal. Pero me gustaría volver al llamativo ranking de la excelencia para desvelar la presencia de algunos “equipos modestos” que merecen también sus cinco minutos (y más) de gloria. Y si el centro por excelencia ya hemos mencionado que, a criterios de SCIMAGO, era el Whitehead Institute de los Estados Unidos, podemos ir descendiendo entre los nombres hasta llegar al puesto 237, donde se nos descubre el Hospital Carlos III de Madrid, con un 28,77 de indicador de excelencia (IE). Un hospital madrileño que no tiene 3.000 médicos, ni 5.000 enfermeras ni 2.000 camas ni 300 mil metros cuadrados, pero sí equipos investigadores de primer nivel y rango internacional: 570 publicaciones (de ellas 22,8% con colaboradores internacionales y 55,6% “colocadas” en el primer cuartil). Siguiendo en clave regional (y sin menospreciar a los hospitales de otras Comunidades Autonómicas), los madrileños que siguen a este hospital  (que estuvo muchos años vinculado al Instituto de Salud Carlos III y fue en en su origen el “afamado” Hospital del Rey), son La Princesa (n=686, con un 20,61 de IE) y la Fundación Jiménez Díaz (n=889, 18,06 IE), dos históricos donde los haya. Esto sí que es nuevo bajo el sol. Y seguro que buena parte de esta “culpa” la tienen los profesionales de sus bibliotecas (Marisa, Inma, Ana, Gloria y Valentín), que buscan y rebuscan hasta dar con los artículos que sus usuarios necesitan para publicar y publicar, con tanta excelencia.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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