Ni tizas, ni pizarras, ni apuntes

(1957)

Noticia en los medios de comunicación estos últimos días por la “polémica” (y parece justa decisión) de incluir entre sus miembros al estado palestino, y la consecuencia retirada de los Estados Unidos, la UNESCO es (y ha sido) célebre por su defensa de la cultura en todas sus manifestaciones a lo largo y ancho de este mundo. A ella debemos que lugares y manifestaciones tan dispares y emblemáticos como la Alhambra, el flamenco, el Mont Saint-Michel, la gran muralla china, el palmeral de Elche, Chichén-Itzá, Machu-Picchu, Toledo, las Galápagos, Sintra, la ciudad prohibida de Pekín, las pirámides de Egipto, el Serengueti, el Kilimanjaro (y otros 900 más) sean “patrimonio de la humanidad”, de nuestra humanidad (tengamos mucha o poca).

Otra de sus iniciativas, ésta para el fomento y desarrollo de la educación, y como apoyo a la libre circulación de la información y las publicaciones (que tanto nos gusta en estas páginas), es Open Educational Resources -UNESCO. Este es un conjunto creciente de recursos educativos, en acceso abierto, de utilidad para la formación, el aprendizaje y la enseñanza, con el objetivo de facilitar lo más posible la educación a distancia y, como señala la propia institución internacional, porque “el acceso universal a una educación de calidad es clave para la construcción de la paz”. Los materiales son muy diversos (cursos, publicaciones, herramientas, material docente, directrices, etc.), abarcan prácticamente todas las disciplinas, son de dominio público y están sujetos a licencias de libre utilización, adaptación y desarrollo, precisamente para abrir todas “las puertas del campo” a todos los ciudadanos del mundo. Especialmente, profesores, estudiantes, docentes, educadores, enseñantes, alumnos y todos los que estén dispuestos a aprender algo.  ¡Claro está, también bibliotecarias, bibliotecarios, sanitarias y sanitarios!

En su “Open Training Plataform” puede uno encontrar una aguja en ese pajar de infinitos recursos educativos en abierto. Un buscador simple (“Search”) o avanzado (“Advanced Search”) o una clasificación por categorías (“Browse Categories”) permiten a cualquier mortal iniciar la búsqueda de aquellos recursos que más le puedan interesar, y no son pocos. Más de 3.500 recursos, clasificados en unas 300 categorías: alfabetización de adultos, economía, agricultura, ayuda y cooperación, género, medio ambiente, ingenierías,… pero también gestión de la información, cultura, informática o salud.

En gestión de la información, puede uno encontrarse, por ejemplo, con un libro como el de la “Edición electrónica, bibliotecas virtuales y portales para las ciencias sociales en América Latina y el Caribe). En salud, pudene localizarse más de 500 documentos, distribuidos en subcategorías como: drogas, malaria, nutrición, salud reproductiva, SIDA o medicina tradicional. Y en informática, podemos “bucear” en temas como: programación, creación de sitios web, documentos digitales, internet o acceso abierto. Esto en la sección “Categories”. Pero en otra sección denominada “Communities”, los recursos se distribuyen según sus destinatarios. Así, sociedad civil, trabajadores sociales, educadores, personal sanitario, científicos, líderes espirituales y también ¡bibliotecarios, archiveros y especialistas en información! Con nada menos que 700 recursos relacionados con el mundo de las bibliotecas y la documentación. Todo es empezar…

De cada recurso podemos leer una pequeña ficha descriptiva, con su resumen, el formato en que está disponible, sus idiomas, quién lo ha producido y un enlace para llegar finalmente a él (la mayoría de las veces en pdf). En una pequeña ayuda en su parte derecha, la UNESCO nos informa de cuáles son los objetivos de esta plataforma, quiénes los patrocinadores y cuáles las preguntas más frecuentes, junto con un pequeño glosario de términos educativos.

Puede uno además registrarse, aplicar RSS, consultar los tipos de licencias, leer instrucciones sobre cómo adaptar estos materiales, solicitar recursos específicos, consultar los últimos recién llegados y, sobre todo, participar en la comunidad “subiendo” también materiales educativos propios. ¡Seguro que alguien se anima!

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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