La carta a los Reyes Magos

Pide un deseo (1996)

En octubre de 2011, la revista Atención Primaria publicaba un editorial-declaración donde la semFYC demandaba algo por lo que que todas las bibliotecas llevamos años luchando y que todos los profesionales de primaria llevan solicitando mucho tiempo: “el acceso a la mejor información científica disponible y en el mismo punto de atención”. Lo que no deja de ser una petición loable y hasta necesaria, pues parece que el acceso universal a la información científica pasa por ser una manía de las bibliotecarias. No está mal que otros, principalmente los máximos beneficiados, reclamen públicamente un acceso digno, rápido y eficaz a los recursos electrónicos más relevantes.

El problema viene líneas más abajo, cuando la propia semFYC reclama que “se asegure la posibilidad de un núcleo básico de revistas científicas relacionadas con la especialidad de medicina de familia”. En época de vacas flacas, no deja de ser una “carta a los Reyes Magos”, pues no todas las bibliotecas tenemos la posibilidad de cumplir a rajatabala con estas peticiones o sugerencias, ni con las de otras especialidades (incluso tampoco sería eficiente cumplirlas exhaustivamente, pues no todas las publicaciones tienen un mismo uso, pero sí todas suelen tener unos precios excesivos). De ahí, que hubiera sido de agradecer que, junto a esta excelente selección de revistas (unas más propias de primaria, como FMC, y otras más útiles para cualquier otro profesional, como Lancet), los propios profesionales hubieran sugerido una cierta clasificación o priorización, que a las bibliotecas nos sería de gran ayuda. Si está claro que, por razones económicas evidentes, no es fácil cubrir todas las expectativas de esta demanda de títulos que hace la semFYC, ¿qué ofrecer? ¿Las diez primeras? ¿Sólo las impares? ¿Las que llevan family o primaria en el título?¿Las de mayor factor de impacto, aunque nos irrite este indicador? La propia revista Atención Primaria, casi al final del año, ha publicado otro interesante artículo sobre el uso que hacen de las revistas los médicos de atención primaria (diciembre 2011). Buen indicador pues: suscribir las revistas más leídas y utilizadas (que no más demandadas) por nuestros usuarios es apostar a caballo ganador. Por ejemplo, a través de la biblioteca virtual de la Agencia Laín Entralgo, en el pasado año 2011 nuestros usuarios se han descargado más de 30 mil artículos de Lancet o 15 mil de Medicine. Sin embargo, y para ver también el envés, en diez años de existencia de la biblioteca virtual, estos mismos usuarios tan sólo han solicitado 4 artículos a través del servicio de obtención de documentos de otra revista que aparece en la lista: “Journal of the American Board of Family Practice”. La solución parece pues fácil. Una vez seleccionados unos títulos de evidente utilidad, establecer diferentes sistemas de accesiblidad para que, en definitiva, sea cual sea el medio, el usuario final pueda leer aquello que necesita: suscripción para todos los usuarios de aquellas revistas más demandadas e imprescindibles (ej. Atención Primaria, Lancet, JAMA, FMC, Medicina Clínica…), suscripción para la biblioteca de aquellas revistas con menor demanda pero más o menos necesarias (ej. Canadian Family Practice, Journal of Primary Health Care…) y solicitud por préstamo de aquellas revistas apenas solicitadas (ej, New Zealand Medical Journal). En cualquier caso, cada biblioteca debería y podría hacer su propia carta a los Reyes Magos para, así, poder garantizar la posibilidad de acceso, aunque no podamos garantizar (ya nos gustaría) la posibilidad de suscribirlo todo. Los tiempos del “café para todos” parecen haber terminado…

Algo similar se podría reflexionar sobre los recursos de síntesis de la evidencia que la propia semFYC recomienda. ¿Se pueden suscribir todos? Tampoco. Sí, al menos, deberíamos ser capaces de garantizar uno en español (el candidato mejor situado es Fisterrae) y otro en inglés (lo que ya es más peliagudo, y para lo que hay variedad de gustos, de vicios ocultos y de artículos que avalan unos u otros). Aún así, si hubiera recursos económicos suficientes, ¿deberían de suscribirse todos para los usuarios? Pues quizás tampoco. Si con estos recursos MBE queremos evitar la variabilidad de la práctica clínica y facilitar su acceso en consulta, ¿no vamos a conseguir que se vuelvan esquizofrénicos nuestros usuarios con tantas posibilidades de localizar una evidencia que se vuelve esquiva? Aquí sí que, con ayuda de los propios profesionales, de nuestros usuarios, las bibliotecas podemos realizar una buena labor de selección (tras encuestas y estudios de usos) para suscribir igualmente aquello que más usan y más consultan, al margen de modas y manías. Y en unas comunidades y colectivos primarán unos y en otras otros, porque los usuarios aunque parecidos no son iguales.

Todo lo propuesto por la semFYC, siendo una agradable, meditada y justa selección de recursos, no deja de ser una bonita y utópica carta a los Reyes Magos, que muy tristemente éstos no van a respondernos. A no ser que los editores bajen sustancialmente los precios de sus recursos. ¿Estaré soñando? Conformémonos con que los propios usuarios nos vayan indicando qué utilizan más (que siempre es una ayuda) y vayamos frustrándoles sus expectativas, para que cuando sean mayores el disgusto de comprobar que los reyes son los padres no les provoque un trauma infantil. Y soñemos que vendrá un futuro donde todos nuestros usuarios puedan acceder a todos los recursos con facilidad y sin cortapisas (¿no es hoy cinco de enero? Pues, ¿por qué no? Ya vendrá el lunes, pero hasta entonces… (¿

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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2 respuestas a La carta a los Reyes Magos

  1. Cuánta razón tienes. Dar “gusto” a todos los usuarios es imposible y además seleccionar qué se suscribe no es tarea fácil.
    Gracias por la entrada, como siempre es una reflexión muy interesante y bien expuesta.

    • bvale dijo:

      El problema es que los recortes nos van a obligar a ser muy imaginativos y a la necesaria cooperación de la que tanto hablamos pero a la que nunca llegamos. Y a su vez habrá que transmitir a los usuarios que ellos mismos tienee que seleccionar también lo que utilizan y leen, pues no van a poder tener, tristemente, todo de todo.

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