¿Y si hablamos del uso?

Los investigadores en salud llevan años seleccionando entre las colecciones de revistas aquellas con mayor factor de impacto (u otros indicadores bibliométricos igual de santificados y perversos) para publicar preferentemente en ellas, y llevan también años rellenando y rellenando (ellos mismos o sus becarios) curriculums para la ANECA o el FIS, con sus percentiles y cuartiles, en función de las revistas donde han querido, han podido o les han dejado publicar. Mientras tanto, en las bibliotecas llevamos no pocos años recortando recursos (crisis tras crisis, las primeras en sufrir los avatares económicos siempre resultan ser la bibliotecas), no precisamente en función de indicadores bibliométricos, sino del uso que de ellos hacen nuestros usuarios. Así, intentamos preservar los recursos más solicitados y más utilizados, y nos desprendemos (no son cierto pesar) de los recursos con un uso insignificante por parte de nuestros lectores (si no los usan, apenas los van a echar de menos, y lo más importante, ¿por qué pagar por algo que no usamos?).

Por ejemplo, en el año 2011 los usuarios de la Biblioteca Virtual de la Agencia Laín Entralgo han leído más de 940 mil artículos (o, por lo menos, se los ha descargado), siendo éstas las 10 revistas más consultadas (4 de Elsevier, 2 de Doyma, 2 de OVID, 1 de BMJ y 1 de Proquest):
– The Lancet = 28.062 (artículos descargados)
– Journal of the American College of Cardiology = 20.799 art.
– Plastic and Reconstructive Surgery = 17.196 art.
– Medicine (ed. español) = 17.023 art.
– The New England Joournal of Medicine = 13.858 art.
– Medicina Clínica = 12.304 art.
– Internatioal Journal of Radiation Oncology, Biology Physics = 12.263
– Critical Care Medicine = 11.646 art.
– BMJ = 10.192 art.
– The Journal of Urology = 9.413 art.

Pero resulta que si consultamos sus factores de impacto, la relación se recoloca en función del nuevo parámetro: la primera, el New England – 53,486-, la penúltima, Medicina Clínica – 1,413-; y la última, Medicine, que pese a ser descargada 17 mil veces, no tiene factor de impacto. ¿Estarán equivocados nuestros usuarios leyendo revistas “sin calidad”? Si suscribiéramos los recursos únicamente en función de indicadores como el manido FI, algunas de ellas no hubieran sido ni siquiera suscritas, como Medicine, pese a tener un uso ciertamente elevado. ¿O sí? A fin de cuentas, ¿qué han considerado los popes que es mejor? ¿Que te lean o que te citen? Hasta ahora que te citen, lo que implica en cierta lógica que te han leído (al menos en teoría). Pues… como algo se está moviendo en Dinamarca, también sesudos investigadores de la métrica (científica, que no poética) han comenzado a valorar el uso de las revistas científicas para diseñar nuevos parámetros. Estamos hablando de MESUR (y hay otros más sobre los que ya hablaremos…).

Metrics from Scholarly Usage for Resources es un sistema de indicadores bibliométricos, de cuyas primeras noticias tuvimos en Los Álamos, y que se ha mudado desde hace un año a la Escuela de Informática de la Universidad de Indiana. En su sección “Demos” podemos consultar sus “ránkings” de revistas por temas o por títulos, en función del habitual modelo de citaciones y ¡oh novedad! del modelo de uso, que habrá que valorar y estudiar con detenimiento (principalmente, de dónde vienen los datos y qué miden) y que podría ser extrapolable o transportable a nuestro ámbito. ¿Por qué debemos considerar como iguales revistas como “Canadian Family Physician” y “Medicina Clínica”, con un factor de impacto casi idéntico, cuando la española es utilizada por nuestros usuarios cien mil veces más? Cultura anglosajona manda.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

NOTA: Con mi agradecimiento a Antonio García Romero, quien puso en mi conocimiento la existencia de un recurso como MESUR.

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6 respuestas a ¿Y si hablamos del uso?

  1. Montaña dijo:

    Y yo te doy las gracias a tí por enseñarnoslo al resto … como siempre ¡un placer leerte!

  2. Es verdad que el uso no siempre está relacionado con el famoso FI. Hace poco se publicó un artículo donde se recogía que la revista más leída por médicos de AP en España era el JANO el cual está lejos de tener factor de impacto en ISI. Tampoco sería solución comprar sólo lo que demandan o usan los usuarios aunque en tiempos de crisis es el criterio que impera. Supongo que la solución está basado en el modelo que mencionas de valorar uso e impacto.
    Una observación solo: en mi opinión la revista más leída también es el New England Journal of Medicine. Hay que tener en cuenta que el acceso consorciado se realiza a través de Proquest (con embargo y solo disponible en HTML). Por ello, al uso que se realiza por este acceso habría que sumar el que también se hace mediante la suscripción directa con la revista que mantienen varios Hospitales en Madrid e incluso las suscripciones particulares de muchos de nuestros usuarios.
    Un abrazo y estupenda entrada que nos tiene que hacer reflexionar.

    • bvale dijo:

      Es difícil pero habría que intentar construir modelos multivariantes donde contemplar muchos aspectos, y efectivamente no sólo el FI o el uso. Y si sumaramos el uso de toda la comunidad, posiblemente el New England fuera la primera (pero faltan datos….)

  3. Mª Luisa Lopez Avello dijo:

    Como Montaña yo también te doy las gracias a tí por enseñarnoslo al resto … como siempre ¡un placer leerte!

  4. Pingback: Ni pa ti ni pa mí | Esto no es la biblioteca de Alejandría

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