Grandes incógnitas de la humanidad (2)

¿Por qué no podemos vivir sin PubMed?

1.- Porque tiene un nombre corto, contundente y sonoro, que nos crea adicción. No sería lo mismo si se llamara familiarmente Charly, Anastasia o Romina Clarisa de Todos los Santos, o más oficialmente, por ejemplo,  “All Publications, Republications, Duplications and Bibliography of Medicine, Nursing and Odontology of United States and other Countries of this World and other Worlds” (el usuario tardaría al menos quince minutos en pronunciar o escribir éste u otro nombre similar cada vez que quisiera solicitar una búsqueda bibliográfica a la biblioteca o inscribirse en un curso).

2.- Porque es un producto anglosajón, y de todos es sabido la especial atracción y entusiasmo hispano por todo lo “norteamericano” (la hamburguesa, el rock & roll, Marilyn Monroe, las playas de Hawai, el dólar, Hollywood, George Bush, la mantequilla de cacahuete o las salsas de Paul Newman).

3.- Porque ya en 2011 superaba los 20 millones de referencias bibliográficas especializadas en ciencias de la salud (cifra similar a la población de Australia o Camerún, o el doble que la de Portugal), con un incremento anual en torno a las 800 mil (sin entrar en detalles, más o menos, la población de ciudades como Valencia o Sevilla).

Distribución cronlógica referencias PubMed

4.- Porque tiene más funcionalidades (Advanced Search, My NCBI, Limits, MeSH, Display Settings, Send to…) que una navaja suiza, y las que vendrán…

5.- Porque podemos encontrar bibliografía de más de 5.000 revistas científicas publicadas en el  mundo mundial y propias del ámbito de las ciencias de la salud (¡que ya son revistas!), desde “The New England Journal of Medicine”, “Science” o “Nature” hasta, por ejemplo (una cualquiera elegida al azar), Zhongguo Yi Xue Ke Xue Yuan Xue Bao (que levante la mano quien se haya leído el sumario de su último número).

6.- Porque entre ese mogollón de producción científica también podemos encontrar un hueco para el “honor patrio”, con referencias de unas 50 revistas españolas como “Medicina Clínica”, “Revista Española de Salud Pública” o “Anales de Pediatría”, por citar algunas de memoria (quien quiera mirar el resto, y se haya sentido minusvalorado por no haberle citado, puede consultar el ” Journals in NCBI Datanbase “). Y quienes no tenemos incluida nuestra revista en esta base de datos tenemos una sana envidia… ¡y unas ganas de que nos dejen entrar!

7.- Porque, aunque sobre todo, encontremos referencias de artículos publicados originalmente en inglés (más del 80%), también podemos identificar bibliografía de muchas otras lenguas o idiomas, además de las habituales que hablamos en la intimidad en cualquier hogar que se precie (esperanto, sánscrito, gaélico, maorí o latín).

8.- Porque nos permite rellenar nuestras sesiones formativas en Recursos de Información en Ciencias de la Salud con bonitas cabriolas y piruetas, enseñando a los usuarios cómo encontrar una aguja en este pajar de PubMed y cómo guardar lo encontrado (“Save Search”, “Send to”) para no tener que volver a hacer cada lunes (como Penélope) siempre la misma nueva búsqueda bibliográfica.

9.- Porque nos facilita la respuesta a las necesidades bibliográficas de nuestros usuarios con búsquedas bibliográficas de miles de referencias (que no vamos a leer nunca), pertenecientes a cientos de revistas (muchas de las cuales no vamos a encontrar ni buscando debajo de las piedras) y en multiples idiomas (muchos de los cuales ni entendemos, ni siquiera después de aplicar el traductor de Google), pero que vamos a poder citar sin haber leído (y sin ninguna falta de pudor).

10.- Porque su relativa complejidad nos han convertido a los bibliotecarios “conocedores” de PubMed, en perfectos chamanes del paleolítico, haciendo aparecer en pantalla millones de referencias (abrumando adrede al inocente personal) y, de repente, por arte de birlibirloque, dejarlas reducidas en una cincuentena ¡y además útiles).

11.- Porque cual ave fénix, no deja de sorprendernos y de resurgir cada verano con nuevas posibilidades. La última de ellas, en esta era de las redes sociales, con un blog de lo más informativo: ReferencePoint.

12.- Porque, hagamos lo que hagamos, siempre encontramos algo (lo cual es importante para manetener nuestra autoestima en los niveles adecuados), desde cosas de lo más peregrinas (“Effect of listening to Nellie the Elephant during CPR training on performance of chest compressions by lay people: randomised crossover trial “, BMJ 2009) hasta artículos de elevado contenido e importancia científica (“The sequence of the human genome“, Science 2001), e incluso referencias de lo más antiguo, como “Historical account of Philip Howorth, a Boy in whom Signs of Puberty commenced at an early Age“, del Medico-Chirurgical Transactions (nada más y nada menos que de 1809, como quien dice, de antes de ayer, esperando que el tal Philip ya haya pasado la pubertad).

13.- Y, último (esperemos que no haya nadie supesticioso) porque en estos tiempos…. [añada el usuario aquí, en los puntos suspensivos, el calificativo que considere más oportuno] sigue siendo un lujo que sea de aceso libre, universal y gratuito (no lo diré muy alto, por si acaso).

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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