Grandes incógnitas de la humanidad (1)

¿Por qué nos empeñamos tanto en que hagáis, vosotros usuarios de las bibliotecas, búsquedas bibliográficas?

Si no os habéis encontrado una bibliotecaria por los pasillos de vuestro hospital, y no os ha sugerido que hagáis una búsqueda bibliográfica, ¡suerte que habéis tenido! (o más bien mala suerte, no sabéis lo que os habéis perdido).

Vayamos por el principio. No es que seamos un@s maniátic@s de PubMed, las referencias y las citas, o las consultas bibliográficas. Es que estamos convencid@s de que las búsquedas os son de utilidad, de suma utilidad, y las utilizáis sólo en el 15% de los casos en que deberíais (más o menos en el mismo porcentaje que dicen utilizamos nuestro infrautilziado cerebro humano).

Las búsquedas bibliográficas son buenas para la salud (de las bases de datos) y para la intercomunicación bibliotecaria-médico pero, sobre todo, para lograr una buena investigación.

¿Puede haber un trabajo científico sin búsqueda bibliográfica? Sí, desde luego, como puede haber una mesa sin cuatro patas (las hay de tres, de dos y de una, todos lo sabemos), pero si a la de cuatro patas le quitas una, cojea, y si se nos cae al suelo, ¡la que hemos liado! (principalmente cuando hay sopa por medio).

Volviendo al meollo. No sólo es conveniente hacer una búsqueda cada vez que se inicia un trabajo, es que además resulta del todo beneficioso. Principalmente, porque podéis descubrir lo que otros antes ya han escrito y publicado en revistas pasadas (siempre ha habido alguien a quien se le ha ocurrido lo mismo, ¡maldita sea!), porque podéis valorar la mayor o menor oportunidadd del tema que os ocupa (si hay ya publicados trescientos mil artículos del tema, y de ellos tres mil quinientos en el último año, ¡a otra cosa mariposa!) y porque tenéis la posibilidad, mediante la informática, de ser exhaustivos (PubMed, Google y familia nos lo han puesto tremendamente fácil, como a Felipe II) localizando cuanto bueno o malo, breve o denso, científico o dovulgativo, en inglés o en español, se ha podido publicar, pensar, elucubrar y despotricar sobre el tema que os quita el sueño.

Una búsqueda bibliográfica (o dos, o tres…) no sobra nunca. Lleva tiempo, sí (también lo lleva esperar el autobús por las mañanas o el ascensor de nuestro edificio inteligente); pero supone un “atajo”, un enorme “atajo”, y además poner los cimientos (unos sólidos cimientos) a nuestro estudio: tras la pregunta de investigación, la búsqueda debería ser siempre el primer escalón de todo proceso investigador.

Tras una búsqueda meticulosa, pensada, sosegada y cautelosa, y con los documentos pertinentes localizados, ¿no estamos más seguros de proseguir de forma correcta nuestro trabajo (léase tesis doctoral, artículo en revista, sesión clínica, comunicación o post en el blog)?

Y si podéis poner una bibliotecaria/or en vuestra vida con la que compartir vuestras búsquedas, mejor que mejor. Otros ya lo han hecho antes (siempre ha habido alguien antes, ¡maldita sea!).

Continuará.

(Por José Manuel Estrada. Bibliotecario y documentalista)

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2 respuestas a Grandes incógnitas de la humanidad (1)

  1. Me ha encantado la entrada, tanto por la forma como por el fondo. Con tu permiso lo mensionaré en BiblioGETAFE.
    Un abarzo,
    Concha

    • bvale dijo:

      No tienes ni que pedirlo. Además, tengo que hacer mención a los tuyos últimos. Hay cosas estupendas que los usuarios deben saber. ¡Pero no me da tiempo….!

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