De todo tiene que haber en la viña del Señor

La semana pasada, el Instituto Karolinska de Estocolmo anunciaba la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2011 a tres expertos en inmunología. Los elegidos en esta ocasión han sido tres investigadores y profesionales de postín que, tras muchos años de trabajo y publicaciones, han visto reconocido su esfuerzo por sus mismos colegas: el estadounidense Bruce A. Beutler (profesor de genética e inmunología en el Instituto de Investigación Scripps de La Jolla, California), el francés Jules Hoffman (de origen luxemburgués, ha sido director del Instituto de Biología Celular Molecular de Francia y presidente de la Academia Nacional Francesa de las Ciencias) y el canadiense Ralph M. Steinman (que fuera director de Centro de Inmunología y Enfermedades Inmunes de la Universidad Rockefeller, Nueva York).

Pero no todos los investigadores biomédicos son tan serios ni se ponen tan serios cuando se dedican a su producción científica. Los hay que, con un pequeño toque de humor, nos hacen más feliz la existencia, aunque nunca (quizás nunca sea demasiado tajante)… vayan a recibir el Premio Nobel de Medicina o Fisiología por sus alocados, estrambóticos y surrealistas trabajos de investigación (tan inverosímiles como las noticias de prensa que lleva recortando, año tras año, Roberto, el ferretero interpretado por Ricardo Darín). En estos días, por ejemplo, nos ha hecho sonreir un artículo publicado en Science, “Diurnal and Seasonal Mood Vary with Work, Sleep, and Daylength Across Diverse Cultures“, donde se exponía cómo los “tuits” enviados por la mañana eran mucho más simpáticos, optimistas y agradables que los enviados por la tarde (ritmos circadianos mandan).

Muchos de estos “genuinos” hallazgos son recompensados anualmente con el contrapunto de los Nobel, los llamados “Ig Nobel“, que se entregan en la Universidad de Harvard y son otorgados por la poco ortodoxa publicación Annals of Improbable Research. Sin ir más lejos, el Ig Nobel de Medicina de este año ha recaído en Mirjam Tuk, Debra Trampe, Luk Warlop, entre otros, por su trabajo publicado en la revista Psychological Science, en mayo de este año, bajo el título de: “Inhibitory Spillover: Increased Urination Urgency Facilities Impulse Control in Unrelated Domains“. Su mérito: relacionar los fuertes impulsos de orinar con la toma de decisiones en la vida. (Sería interesante desarrollar experimentos similares relacionando la toma de decisiones con las duchas matutinas o los tiempos muertos en los semáforos). Para quien quiera entretenerse con las ocurrencias más o menos inverosímiles o arriesgadas de otros científicos e investigadores, puede consultar la lista completa de premiados con los Ig Nobel en la propia página de la revista.

Y para lectores más deprimidos no está de más la lectura de esta otra página (que en su tiempo me recomendó Concepción Campos, la bibliotecaria del Hospital de Getafe): EBM Librarian Humor.

Por estos y otros muchos motivos que no vienen al caso (y que no recuerdo), hemos creado en este Blog una nueva pestaña donde podréis consultar una pequeña selección de estas joyas de la literatura científica más inverosímil, increíble y circense, que nos hará reír al menos unos segundos, no sabemos si por la mañana o por la tarde.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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